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Torino y Juventus empatan 2-2 en el derbi de Serie A

En el Stadio Olimpico Grande Torino, el 2-2 final entre Torino y Juventus clausuró la temporada de Serie A 2025 con un derbi que explicó, en 90 minutos, la identidad de ambos equipos. Torino cerró el curso en la 12.ª posición con 45 puntos y una diferencia de goles total de -19 (44 a favor y 63 en contra), mientras que Juventus terminó 6.º con 69 puntos y un balance global de +27 (61 a favor y 34 en contra). Un empate que, más que un simple reparto de puntos en la jornada 38, fue un choque de filosofías: la resistencia reactiva del bloque granata frente a la estructura dominante y versátil del conjunto bianconero.

I. El gran marco táctico: dos sistemas espejo, dos realidades

Leonardo Colucci apostó por un 3-4-1-2 que ya había utilizado en 9 ocasiones esta campaña, reforzando la idea de un Torino cómodo defendiendo bajo y saliendo vertical. A. Paleari protegió la portería tras una línea de tres formada por S. Coco, A. Ismajli y E. Ebosse, un trío más físico que técnico, obligado a sostener a un equipo que, en total, ha encajado 1.7 goles por partido y que en casa recibe 1.5 de media. Por delante, la banda izquierda de R. Obrador y la derecha de M. Pedersen se convirtieron en carriles de ida y vuelta, mientras que el doble pivote E. Ilkhan – G. Gineitis tenía la misión de cerrar pasillos interiores frente a un rival que vive precisamente en esas zonas.

La clave ofensiva granata se concentró en la línea de tres por delante: N. Vlasic como enganche, con G. Simeone y D. Zapata como doble punta. Simeone, máximo goleador del equipo en la temporada con 11 tantos en Serie A, llegaba como referencia de área: 59 disparos totales, 28 a puerta, 23 pases clave y una tasa de acierto en el pase del 72% lo describen como un delantero que no solo finaliza, también asocia. Zapata, más fijador y de apoyos, complementó ese perfil con juego de espaldas y duelos físicos para liberar a Vlasic entre líneas.

Enfrente, Luciano Spalletti mantuvo el 3-4-2-1 que ha sido el dibujo base de Juventus (24 partidos con esta estructura). M. Perin bajo palos, con una zaga de tres compuesta por P. Kalulu, F. Gatti y L. Kelly, sostuvo a un equipo que ha construido su temporada desde la solidez: 34 goles encajados en total, apenas 0.9 por partido, con 16 porterías a cero repartidas a partes iguales entre casa y fuera (8 y 8). Por delante, un cuadrado de centrocampistas con W. McKennie y A. Cambiaso en los carriles, y M. Locatelli junto a K. Thuram por dentro, dio al equipo amplitud y control de ritmo.

La línea de tres ofensiva bianconera, con F. Conceicao y J. Boga por detrás de D. Vlahovic, fue pensada para castigar los espacios laterales de la defensa de tres de Torino y las espaldas de los carrileros. Conceicao, que ha firmado 5 asistencias y 3 goles en liga, llegaba como uno de los generadores de desequilibrio más constantes del campeonato: 102 regates intentados, 54 exitosos, 42 pases clave y una precisión del 87% en el pase.

II. Vacíos y ausencias: lo que no se vio también pesó

El plan de Colucci estuvo condicionado por una lista de ausencias significativa. Torino no pudo contar con Z. Aboukhlal, F. Anjorin y L. Marianucci, todos fuera por lesión (muscular, cadera y rodilla, respectivamente), además de G. Maripan, sancionado por acumulación de amarillas. La baja de Maripan, central de jerarquía, obligó a consolidar una línea de tres menos experimentada y más expuesta ante un rival que promedia 1.4 goles por partido fuera de casa y 1.6 en total.

En Juventus, la ausencia de Bremer por sanción también fue capital. Sin su central dominante, el triángulo defensivo bianconero perdió a su mejor marcador de área, algo especialmente delicado ante un Torino que, en casa, anota 1.4 goles por encuentro y que tiene en Simeone un rematador letal dentro del área. Spalletti se vio obligado a confiar en la lectura de juego de Gatti y en la agresividad de Kalulu para compensar esa pérdida.

