Joao Pedro brilla con hat-trick en el debut de Xabi Alonso
El primer día serio de trabajo de Xabi Alonso en el banquillo de Chelsea no fue un ensayo suave. Fue un torbellino. Diez goles, ventajas desperdiciadas, errores groseros y, al final, un protagonista claro: Joao Pedro, autor de un hat-trick en nueve minutos para rescatar un amistoso completamente descontrolado ante Western Sydney Wanderers.
En pleno arranque de pretemporada, con piernas pesadas y sistemas aún en construcción, el equipo londinense se vio obligado a correr detrás del marcador hasta tres veces frente a un rival de la A-League que olió sangre y no dudó en ir a por él. El resultado: un 6-4 que dice mucho de lo que falta por ajustar… y también del arsenal ofensivo que tiene entre manos el nuevo técnico.
Un inicio fulgurante… y un baño de realidad
El guion parecía sencillo cuando Dastan Satpayev, uno de los nuevos fichajes, abrió el marcador a los seis minutos. Gol temprano, sonrisa en el banquillo, sensación de control. Duró poco.
Western Sydney Wanderers respondió con descaro. Anthony Pantazopoulos igualó el encuentro y Aydan Hammond completó la remontada, castigando una zaga de Chelsea todavía descoordinada, lenta en los giros y frágil ante cada transición.
La reacción llegó desde el centro del campo. Dario Essugo, con sangre fría en el área, firmó un empate que el equipo necesitaba tanto como el aire. Definición limpia, toque de pausa en medio del caos y 2-2 al descanso. El marcador reflejaba exactamente lo que se veía: un Chelsea eléctrico arriba, tembloroso atrás.
Más golpes, más errores, más goles
La segunda parte no rebajó el ritmo. Al contrario. Cuando el partido pedía algo de orden, apareció de nuevo el descontrol. Dylan Scicluna devolvió la ventaja a los locales con un gran remate y una celebración a la altura del momento: los Wanderers se permitían soñar con una noche histórica ante un gigante europeo.
Chelsea reaccionó casi por instinto. Jamie Gittens, tras una buena acción previa de Joao Pedro, puso el 3-3 apenas cuatro minutos después. El intercambio de golpes se había instalado como norma. Cada pérdida, una ocasión. Cada desajuste, un drama.
Y llegó el error más caro. A doce minutos del final, una entrega imprecisa de Estevao cerca del área propia regaló el balón a los Wanderers. Awan Lual no perdonó. 4-3. Nuevo golpe. Nuevo recordatorio de que la pretemporada también sirve para exponer debilidades sin anestesia.
Nueve minutos, un aviso a todos
Cuando el amistoso parecía escaparse, apareció la figura que cambió la noche. Joao Pedro tomó el control del partido con una determinación que no entiende de contextos ni de etiquetas de “simple amistoso”.
Entre el minuto 80 y el 89, el brasileño marcó tres veces. Tres zarpazos en menos de diez minutos para voltear el marcador y matar el encuentro. Un hat-trick exprés que transformó un susto mayúsculo en una victoria vistosa y, sobre todo, en una declaración personal.
No fue solo una cuestión de goles. Fue el modo. Apariciones en el área con olfato, lectura de espacios, agresividad en la definición. Cada remate fue un recordatorio de su calidad, un mensaje directo para quienes le dejaron fuera de la convocatoria de Brasil para el último Mundial. Y, de paso, una señal clara para el propio Xabi Alonso de quién puede ser uno de sus grandes argumentos ofensivos esta temporada.
Un espectáculo que deja tareas pendientes
El 6-4 final deja una sensación ambivalente. Por un lado, el espectáculo ofensivo: Satpayev marcando en su estreno, Essugo mostrando personalidad, Gittens aprovechando sus minutos y Joao Pedro firmando una actuación de estrella. Por otro, la fragilidad defensiva, los errores no forzados y la incapacidad para cerrar fases del juego ante un rival, sobre el papel, muy inferior.
Chelsea seguirá trabajando en Sídney estos días antes de medirse a Tottenham Hotspur en el Accor Stadium este sábado 1 de agosto, a las 19:45 hora local (10:45 BST / 5:45 ET). El derbi londinense, aunque sea en clave veraniega, exigirá un nivel de concentración muy distinto.
El espectáculo ya ha empezado para el Chelsea de Xabi Alonso. La cuestión es clara: ¿podrá mantener esta pegada sin vivir al borde del abismo cada noche?






