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Roberto Martínez defiende a Antonio y cierra rumores de disciplina

Roberto Martínez baja el tono del incendio. El seleccionador de Portugal, todavía con el eco del torneo de Alemania resonando en cada rueda de prensa, salió al paso de los rumores y cerró filas en torno al vestuario y a Antonio.

La polémica, alimentada durante semanas, apuntaba a supuestos problemas de disciplina internos durante la Euro 2024. Filtraciones, insinuaciones, dudas sobre la convivencia del grupo. Martínez, cansado de ese ruido de fondo, eligió esta vez una vía directa: desactivar el tema de raíz.

En declaraciones al diario portugués Record, el técnico fue tajante al hablar de aquel episodio: cuando se filtra información desde dentro de una selección en plena gran cita, explicó, la situación es “muy seria” y obliga a investigar. Eso hizo el cuerpo técnico. Y la conclusión, según el propio Martínez, fue clara: se trató de un accidente, no de una falta de disciplina.

Ahí está el matiz que el seleccionador quiso subrayar con fuerza. No hubo desafío a la autoridad, ni ruptura de normas, ni un caso que justificara un estigma eterno para el jugador. Un incidente dentro de la dinámica de grupo, incómodo, sí, pero sin el componente de indisciplina que se le ha querido atribuir desde entonces.

Martínez recordó además el contexto temporal. Aquello ocurrió en la Euro 2024. Han pasado dos años. El entrenador insistió en que ese capítulo pertenece al pasado y no influye en las decisiones actuales sobre Antonio. El jugador, recalcó, aprendió de lo sucedido, pero ese aprendizaje no se traduce ahora en castigo ni en veto.

El mensaje va más allá de una simple aclaración: es una defensa del vestuario y de la privacidad del grupo de trabajo. Lo que pase dentro, sostiene el seleccionador, debe resolverse dentro. Y cuando un asunto se cierra como accidente y no como acto de indisciplina, no puede convertirse en una sombra permanente sobre la carrera de un internacional.

Mientras el entorno sigue buscando grietas, Martínez marca su línea: ni juicios retroactivos ni expedientes eternos. Para él, ese episodio ya pertenece a otro torneo, a otro tiempo y, sobre todo, a otra conversación.