Dominic Johns: Del quirófano al brazalete en el Soccer Sevens
Hace dos años, Dominic Johns miraba el 2024 HKFC Standard Chartered Soccer Sevens desde la banda, con la pierna destrozada y la cabeza aún más frágil. No lo sabía entonces, pero lo que venía no era solo una lesión grave: eran dos años marcados por lo que él mismo describe como “una lucha mental bastante grande”.
Del golpe a la pesadilla
Johns, un delantero rápido, incisivo, siempre incómodo para las defensas con Football Club, vio su temporada –y su vida deportiva– romperse en un segundo. Una entrada de Ho Chun-ho, de North District, le partió la tibia y el peroné de la pierna derecha.
La primera operación no salió bien. Lo que debía ser el inicio de la recuperación se convirtió en un callejón sin salida. Hubo que volver al quirófano para retirarle una varilla metálica y revisar otros problemas. Entonces llegó el siguiente golpe: una infección en la pierna.
Meses con antibióticos. Tres o cuatro, cuenta él. La pierna “colgando floja”, sin fuerza, sin estabilidad, sin respuestas claras. Hasta que en noviembre de 2024, en Sídney, una nueva intervención abrió por fin una puerta, aunque el camino que había detrás era largo, incómodo y lleno de incertidumbre.
Un capitán forjado en la espera
En la edición de 2025 del torneo, Johns ya estaba de vuelta en el estadio, pero no en el césped. Trabajaba produciendo contenido digital para el evento, atrapado en un papel que le recordaba cada minuto dónde quería estar y no podía.
Este fin de semana, la escena será muy distinta. El australiano será el capitán de Football Club en el Soccer Sevens. Del asiento de espectador al centro del campo. Del portátil al brazalete.
“Es la tercera es la vencida”, resume. No es una frase hecha: detrás hay un vía crucis. “Ha sido un proceso muy, muy largo, con demasiados contratiempos como para contarlos. Durante la mayor parte del primer año y medio ni siquiera podía planificar la rehabilitación, porque nunca sabía qué iba a pasar después”.
Cada día era una incógnita. Cada revisión, una posible mala noticia. Cada leve mejora, un pequeño respiro antes del siguiente susto.
El golpe que no se ve
Cuando por fin empezó a ver la luz, el fútbol volvió a ponerlo a prueba. En un amistoso a comienzos de esta temporada, recibió otro golpe. Esta vez el impacto dolió tanto en la cabeza como en la pierna.
El recuerdo del choque inicial, del hueso roto, de la camilla, volvió con fuerza. No hizo falta una nueva fractura para que el miedo se instalara. Era el tipo de golpe que hace dudar a cualquier jugador que ha pasado por el quirófano más de una vez: ¿hasta dónde merece la pena seguir?
Johns no ha olvidado ninguno de esos momentos. Tampoco los meses de antibióticos, ni la pierna inmóvil, ni la sensación de no controlar nada. Pero ahora, mientras se prepara para liderar a Football Club en el torneo que vio desde fuera, carga con algo más que un brazalete.
Carga con una historia de resistencia que se medirá, por fin, donde más cuenta: en el césped.






