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Robbie Keane deja Ferencváros y suena para Celtic

Robbie Keane ha dejado su cargo como entrenador de Ferencváros, poniendo punto final a un ciclo de 18 meses que devolvió protagonismo continental al gigante de Budapest y lo consolidó como técnico en alza en el fútbol europeo.

El irlandés, de 45 años, se marcha tras firmar un palmarés impecable: este curso levantó la Copa de Hungría y terminó segundo en la liga, después de haber conquistado el título de la máxima categoría la temporada anterior. Ferencváros volvió a mandar en casa con un fútbol agresivo, vertical, muy reconocible, que llevó su sello desde el primer día.

No solo fueron los trofeos. Keane se ganó respeto por su apuesta por la cantera. Entre los nombres propios destaca el del centrocampista Alex Toth, internacional húngaro, a quien dio minutos y responsabilidad hasta convertirlo en una pieza de referencia antes de su traspaso a Bournemouth. Un movimiento que confirmó que el proyecto no solo ganaba, también generaba talento y valor de mercado.

Su éxito en Budapest no llega de la nada. Antes, el máximo goleador histórico de la República de Irlanda ya había levantado un título liguero en Israel al frente de Maccabi Tel Aviv, al que dirigió durante un año. Dos ligas en dos países distintos y una copa en Hungría empiezan a dibujar un perfil claro: un técnico joven, ambicioso y con capacidad para adaptarse rápido a contextos muy diferentes.

Ese currículum lo coloca ahora en el centro del mercado. Keane figura como principal favorito para convertirse en el nuevo entrenador de Celtic, vigente campeón de Escocia, club en el que dejó una huella fugaz pero intensa como jugador: 12 goles en 16 partidos durante su cesión en 2010. En Glasgow no han olvidado aquel impacto inmediato ni su conexión con la grada.

La combinación es tentadora: un ídolo irlandés, un banquillo histórico, un equipo obligado cada año a ganar la liga y competir en Europa. Keane abandona Ferencváros con títulos, con jugadores revalorizados y con su nombre en la primera línea de las quinielas.

La pregunta ya no es si dará el salto a un gran escenario. Es si Celtic será el siguiente capítulo de una carrera en los banquillos que apenas empieza a despegar.