Joshua Zirkzee brilla en el Manchester United: golazo y nuevo rol
En plena pretemporada, cuando muchos futbolistas aún están quitándose el óxido de las piernas, Joshua Zirkzee ya ha encendido todas las alarmas —en el buen sentido— en el Manchester United.
El delantero neerlandés firmó una actuación deslumbrante en la goleada 0-5 ante Rosenborg, con una acción que en Inglaterra ya se ha bautizado como “el mejor gol de la pretemporada”. Puede sonar exagerado. Basta ver la jugada para entender por qué lo dicen.
Un gol que congela al estadio
Fue el segundo tanto del United y tuvo algo de exhibición privada. Zirkzee recibió, encaró a su marcador y lo dejó atrás con una naturalidad insultante. Después, eliminó al portero con la misma calma con la que otros dan un pase atrás. Ni se aceleró ni dudó: definió con una frialdad absoluta, como si aquello fuera un rondo en el entrenamiento y no un amistoso con todos mirándole.
No fue solo el gesto técnico. Fue la manera. El tempo. La sensación de que tenía la jugada bajo control desde el primer toque hasta el último.
Los medios británicos se rindieron de inmediato. El gol se viralizó y el nombre de Zirkzee empezó a repetirse en tertulias, columnas y análisis tácticos. Pero lo más interesante del partido no fue únicamente el gol. Fue el papel que asumió durante los 90 minutos.
De ‘9’ clásico a sombra creativa
Michael Carrick lo alineó como referencia ofensiva, pero Zirkzee decidió que no iba a quedarse atado al área. Bajó una y otra vez a recibir, se movió entre líneas, se ofreció casi como segundo punta o mediapunta encubierto.
“Comenzó arriba, pero bajó con frecuencia a posiciones más retrasadas, donde se siente más cómodo”, escribió Steven Railston en el Manchester Evening News. Desde ahí, el neerlandés se dedicó a conectar. A juntar líneas. A dar sentido a los ataques.
Su influencia se notó pronto: asistió a Lacey en el gol que abrió el marcador, una combinación limpia, precisa, que dejó claro que Zirkzee no es solo rematador. Tiene pausa, visión y gusto por asociarse. Luego llegó su obra de arte particular, el tanto del que habla todo el país.
El tabloide The Sun fue directo al grano: este partido puede haber cambiado el mapa interno de la delantera del United.
Aprovechar el vacío de Sesko
Con Benjamin Sesko fuera por lesión, el escaparate estaba despejado. Zirkzee lo sabía. Y respondió.
“Se aprovechó de la ausencia de Sesko y cumplió con su promesa de pelear por la titularidad”, escribió The Sun, subrayando un detalle clave: el neerlandés no solo marcó y asistió, también se asoció “de forma brillante” con Mbeumo y dejó una impresión de delantero total.
La descripción del diario sobre su gol es tan gráfica como certera: una carrera en solitario, un cambio de ritmo, dos defensas superados y el guardameta descolocado tras un amague seco. Otra vez, esa costumbre de bajar al medio, de aparecer lejos del área para luego irrumpir con violencia.
Zirkzee no se limitó a empujar balones. Influyó en el juego, dio continuidad, ofreció soluciones. Fue faro y puñal.
Brilla… pero ¿se queda?
En cualquier otro verano, una actuación así abriría de par en par la puerta de la titularidad. En este United, la historia aún no está escrita.
El propio Manchester Evening News recordó que el futuro de Zirkzee en el club no está garantizado. El delantero todavía podría salir, y la decisión final también pasa por un factor que no depende de él: la velocidad con la que Benjamin Sesko se recupere de su lesión.
Ahí está el matiz que lo cambia todo. Zirkzee ha encendido la discusión con fútbol, goles y personalidad. Ha demostrado que puede ser algo más que un recurso de banquillo. Ha obligado al club a pensárselo dos veces.
La pretemporada suele engañar, pero también revela cosas. Una ya es evidente: si el United decide prescindir de este Zirkzee, el que baja a crear, asiste, rompe defensas y firma golazos con gesto de rutina, no le faltarán pretendientes.
La cuestión, ahora, no es si tiene nivel. La cuestión es si el Manchester United se puede permitir verlo triunfar en otra parte.






