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Los Spurs y la inminente bomba de De Zerbi

Tottenham vive estos días en una mezcla de impaciencia y excitación. Roberto De Zerbi encendió la mecha en su rueda de prensa al hablar de una “bomba” a punto de explotar en el mercado. Un fichaje de primer nivel, según sus propias palabras, que ha dejado a la afición rastreando cualquier pista posible.

Lo llamativo es el contexto: el club ya ha invertido una cifra récord de 237 millones de libras este verano y suma seis incorporaciones. Para De Zerbi, sin embargo, el trabajo está lejos de completarse. Asegura que solo se ha hecho “el 60 por ciento” del plan. Falta gol, falta colmillo arriba, y el técnico italiano quiere dinamita en ataque antes del cierre de la ventana.

La lesión de Eli Junior Kroupi, que ha pasado por el quirófano y estará hasta cuatro meses fuera, ha obligado a cambiar el guion. El delantero de Bournemouth era uno de los objetivos prioritarios, pero esa vía se ha cerrado de golpe. El radar de Tottenham, en cambio, no se ha apagado. Solo ha girado hacia otros nombres.

Deniz Undav, el goleador silencioso

Un candidato encaja con precisión en el molde De Zerbi: Deniz Undav. El delantero, que dejó Brighton para relanzarse en Stuttgart, se ha convertido en uno de los arietes más eficaces del continente sin hacer demasiado ruido mediático.

En la Bundesliga firmó 19 goles de liga el curso pasado, a un ritmo de 0,76 tantos por 90 minutos. Números de élite: séptimo máximo goleador y sexto mejor registro por minuto entre los delanteros de las cinco grandes ligas europeas. No es una racha aislada. Arrastró ese estado de forma hasta el Mundial, donde ejerció de revulsivo de lujo con Alemania: tres goles y dos asistencias en solo 69 minutos de fase de grupos.

Undav no es solo área. Tiene técnica, sabe bajar a recibir, enlaza juego y permite que los extremos ataquen los espacios, justo la estructura ofensiva que De Zerbi persigue. El gran pero está en el DNI: 30 años. Una edad que podría frenar a algunos directores deportivos, pero que al italiano no le incomoda. Ya ha dejado claro que prioriza el rendimiento inmediato por encima de la promesa a largo plazo.

Brian Brobbey, potencia desatada

En el extremo opuesto del espectro físico, pero igual de amenazante, aparece Brian Brobbey. El delantero de Sunderland y de la selección neerlandesa viene de un Mundial sobresaliente, en el que fue el eje de un ataque de Países Bajos que parecía lanzado hasta que se estrelló en los penaltis ante Marruecos en octavos.

Marcó tres goles en la fase de grupos y exhibió lo que ya ha mostrado en la Premier League: una mezcla de juego de espaldas, lectura del área y una potencia que desordena defensas enteras. Tottenham lo conoce de cerca. Ya sufrió su impacto en enero, cuando anotó en el 1-1 en el Tottenham Hotspur Stadium.

De Zerbi también lo ha visto dominar en carne propia. En su debut en el banquillo de los Spurs, en la derrota por 1-0 ante Sunderland en el Stadium of Light, contempló de primera mano cómo Brobbey puede someter incluso a zagueros veteranos a base de insistencia y físico. Esa relentización constante, ese ir y venir sin descanso, encaja como un guante en el modelo de presión agresiva que quiere implantar en el norte de Londres.

Omar Marmoush, talento por reactivar

Hay un nombre que ya figura desde hace tiempo en la agenda de Tottenham: Omar Marmoush. El egipcio llegó a la Premier procedente de Eintracht Frankfurt y, tras un inicio fulgurante con Manchester City en enero de 2025, se ha ido desinflando hasta quedar marcado como prescindible.

Su última temporada de liga con el City se resume en solo tres goles. Un balance discreto que lo sitúa en la rampa de salida. Pero el perfil sigue siendo sugerente: delantero versátil, capaz de caer a zonas interiores, arrancar al espacio o aparecer por dentro para generar superioridades. Si De Zerbi se ve con fuerzas para reconstruir su confianza, hay jugador.

Marmoush ya ha demostrado que puede ver puerta de forma sostenida en la Premier. A sus 27 años entra de lleno en la franja de madurez que el técnico desea para acelerar el proyecto tras dos temporadas peleando en la zona baja. No es un experimento, es una apuesta por un futbolista que podría explotar con un contexto distinto.

No es casual que se hable incluso de una posible doble operación con el City: Marmoush y Savinho.

Savinho, desborde puro para las bandas

Savinho no sería la “bomba”, sino el acompañante ideal. Un viejo objetivo de los Spurs, el brasileño ofrece exactamente lo que De Zerbi exige a sus extremos: velocidad, verticalidad, amenaza constante en el uno contra uno. Y, según se ha filtrado, ve con buenos ojos mudarse a Londres.

Sus cifras, eso sí, están lejos de intimidar. Solo un gol de liga la pasada temporada. Lo que seduce no es el presente estadístico, sino la materia prima. Savinho aparece en los espacios correctos, se perfila bien, rompe líneas, pero se queda corto en la definición y en la última decisión. Ahí entra el entrenador.

De Zerbi tendría entre manos un proyecto de extremo total. Pulir el toque final, ajustar la toma de decisiones y convertir a un jugador eléctrico en un finalizador fiable. Un reto de banquillo que encaja con su reputación como técnico capaz de potenciar talentos ofensivos. Y si Tottenham lograra cerrar a la vez a Savinho y Marmoush, el discurso sobre el objetivo de la temporada cambiaría al instante: ya no sería solo pelear por Europa, sino mirar de frente al top seis.

Bradley Barcola, el sueño que lo cambiaría todo

Para explicar qué entiende por “bomba”, De Zerbi dio una pista antes del duelo ante Chelsea: un futbolista de nivel absoluto. Y pocos encajan mejor en esa etiqueta que Bradley Barcola.

El extremo de Paris Saint-Germain busca salir para encontrar más minutos. En un vestuario repleto de estrellas ofensivas, él corre el riesgo de convertirse en daño colateral. No por falta de calidad, sino por exceso de competencia. Hablamos de un dos veces campeón de Champions, pretendido este mismo verano por Liverpool, que a sus 21 años ya sabe lo que es decidir partidos grandes.

Su llegada a Tottenham sería un golpe de efecto monumental, algo que superaría cualquier expectativa realista de la grada. A día de hoy no hay señales claras de que el club esté en disposición de afrontar una operación de ese calibre. Pero si ocurriera lo impensable, el resto de la Premier tendría que ajustar el radar y mirar a los Spurs de otra manera.

Barcola representaría exactamente lo que De Zerbi prometió con esa palabra, “bomba”: un fichaje que no solo mejora la plantilla, sino que reconfigura la percepción del proyecto. Un movimiento que convierte a Tottenham en un destino para campeones de Europa, no solo para promesas o jugadores por reactivar.

Entre Undav, Brobbey, Marmoush, Savinho y el sueño Barcola se dibuja el mapa de la delantera que persigue De Zerbi. El técnico ya ha avisado de que el mercado de los Spurs está solo al 60 por ciento. La pregunta, ahora, no es si llegará alguien. Es quién será el nombre que haga temblar la Premier cuando por fin se revele la identidad de esa “bomba” que mantiene en vilo al Tottenham Hotspur Stadium.