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PSG apuesta por Maghnes Akliouche en lugar de Michael Olise

El verano ofrecía el escenario perfecto para un gran golpe de efecto: Michael Olise, codiciado por media Europa, con Real Madrid y Bayern Munich en el centro del tablero. El club blanco jugó sus cartas a la vista de todos, dejando claro que estaba dispuesto a ir a por “uno de los mejores del mundo” en su posición. Rechazados por el Bayern, el relato parecía cerrado. Al menos para este mercado.

En París, sin embargo, la pregunta flotaba en el ambiente: ¿por qué PSG no entró en la puja por el talentoso francés? La respuesta, desvelada por un informe de L’Équipe, define a la perfección la nueva hoja de ruta del campeón francés: el club no quiere fichar al “Michael Olise actual”, sino al “próximo Michael Olise”.

Akliouche, la gran apuesta de futuro

Ese “próximo” podría tener ya nombre y apellido: Maghnes Akliouche. El joven talento francés, mencionado en el mismo artículo, se ha convertido en prioridad. El acuerdo, según la información, está “en su fase final”, con una “triple voluntad de cerrar la operación rápidamente”. Club, jugador y entorno empujan en la misma dirección.

PSG ve en Akliouche un proyecto de estrella que encaja mejor con su plan deportivo que una operación multimillonaria por Olise. El vestuario ya presume de una química ofensiva notable, un ataque que empieza a encontrar automatismos y jerarquías claras. Tocar demasiado esa estructura, o hacerlo a golpe de talonario desorbitado, es un riesgo que en las oficinas del club califican internamente como una posible “pesadilla”.

No se trata solo de dinero, aunque pesa. Bayern Munich está en posición de exigir cifras enormes por Olise, y en París no quieren repetir el patrón de mercados anteriores, marcados por grandes nombres y facturas astronómicas que no siempre se tradujeron en equilibrio deportivo.

Aquí el mensaje es distinto: apostar por un perfil emergente, francés, moldeable, que pueda crecer dentro del proyecto y no condicionar por completo la planificación salarial.

Un mercado con frentes abiertos

Mientras Akliouche se acerca, otros dos expedientes preocupan en el Parc des Princes.

El primero lleva el nombre de Yan Diomande. El extremo, seguido por PSG, parece alejarse a medida que RB Leipzig acelera para blindarlo con un nuevo contrato. El club alemán, especialista en detectar y desarrollar talento joven, no quiere perder a una de sus piezas de futuro y ha intensificado las conversaciones para retenerlo.

El segundo asunto se cuece en casa. Un joven talento de PSG, no identificado en el informe, está en el punto de mira de Man City y de dos clubes alemanes. Todos intentan seducirlo con minutos, proyecto y proyección internacional. París, por su parte, lucha por retenerlo: no quiere seguir viendo cómo sus mejores canteranos se consolidan lejos del club que los formó.

El pulso es claro. PSG intenta dejar atrás la imagen de gigante que compra estrellas hechas y, al mismo tiempo, pierde joyas propias por el camino. La operación Akliouche encaja exactamente en esa nueva narrativa: menos ruido, más construcción. Menos fichajes de impacto inmediato, más convicción en el desarrollo interno y en talentos que todavía tienen margen para explotar.

La pregunta ahora es sencilla y brutal: ¿bastará esta apuesta por “el próximo Olise” para mantener a París en la élite europea o el club pagará el precio de renunciar a otro gran golpe de mercado?