Gareth McElroy salva a Sligo Rovers en Oriel Park
En Oriel Park, cuando el reloj ya se había pasado de la hora y la grada se preparaba para celebrar por fin una noche tranquila, todo se vino abajo para Dundalk. Un balón colgado, una salida fallida de Enda Minogue, un disparo rebotado… y la puntera de Gareth McElroy, que convirtió el caos en oro para Sligo Rovers.
Un 1-1 que sabe a derrota para los locales y a respiro para el colista.
Horgan alcanza los 100… pero no basta
El guion parecía escrito para Ciarán Kilduff y los suyos. Dominio desde el inicio, ocasiones claras y un capitán en estado de gracia. Daryl Horgan había avisado ya en los primeros minutos, obligando a Sam Sargeant a intervenir, igual que Ronan Teahan y Cian Dillon, en un arranque de asedio constante.
Sligo apenas dejó una señal de vida en toda la primera parte: un centro de Jack Shorrock desde la izquierda y un cabezazo flojo de Luke Pearce a las manos de Minogue. Nada más. El resto fue blanco y negro, con Dundalk mandando y generando.
Trevor Clarke reventó el larguero desde la frontal a los 20 minutos, Bobby Burns mandó alto un disparo franco en la frontal del área y Clarke volvió a perdonar solo dentro del área tras un córner de Horgan. El balón le cayó limpio, el lado izquierdo de la portería se abrió ante él… y el remate se marchó fuera. Ocasiones para sentenciar un partido antes del descanso. Todas desperdiciadas.
El castigo no llegó de inmediato, pero estaba al acecho.
Gol histórico y dominio absoluto
Nada más volver del vestuario, Sligo amagó con cambiar la historia. Shorrock se coló a la espalda de Mayowa Animasahun y obligó a Minogue a despejar a córner. Del saque de esquina, McElroy rozó el palo con un cabezazo. Un aviso aislado, pero aviso al fin y al cabo.
La respuesta de Dundalk fue contundente. Harry Groome probó suerte, aunque sin puntería, y poco después llegó el momento del capitán. Minuto 52: Clarke rompió por banda, habilitó a Dillon y su pase, que parecía destinado a Groome, terminó en un rechace que el propio centrocampista transformó en asistencia para Horgan. Control, mirada arriba y un disparo alto, violento, directo a la red.
Gol número 100 de su carrera, el 60º con la camiseta de Dundalk. Oriel Park explotó. El partido, a esas alturas, parecía encarrilado.
Lejos de replegarse, los locales siguieron apretando. Shorrock probó de falta y Minogue respondió con seguridad. Al otro lado, Sargeant sostuvo a Sligo con una parada monumental a bocajarro ante Dillon tras otro servicio de Horgan. El capitán, desatado, rozó el segundo con un libre directo que se marchó desviado por poco.
Teahan también se sumó al festival de ocasiones con un disparo feroz que Sargeant desvió a córner en el tramo final. Dundalk acumulaba llegadas, remates, sensaciones. Lo tenía todo. Todo menos el segundo gol.
El minuto que lo cambió todo
Y entonces llegó el desastre para los locales.
Minuto 90+1. Un centro aparentemente inofensivo al área de Dundalk. Minogue decide salir, pero se queda a medio camino. El balón cae dividido, Trey George consigue armar un disparo y, en el barullo, la pelota queda suelta. McElroy se lanza, mete la puntera y la empuja a la red.
Silencio en un lado. Estallido en el otro.
Para Sligo, el tanto vale más que un simple punto. Después de haber encajado también en los minutos finales ante Drogheda United apenas seis días antes, el equipo de Darren Purse transforma esta vez el tramo final en salvación. Dos puntos en dos partidos para el nuevo técnico, pero, sobre todo, una señal de vida de un grupo que se niega a dejarse caer, aunque siga último por diferencia de goles.
Para Dundalk, en cambio, el empate duele mucho más allá de la tabla. Es el quinto partido consecutivo en el que se adelanta y no gana. Son ya 26 puntos tirados desde posiciones de ventaja esta temporada, cuatro más de los que Sligo ha logrado en total. Un dato que pesa como una losa en el vestuario y en la grada.
Dos dinámicas, un mismo interrogante
El once de Kilduff lo tuvo todo a favor: iniciativa, ocasiones claras, un capitán inspirado y un rival sometido durante largos tramos. Pero volvió a dejar escapar el botín en los últimos minutos, castigado por la falta de colmillo en el área rival y por un error fatal en la propia.
Sligo, con Sargeant como muro y McElroy como héroe tardío, se marcha de Oriel Park con algo más que un empate: se lleva una inyección de confianza antes de visitar a Derry City, sabiendo que puede resistir, sufrir y golpear cuando todo parece perdido.
Dundalk, en cambio, deberá mirarse al espejo. No se puede liderar cinco partidos seguidos y no ganar ninguno sin que la temporada empiece a hacer preguntas incómodas. La próxima vez que se ponga por delante, ¿sabrá cerrar el partido o volverá a abrirle la puerta al fantasma de los puntos perdidos?






