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Liverpool y el futuro de Eduardo Camavinga

El verano en Anfield no admite medias tintas: el objetivo de Liverpool es volver a pelear la Premier League. No hay otro listón aceptable para un club de ese tamaño, menos aún tras una temporada en la que el intento de revolución de Arne Slot descarriló antes de tiempo.

El experimento salió caro. El sistema no explotó las virtudes de Mohamed Salah ni de Cody Gakpo, dos futbolistas que pasaron de ser pilares ofensivos a figuras casi marginales en el ataque. Sus números se hundieron y el equipo lo pagó caro. Ahora Salah ya es pasado y el proyecto cambia de manos con Andoni Iraola al mando. El escenario es claro: es el momento de que la nueva era de Liverpool deje de ser un eslogan y se convierta en un equipo dominante.

Para eso no basta con una buena idea. Hace falta mercado. Hace falta jerarquía. Y, de forma inesperada, hace falta también que Manchester City mueva ficha.

El dominó que lleva de Rodri a Camavinga

El centro del campo es la zona que más urge retocar. Sobre el papel, el trío formado por Dominik Szoboszlai, Alexis Mac Allister y Ryan Gravenberch ofrece talento y energía. Sobre el césped, solo Szoboszlai estuvo realmente a la altura durante el curso 2025-26. El resto se quedó corto respecto a las expectativas que se generaron.

No sorprende, por tanto, que la mayoría de los nombres vinculados a Liverpool en las últimas semanas sean centrocampistas. Entre todos, uno se repite con insistencia: Eduardo Camavinga.

El francés es una de las piezas más versátiles de Real Madrid. Puede jugar como mediocentro, interior, incluso más abierto o más atrás si el contexto lo exige. Sin embargo, la presencia de Aurelien Tchouameni y Federico Valverde ha consolidado una base que le resta minutos y protagonismo. Para un jugador de su talento y edad, el banquillo empieza a ser demasiado pequeño.

Ahí entra en escena Manchester City. Según una información reciente de Ekrem Konur, el futuro de Camavinga podría depender de un movimiento mayúsculo: la posible llegada de Rodri al Santiago Bernabéu. El informe detalla que:

  • Chelsea ha mostrado interés en Camavinga, pero el futbolista ha rechazado todas las aproximaciones porque no quiere salir.
  • Si Real Madrid firmara a Rodri este verano, un adiós de Camavinga pasaría a ser una opción real.
  • El club blanco contempla escenarios en los que el francés figura entre los jugadores transferibles.

En otras palabras: para que Liverpool tenga una oportunidad seria con Camavinga, City tendría que aceptar vender a su mediocentro total a Real Madrid. Un favor colosal entre dos rivales directos por todos los títulos.

La pieza que le falta al puzzle de Liverpool

En Anfield saben bien lo que supone no acertar con el pivote. Gravenberch, que llegó a convertirse en uno de los mejores mediocentros defensivos de la Premier League en la campaña 2024-25, estuvo muy lejos de ese nivel el curso pasado. Esa irregularidad reabrió un debate incómodo.

Muchos aficionados no entendieron por qué Slot y el director deportivo Richard Hughes dieron salida a Tyler Morton, que en poco tiempo se ha convertido en una figura clave en Lyon. El contraste duele: mientras el canterano crece en Francia, Liverpool sigue buscando estabilidad en una zona crítica.

Hay alternativas internas. Nombres como Stefan Bajcetic o James McConnell pueden ganar peso. Pero un equipo que aspira a pelear por todos los títulos no puede vivir de promesas ni de una sola opción por puesto. Necesita, como mínimo, dos soluciones de nivel élite para cada rol clave. Cuando lleguen las lesiones o las sanciones, la diferencia entre tener un parche o un recambio de garantías puede decidir una temporada.

Dentro del abanico de mediocentros vinculados a Liverpool en los últimos años, Camavinga sobresale. No solo por su calidad, sino por el perfil. A sus 23 años, combina una experiencia impropia de su edad con una polivalencia que encaja de lleno en el fútbol moderno: ha actuado en casi todas las zonas del campo, entiende distintos ritmos de partido y no se asusta en los grandes escenarios.

Para Iraola, un jugador así sería algo más que un fichaje ilusionante. Sería un pilar sobre el que reconstruir la identidad competitiva del equipo. Un mediocentro capaz de sostener, corregir y acelerar, que libere a Szoboszlai y Mac Allister para dañar más cerca del área rival y que aporte esa agresividad en la presión que el técnico vasco exige a sus equipos.

El rompecabezas, sin embargo, no depende solo de Liverpool. Depende de que Real Madrid decida ir a por Rodri. Depende de que Manchester City acepte perder a su cerebro. Depende de que, por una vez, los movimientos de dos gigantes abran la puerta perfecta en el momento justo.

Si esa cadena se activa, Anfield tendrá ante sí una oportunidad que no aparece todos los veranos: colocar a Eduardo Camavinga en el corazón de su nuevo proyecto y volver a mirar a la Premier League no como un sueño, sino como una obligación.

Liverpool y el futuro de Eduardo Camavinga