Messi brilla con hat-trick y récord en el Mundial
KANSAS CITY, Mo. — Lionel Messi se secó las lágrimas con la parte delantera de su camiseta blanca y celeste, empapada de sudor. No era una postal habitual del capitán argentino, tan acostumbrado a caminar los partidos con gesto sereno, casi imperturbable. Esta vez, en el estreno del Mundial ante Argelia, la emoción le quebró el rostro tras el primer gol.
Luego marcó otro. Y otro.
En un puñado de minutos, el partido dejó de ser un examen sobre su estado físico para convertirse en otro capítulo de su leyenda. Con un hat-trick brillante en el 3-0 frente a Les Fennecs, Messi alcanzó a Miroslav Klose en la cima de la tabla histórica de goleadores de la Copa del Mundo masculina.
“¿Mis lágrimas después del primer gol? He tenido días difíciles. No estaba relacionado con el fútbol. Y esos sentimientos fueron por eso”, explicó después, sin entrar en detalles. “Agradezco a mis compañeros, al cuerpo técnico y a la delegación por ayudarme”.
Un estreno con lágrimas y récord a la vista
El primer gol llegó en los minutos iniciales, tras una combinación precisa con Rodrigo De Paul, su socio también en Inter Miami. Toque, desmarque, pase filtrado y definición: el Messi de siempre, pero con un peso extra en la mirada. El segundo tanto apareció al comienzo del segundo tiempo, cazando un rebote dentro del área. El tercero, un derechazo limpio, llegó instantes antes de que abandonara la cancha ovacionado por los 69.045 espectadores, mayoría abrumadora de camisetas albicelestes.
“Me quedo sin palabras para hablar de Leo. ¿Qué puedo decir?”, admitió el seleccionador Lionel Scaloni. “Es increíble”.
El contexto amplifica todo: sus tres goles llegaron exactamente 20 años después de su debut mundialista, aquel partido ante Serbia y Montenegro en el que también anotó. Dos décadas después, el orgullo de Rosario se convirtió en apenas el segundo futbolista que marca en cinco ediciones de la Copa del Mundo masculina.
Messi suma 16 goles en seis Mundiales, una cifra que hace pensar que el récord de Klose es cuestión de tiempo. El de Argelia fue el primer hat-trick de su carrera en un Mundial, el número 61 en total y el undécimo con la camiseta de la selección. Además, encadenó su quinto partido mundialista consecutivo viendo puerta.
“Me hace muy feliz haber vivido todo lo que me tocó. Lo que estoy viviendo ahora es la frutilla del postre”, confesó. “Estoy muy feliz y agradecido por este grupo maravilloso. Lo disfruto muchísimo”.
Messi eclipsa a Mbappé y Haaland en la noche de los goleadores
El mundo del fútbol miraba a varias estrellas al mismo tiempo. Kylian Mbappé firmó un doblete en el 3-1 de Francia sobre Senegal y se subió al cuarto puesto de la tabla de goleadores de los Mundiales con 14 tantos. Erling Haaland también marcó dos en el 4-1 de Noruega ante Irak.
Pero la noche terminó girando alrededor de Messi.
“Messi es un loco”, escribió Haaland en una publicación en Snapchat mientras jugaba Argentina. Una frase corta, un eco más en el consenso global que se refuerza partido a partido.
De la molestia en el isquiotibial al motor de Argentina
En la previa, la preocupación se centraba en el isquiotibial que lo había tenido entre algodones en Inter Miami. Había jugado apenas 20 minutos en el amistoso ante Islandia, suficiente para anotar de penal y dejar la sensación de que llegaba con lo justo, pero listo.
“Este es mi sexto Mundial y sigo sintiéndome en buena forma”, aseguró. “Por suerte estoy bien, y hoy logramos ganar un partido duro. Es importante empezar el torneo con una victoria en el primer partido, eso nunca es fácil en un Mundial”.
Su presencia ante Argelia significó también otro hito: el partido número 200 con la selección mayor, desde aquel debut en 2005 con 18 años. Solo Cristiano Ronaldo, que llegará a 229 encuentros con Portugal, y Bader al-Mutawa, con 202 presencias en Kuwait, lo superan.
Messi y Cristiano Ronaldo son, además, los únicos hombres que han marcado en cinco Copas del Mundo.
“La clase es permanente”, subrayó el seleccionador argelino Vladimir Petkovic. “Tiene la fortuna de que toda la selección argentina trabaja para él y lo respalda, y desde hace años —décadas— viene haciendo cosas increíbles”.
Kansas City, tomada por la fiebre Messi
Argentina eligió el área metropolitana de Kansas City como base de operaciones, y la ciudad respondió como lo ha hecho buena parte del planeta en los últimos años: entregada a la Messi-manía.
Desde temprano, miles de aficionados con el número 10 en la espalda caminaron hacia el estadio de los Chiefs, convertidos por una noche en templo futbolero. Cánticos, banderas, bombos, la liturgia habitual de la hinchada argentina trasladada al corazón del Medio Oeste.
En el Power & Light District, en pleno centro, la escena rozó lo simbólico: un cabrito apareció en el escenario, acompañado por el ex mariscal de campo de la NFL y ahora comentarista de Fox, Jameis Winston, con una camiseta de Argentina. Una broma, sí, pero también una declaración. El animal que representa al “GOAT” luciendo los colores de Messi, una hora antes de que el 10 empezara a justificar, una vez más, ese título.
Cada gol, cada ovación, cada niño con la camiseta albiceleste suma argumentos a una discusión que parece agotarse sola: ¿sigue siendo una discusión?
“Es una ventaja tener a Leo por cómo maneja al grupo y lo empuja hacia adelante. Por quién es”, explicó De Paul. “No le importan los récords individuales. Prioriza al grupo, y para nosotros es increíble”.
En Kansas City, en el arranque de otro Mundial, Messi volvió a dejar claro que no ha venido a despedirse en silencio. Ha venido a competir por todo. Y a reescribir, una vez más, la historia que ya lleva su nombre.






