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Enzo Maresca: El nuevo reto del Manchester City

Enzo Maresca, el heredero imposible de Guardiola, aterriza en el trono del City

Relajado, moreno, casi de vacaciones. Así apareció Enzo Maresca en su primera rueda de prensa como nuevo entrenador del Manchester City. Pero sus primeras palabras no fueron sobre sistemas, ni sobre el peso de sustituir a Pep Guardiola. Fueron un abrazo.

“Antes de empezar, me gustaría mandar un mensaje y un gran abrazo a la familia de Kevin Keegan en este momento”, dijo el italiano, en homenaje a la leyenda fallecida el lunes. Un gesto sencillo, cargado de respeto, que marcó el tono de un técnico que sabe perfectamente dónde se sienta.

Porque ese asiento, durante diez años, fue propiedad de un generacional Guardiola. Veinte títulos en una década. Un ciclo que coloca al catalán en la misma conversación que Sir Alex Ferguson. Y Maresca, desde el primer minuto, dejó claro que no piensa esquivar el elefante en la sala.

“Después de Sir Alex, después de Arsène…”

Keegan, además, no es un nombre cualquiera en la historia del City. Fue entrenador del club, pero sobre todo el hombre que, al frente del Newcastle, se enzarzó en aquel duelo icónico con Ferguson cuando el escocés dominaba la Premier con el Manchester United, el gran rival ciudadano del nuevo equipo de Maresca.

Por eso, cuando el italiano de 46 años, sentado en el estrado que fue de Guardiola durante una década brillante, citó sin que nadie se lo pidiera a Ferguson y a Arsène Wenger, dejó entrever que entiende el tamaño del desafío.

¿Cómo se sigue al técnico que lo ha ganado casi todo y que se marcha convertido en referencia histórica del club y de la liga? Maresca eligió afrontarlo de frente.

“La historia de los entrenadores con muchos años en el mismo club siempre ha sido complicada después. Después de Sir Alex, después de Arsène”, recordó. “Pero también es un reto intentar hacer las cosas bien desde el principio para esta organización, para los aficionados, para todos”.

Detrás de él, un enorme cartel: “Welcome back Enzo”. Un guiño a su pasado en el club, cuando dirigió al equipo de desarrollo de élite en la temporada 2020-21 y cuando fue asistente de Guardiola en el curso del triplete 2022-23. El mensaje es claro: vuelve alguien de la casa. Pero en el City nadie se engaña. La fuente de buena voluntad se secará rápido si los resultados se tuercen.

Maresca lo sabe. Por eso miró hacia arriba, al despacho del presidente Khaldoon al-Mubarak, y encontró ahí su primera tabla de salvación.

“Este club ha tenido tres entrenadores en 17 años”, subrayó. “Esto no es normal, así que es una de las cosas que me hace confiar en que podemos hacer un gran trabajo y continuar lo que se ha hecho en los últimos años. Roberto [Mancini] estuvo aquí, luego Manuel [Pellegrini] y después Pep, durante 10 años”.

Del carácter de Mancini al genio de Pep

El repaso no es casual. Mancini llegó en diciembre de 2009 y se marchó despedido en mayo de 2013, tras un mandato tan exitoso como cargado de tensión interna, justo lo contrario de lo que buscan al-Mubarak y el director ejecutivo Ferran Soriano. Si el italiano era volcánico, Pellegrini representó la calma. Guardiola, directamente, la genialidad aplicada al día a día.

En ese contexto, la apuesta por Maresca nace de algo más que de su libreta. En sus dos etapas previas en el club, la cúpula le vio como un técnico completo, un hombre de fútbol con ideas claras y carácter equilibrado. Un perfil que encaja con la cultura que el City ha construido desde los despachos.

Su salida de su último cargo, en el Chelsea, llegó con ruido. Se marchó el día de Año Nuevo, con disculpa pública por su parte y con el City pagando 17 millones de libras al club londinense en concepto de compensación. Fue el único momento de la rueda de prensa en el que el italiano levantó un muro.

“Me siento bastante afortunado con mis antiguos clubes –Leicester, Chelsea–. Creo que hicimos un gran trabajo”, defendió. “En ambos clubes, la identidad del equipo era clara, el éxito del equipo era claro, y me siento muy afortunado de haber formado parte de esos clubes. Pero ahora estamos aquí hoy. Eso es lo más importante, solo se trata del City. Y nada más que añadir”.

