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Haaland llama a la reacción en Manchester City: “Debemos estar enfadados”

Erling Haaland no buscó excusas. Ni habló de cansancio, ni de calendario, ni de mala suerte. Tras ver cómo el título de la Premier League volaba definitivamente hacia el norte de Londres, el delantero de Manchester City lanzó un mensaje directo a todo el club: esto tiene que doler.

Arsenal se proclamó campeón de la Premier el martes por la noche, aprovechando el tropiezo del City ante Bournemouth. El 1-1 en el penúltimo partido del curso dejó a los de Pep Guardiola a cuatro puntos, una distancia ya imposible de recortar en la última jornada. Veintidós años después, el título vuelve al Emirates. El campeón, esta vez, no viste de celeste.

City necesitaba ganar para estirar el suspense hasta el final. No lo hizo. Y Haaland, autor del gol del empate, lo tiene claro: la reacción no puede ser tibia.

“El club entero debe usar esto como motivación ahora. Debemos estar enfadados, debemos sentir un fuego en el estómago porque no es suficiente”, declaró a City Studios. Sin rodeos. Sin anestesia.

Dos años sin Premier… y la sensación de eternidad

Para un club que ha convertido la Premier en su territorio natural, dos temporadas sin levantar el trofeo se sienten como una era. Haaland lo expresó con crudeza: “Han pasado ya dos años, se siente como una eternidad. Vamos a hacer todo lo que podamos, todos los que estemos aquí la próxima temporada, para ganar la liga”.

La frase retrata el nuevo listón del City. Ganar dos títulos este año —Carabao Cup y FA Cup— no basta para calmar la incomodidad de ver a Arsenal coronarse en su lugar. El equipo ha cerrado la última campaña de Pep Guardiola en el Etihad con doblete doméstico, pero sin la corona que más define su hegemonía.

Haaland lo resumió así al valorar el curso: “Todo es relativo; fue mejor que la temporada pasada. Sentí que podíamos apretar un poco más en la liga, pero ya se ha acabado. Ganamos dos trofeos, que es importante, pero también queremos la Premier”.

Ahí está el listón. Ahí está también la herida.

Un empate con sabor a derrota

El 1-1 en Bournemouth fue un golpe seco. Haaland marcó el gol del empate, pero el tanto llegó tarde para cambiar el desenlace del campeonato. El noruego no escondió el contexto, pero se negó a refugiarse en él.

“No es fácil venir aquí, especialmente después de una final contra un equipo realmente bueno. Las finales siempre son más emocionales, es más difícil porque automáticamente das más. El calendario es duro. No hay excusas. Pero no es fácil venir a Bournemouth después de jugar en Wembley la final de la FA Cup”, explicó.

El City venía de levantar la FA Cup en Wembley y de cerrar con éxito el último gran baile de Guardiola en los banquillos ingleses. El desgaste era evidente. El margen de error, inexistente. Y cuando el campeón está al acecho, cualquier tropiezo se paga con un título.

Arsenal no perdonó. El City sí.

Fin de una era, inicio de otra

Mientras el vestuario asimila el golpe y Haaland reclama rabia y orgullo, el club ya se mueve hacia el futuro. Con la marcha de Pep Guardiola al final de la temporada, la transición en el banquillo se ha acelerado.

Según desveló Fabrizio Romano, Enzo Maresca ha alcanzado un acuerdo verbal total para convertirse en el sucesor del técnico catalán. El italiano, hasta ahora considerado el candidato ideal dentro del club, firmará un contrato inicial de tres años con Manchester City. Una nueva era se asoma en el Etihad.

Guardiola se despide dejando un legado de juego, títulos y una exigencia feroz. Maresca heredará un equipo acostumbrado a ganar, pero también un vestuario al que su gran estrella le exige algo más que talento: carácter.

Haaland ya ha marcado la línea. Dos años sin Premier “se sienten como una eternidad”. La pregunta, ahora, no es si City tiene calidad para recuperar el trono. La cuestión es cuánta gasolina queda en ese fuego interno del que habla su goleador. Y cuánto arderá cuando ruede el balón la próxima temporada.