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Guardiola se aferra al control en la lucha por la Premier League

El calendario aprieta, la tabla también. Con tres jornadas por disputarse, Manchester City encara un tramo final sin red: está a cinco puntos de Arsenal, pero con un partido menos. El margen de error es mínimo. No ganar en el Etihad abriría la puerta a un desenlace incómodo para Pep Guardiola: que el equipo de Mikel Arteta pueda coronarse campeón de la Premier League, 22 años después, el lunes ante Burnley.

La presión es evidente. Guardiola, sin embargo, la desactiva con una frase corta, seca, casi automática. Le preguntan en la rueda de prensa previa cuánto ha aumentado la tensión tras los últimos tropiezos, incluido el 3-3 del pasado fin de semana ante Everton, un empate que dolió.

—La misma de hace uno, dos, tres, cuatro días, una semana, dos semanas, la misma —responde.

Nada de dramatismos. El técnico que persigue su séptimo título de Premier en nueve temporadas se refugia en un principio que le ha acompañado durante toda su carrera: centrarse solo en lo que puede controlar.

El eco del VAR y la lección de un veterano

El domingo, Arsenal salió vivo de un final de infarto en el campo de West Ham. Ganó 1-0, pero necesitó que el VAR anulara en el descuento el que parecía el empate del equipo amenazado por el descenso. Una revisión larga, tensa, que mantuvo en vilo al vestuario de City a distancia.

Guardiola admite que aún no ha visto a sus jugadores desde ese desenlace en Londres. No ha medido sus caras, ni su lenguaje corporal, después de comprobar que el líder volvía a salvarse al límite. Pero no se detiene en eso.

—He aprendido en mi carrera como entrenador que lo que no puedes controlar, olvídalo —lanza, casi como un mantra—. Hay que centrarse y mejorar lo que no hemos hecho bien esta temporada para pelear por la Premier. Seguimos peleando y ahora toca Crystal Palace.

La frase marca la línea de la semana: menos cuentas, más correcciones. El City no depende de sí mismo, pero sí depende de su capacidad para encadenar victorias y castigar cualquier resbalón de Arsenal.

Crystal Palace, juez silencioso en la recta final

El nombre de Crystal Palace aparece dos veces en el horizonte. Primero, como próximo rival de City. Después, como posible juez del título en la última jornada, cuando reciba a Arsenal, apenas unos días antes de que el conjunto londinense se mida a Rayo Vallecano en la final de la Conference League.

La sospecha flotaba en el ambiente: ¿podría rotar Palace en ese partido decisivo ante Arsenal pensando en su cita europea? Guardiola corta rápido cualquier teoría de alineaciones suaves.

—Son muy profesionales, los equipos —subraya—. Crystal Palace va a competir al máximo. Ayer vimos a Leeds contra Spurs, ya salvados del descenso, y cómo compiten.

El mensaje es claro: nadie va a regalar nada. Ni a City ni a Arsenal. Y si alguien espera favores, se equivoca de liga.

Rodri, Khusanov y un ojo en la FA Cup

Entre tanto cálculo por la Premier, Guardiola también mira al parte médico. Rodri y Abdukodir Khusanov están “mejor”, según el técnico, que decidirá tras el entrenamiento del martes si alguno de los dos está listo para volver a la acción. No es un detalle menor: en este City, la presencia o ausencia de Rodri puede cambiar el pulso de un partido y, por extensión, de una temporada.

La agenda no da respiro. El sábado espera Chelsea en la final de la FA Cup, con el City todavía en carrera por un triplete doméstico tras haber levantado ya la League Cup. Una carga competitiva brutal en un momento en el que cada balón dividido parece pesar más de lo normal.

Guardiola, sin embargo, insiste en el mismo guion: aislar el ruido, ignorar lo incontrolable y exprimir lo que depende de su vestuario. El título está en manos de Arsenal, sí. Pero mientras las matemáticas mantengan vivo al campeón, el City de Guardiola no piensa soltar la presa. La pregunta es si le quedará tiempo suficiente para morder.