En el plano disciplinario, la temporada ya anunciaba un partido tenso. Torino concentra un 21.13% de sus tarjetas amarillas en el tramo 76-90’ y otro 21.13% entre el 91-105’, confirmando un patrón de nerviosismo en los minutos finales. Juventus, por su parte, reparte un 23.08% de sus amarillas entre el 61-75’ y un 21.15% entre el 76-90’, con dos rojas en toda la campaña (una entre el 31-45’ y otra entre el 76-90’). Era un duelo destinado a cargarse de fricción a medida que el reloj se acercaba al 90’.

III. Duelo de élites: cazador contra escudo, motor contra destructor

El “Hunter vs Shield” del partido se personificó en G. Simeone contra la estructura defensiva de Juventus. Frente a un bloque que en sus viajes solo concede 0.9 goles por partido (18 en 19 salidas), el argentino necesitaba maximizar cada balón que le llegara. Sus 294 duelos totales en la temporada, con 112 ganados, hablan de un delantero que no rehúye el choque. Kalulu y Gatti debían controlar sus movimientos diagonales, mientras Kelly vigilaba la zona de remate ante centros laterales de Pedersen y Obrador.

En el otro lado del tablero, el verdadero “cazador” del campeonato bianconero ni siquiera fue titular en este partido, pero su sombra pesó en la preparación: K. Yildiz, 10 goles y 6 asistencias, 76 pases clave y 149 regates intentados (78 exitosos). Además, su relación con el punto de penalti fue imperfecta: 1 penalti marcado y 1 fallado, un dato que condiciona la percepción de seguridad desde los once metros pese al 100.00% de acierto global de Juventus en la temporada (2 de 2 transformados como equipo).

En el “Engine Room”, el choque fue de alta escuela. M. Locatelli, cerebro de Juventus, cerró la campaña con números de mediocentro total: 2805 pases, 47 pases clave, 102 entradas, 23 bloqueos y 39 intercepciones, pero también 55 faltas cometidas y 9 amarillas. Su tendencia a ir fuerte al duelo se enfrentó al doble pivote joven de Torino, Ilkhan y Gineitis, obligados a sostener el centro del campo ante un rival que domina el balón y el ritmo. McKennie, con 5 goles y 5 asistencias, 48 pases clave y 40 entradas, fue el interior llegador que amenazó constantemente el espacio a la espalda de Vlasic cuando este saltaba a presionar.

IV. Diagnóstico estadístico y lectura final

Siguiendo los números de la temporada, el guion previo apuntaba a una Juventus más estable: 19 victorias, 12 empates y solo 7 derrotas en 38 partidos, con 61 goles a favor y 34 en contra, frente a un Torino de 12 victorias, 9 empates y 17 derrotas, 44 goles anotados y 63 encajados. El xG de ambos (no disponible en los datos, pero sugerido por sus promedios de goles a favor y en contra) habría proyectado un ligero favoritismo bianconero, especialmente por su capacidad de mantener la portería a cero (16 veces) y por su equilibrio entre ataque y defensa.

Sin embargo, el 2-2 final reflejó la otra cara de la estadística: un Torino que, pese a su fragilidad global (1.7 goles encajados por partido en total), en casa es capaz de elevar su producción ofensiva a 1.4 goles de media y de sostener partidos abiertos frente a rivales superiores. Juventus, aun con su solidez estructural, mostró de nuevo que lejos de casa puede sufrir más de lo esperado, incluso ante un equipo con diferencia de goles negativa.

Siguiendo este resultado, el derbi deja dos lecturas claras: Torino, aún irregular y castigado por las ausencias, ha encontrado en Simeone, Vlasic y la energía de sus carrileros un núcleo competitivo sobre el que construir; Juventus, por su parte, confirma que su columna vertebral —Perin, la línea de tres, Locatelli, McKennie, Yildiz y Conceicao— le permite competir siempre, pero que la gestión de sanciones (como la de Bremer) y la disciplina en los minutos finales siguen siendo los detalles que separan un aspirante a todo de un equipo “solo” de Europa League.

Torino y Juventus empatan 2-2 en el derbi de Serie A