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Fulham busca fichar a Thiago Pitarch del Real Madrid

Fulham y Real Madrid se preparan para uno de los culebrones del verano. Álvaro Arbeloa ha decidido ir un paso más allá en su particular operación Londres y ha señalado a un tercer objetivo en Valdebebas: Thiago Pitarch, el joven centrocampista que ve con buenos ojos reencontrarse con su antiguo entrenador en la Premier League.

El club londinense no se conforma. Después de cerrar los acuerdos por Gonzalo García y César Palacios, un paquete valorado en 50 millones de euros por el 70% de los derechos de ambos atacantes, Fulham mantiene el radar encendido sobre la cantera blanca. Y, según publica el diario español Marca, el siguiente nombre en la lista es el mediocentro de origen marroquí.

Un fichaje en fase embrionaria

La operación Pitarch está aún en pañales. Fulham trabaja en varios frentes para reforzar su centro del campo y no se ata a una sola carta. Entre las alternativas figura Shea Charles, de Southampton, por quien su club pide alrededor de 30 millones de euros ante el interés de otros equipos.

El contexto físico de Pitarch concede margen. El jugador se recupera de un problema en la rodilla izquierda que lo mantendrá varias semanas fuera de los terrenos de juego. Esa lesión, lejos de espantar a Fulham, le ofrece tiempo: negociar sin prisas, medir cada paso, ajustar cifras y plazos.

Hay, sin embargo, un factor que inclina la balanza del lado inglés: el futbolista quiere marcharse. Pitarch ve con buenos ojos volver a ponerse a las órdenes de Arbeloa y asumir el reto de la Premier League junto a dos caras conocidas, Gonzalo y Palacios. El vestuario ya tiene un pequeño núcleo blanco esperando su llegada.

Los primeros contactos entre el representante del jugador y Fulham ya se han producido. El club es plenamente consciente de que la voluntad del futbolista puede allanar un camino que, de otro modo, sería mucho más empinado frente a un Real Madrid que no regala a sus promesas.

Mourinho cambia el tablero

La salida de Arbeloa del Real Madrid lo cambió todo para Pitarch. Sin su principal valedor dentro del club, el escenario dio un giro brusco justo cuando el centrocampista se preparaba para afrontar la pretemporada bajo las órdenes de José Mourinho.

El plan del club ahora es distinto. La idea pasa por mantenerlo en el Castilla, sin una hoja de ruta clara hacia el primer equipo pese a su brillante final de curso. Un contraste llamativo: en los últimos meses se ganó un papel protagonista y llegó a rendir por encima de nombres consolidados como Eduardo Camavinga y Dani Ceballos.

Sus números hablan de una irrupción seria. Pitarch disputó 16 partidos oficiales con el Real Madrid entre LaLiga y la Champions League, muchos de ellos como titular y en escenarios de máxima exigencia. Estuvo en las dos eliminatorias de la fase de cruces contra Manchester City y en la ida frente a Bayern Munich, citas que no se regalan a cualquiera.

Ahora, con Mourinho al mando y sin garantías de continuidad en esa dinámica, el jugador mira a Londres como una vía de escape y de crecimiento. En Fulham intuye algo que hoy no tiene asegurado en el Bernabéu: minutos, jerarquía y una liga que expone a los futbolistas al escaparate más global del fútbol.

La gran apuesta de Arbeloa en Valdebebas

Thiago Pitarch no es un nombre más en la libreta de Arbeloa. Es, probablemente, su hallazgo más sonado en la academia del Real Madrid. Bajo su tutela, el centrocampista quemó etapas a una velocidad inusual, hasta situar su valor de mercado en torno a los 20 millones de euros.

El punto de partida fue el 18 de enero de 2025, cuando Arbeloa le dio su primera oportunidad con el Juvenil A. Ocho meses después, el 14 de septiembre, repitió apuesta y le entregó el debut oficial con el Castilla. Dos saltos en menos de un año. Y aún faltaba el gran salto.

La coronación llegó el 17 de febrero de 2026. Ese día, Arbeloa le abrió la puerta del primer equipo del Real Madrid para su estreno oficial. Tres debuts de enorme peso, en tres escalones distintos, todos con el mismo entrenador como hilo conductor. Un recorrido meteórico comprimido en apenas doce meses.

Hoy, ese vínculo puede escribir un nuevo capítulo lejos de Valdebebas. Si las negociaciones avanzan, Fulham se convertiría en el escenario donde Arbeloa y Pitarch retomen una sociedad que ya demostró su eficacia en el proyecto blanco. La diferencia es que esta vez el escaparate no sería un campo de entrenamiento en Madrid, sino los focos implacables de la Premier League.