Los hechos sostienen su discurso. Hizo campeón de Championship al Leicester. Al año siguiente llevó al Chelsea al cuarto puesto en la Premier League y a conquistar la Conference League. Y el pasado verano levantó el Fifa Club World Cup tras un 3-0 demoledor ante el Paris Saint-Germain. Una tarjeta de presentación difícil de ignorar en los despachos del Etihad.

Títulos como objetivo, fichajes como mensaje

Maresca no se escondió al hablar del horizonte inmediato: habló de “títulos” para la próxima temporada. Sin matices. Sin bajar el listón que deja Guardiola.

Para ese objetivo ya tiene una pieza nueva de peso: Elliot Anderson, fichado del Nottingham Forest por 116 millones de libras, llamado a patrullar el centro del campo. Y el club trabaja para cerrar a Ayyoub Bouaddi, de Lille, uno de los nombres que brillaron con Marruecos en el último Mundial, para reforzar todavía más esa zona.

El italiano tampoco pierde de vista a Malo Gusto, uno de sus laterales derechos en el Chelsea, que sigue en su radar. Y si Omar Marmoush sale del club, el City acudirá al mercado en busca de un perfil similar: un delantero veloz, capaz de atacar espacios y estirar defensas.

Hay, sin embargo, un nombre que lo condiciona todo: Rodri.

El español, que el domingo levantó la Copa del Mundo con su selección y recibió el Balón de Oro del torneo, es la pieza que equilibra el caos creciente del fútbol de élite. Su capacidad para controlar un partido en medio de la tormenta no tiene precio para el City.

Rodri, de 30 años, pasará el lunes por el quirófano para solucionar un problema de espalda. El mensaje interno es que la lesión no reviste gravedad, pero se perderá el debut liguero ante el Bournemouth en el Etihad. Lo que realmente inquieta no es ese partido. Es el calendario.

El 1 de septiembre se cierra el mercado. Rodri entra en su último año de contrato y, de momento, ha rechazado la oferta de renovación del City. La pregunta flota en el ambiente: ¿se atreverá el Real Madrid a moverse por un futbolista que encajaría de inmediato en el centro de su proyecto?

Asia, jóvenes y la cuenta atrás

Mientras el mercado se agita, Maresca tiene un asunto más urgente entre manos: el balón. El martes el City vuela rumbo a Asia para una gira de pretemporada con paradas de alto nivel: Inter en Hong Kong, K-League All Stars y Atlético de Madrid en Seúl.

En ese viaje recuperará a varios pesos pesados que cayeron pronto en el Mundial y ya están de vuelta: Josko Gvardiol, Mateo Kovacic y Abdukodir Khusanov, entre otros. Hasta entonces, el italiano se aferra al grupo con el que trabaja estos días.

“Ahora mismo estoy trabajando con muchos jugadores jóvenes”, explicó. “Eso siempre es bueno porque están llenos de energía y algunos de ellos son muy buenos. El último grupo de jugadores se incorporará tres o cuatro días antes de la Community Shield y entonces tendremos a toda la plantilla”.

Ese duelo, ante el Arsenal en Cardiff el domingo 16 de agosto, marcará el inicio real del examen: el primer título en juego, la primera comparación directa con el legado de Guardiola, el primer veredicto de una grada que ha vivido una década de lujo.

Maresca sabe que no basta con copiar el libreto del maestro. “Necesitas adaptarte, evolucionar”, apuntó al hablar de su idea de juego. “Las jugadas a balón parado, el marcaje al hombre… es un poco la dirección hacia la que va el fútbol. Nosotros, los entrenadores, tenemos el deber de encontrar soluciones”.

La era Guardiola ya es historia. La de Maresca empieza ahora, con el listón en el cielo y una sola certeza: en el Manchester City, seguir igual de bien es casi tan difícil como llegar a la cima. ¿Está preparado para escribir un nuevo capítulo o solo para vivir a la sombra del anterior? La respuesta no llegará en una rueda de prensa. Llegará cuando el balón empiece a rodar.