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Tottenham enfrenta crisis tras empate con Leeds

Tottenham tuvo el partido en la mano y lo dejó escapar. Tuvo el golpe de talento, el golazo que parecía encarrilar la salvación. Y también tuvo el error grosero que vuelve a encender todas las alarmas en el norte de Londres.

Durante buena parte de la segunda parte, el equipo de Roberto De Zerbi miraba la tabla con algo de alivio. El tanto de Mathys Tel, una rosca deliciosa desde unos 20 metros, había abierto el marcador y proyectaba a los Spurs cuatro puntos por encima del 18.º, West Ham. Un respiro en una temporada asfixiante.

Tel, joven, atrevido, eléctrico. Su disparo curvado, ajustado, fue de esos que levantan a un estadio entero. El tipo de acción que cambia dinámicas, que libera piernas y cabezas. Tottenham parecía por fin jugar con algo de aire.

Hasta que el propio Tel apagó las luces.

Dentro de su propia área, en una acción defensiva sin demasiada urgencia, intentó una chilena temeraria. No midió. No calculó. Impactó a Ethan Ampadu y encendió las alarmas del VAR. Tras la revisión, penalti. Sin discusión.

Dominic Calvert-Lewin no perdonó desde los once metros. Frialdad, ejecución limpia y empate para un Leeds que nunca dejó de competir. El estadio, que minutos antes vibraba con el gol de Tel, se sumió en un murmullo de frustración. De golpe, el punto ya no sabía a poco: sabía a peligro.

El papel del árbitro y un VAR bajo la lupa

En la banda, De Zerbi no ocultaba su incomodidad con el arbitraje. No solo por el penalti revisado, sino por una acción clave en el tramo final: una posible pena máxima sobre James Maddison que, pese a pasar por el VAR, terminó en nada.

El técnico italiano, en declaraciones a BBC Match of the Day, evitó encender el incendio, pero dejó claro su malestar con el contexto arbitral de la jornada. Recordó la polémica falta señalada en el West Ham-Arsenal, habló de la presión acumulada sobre los colegiados y deslizó una idea: el árbitro “no estaba calmado” este domingo. Aun así, cerró el tema con un mensaje de contención y mirada al futuro: el equipo ya piensa en los dos últimos partidos.

Más allá de las decisiones, el encuentro dejó una sensación ambivalente en Tottenham. De Zerbi lo resumió con frialdad: hay que mirar el resultado, sí, pero también la actuación. Ocho puntos en los últimos cuatro partidos sostienen el discurso del técnico. El problema es que la tabla no entiende de matices.

Un punto que pesa como plomo

El empate deja a Tottenham apenas dos puntos por encima de la zona de descenso. No supo aprovechar del todo la reciente y controvertida derrota de West Ham ante Arsenal, una oportunidad dorada para poner tierra de por medio.

La lectura del italiano fue clara: elogios para Leeds, que firmó un gran partido y se jugará su última bala en casa de West Ham, y un mensaje implícito para los suyos. Competir no basta. No a estas alturas. No con solo dos jornadas por delante.

En el lado positivo, el regreso de James Maddison ofrece algo de luz. El centrocampista, tras una grave lesión de rodilla en pretemporada, dejó destellos de calidad en su primera aparición. Su presencia, su capacidad para pausar o acelerar, puede ser determinante en el tramo final. Tottenham necesita líderes en el césped, jugadores que pidan la pelota cuando quema.

El problema está atrás. La acción de Tel no es un simple error aislado; simboliza una defensa que se desordena, que se precipita, que se juega demasiado en zonas donde la prudencia manda. En un equipo que se juega la permanencia, la espectacularidad en el área propia no es una virtud, es un lujo peligroso.

Un viaje a Stamford Bridge con olor a final

El calendario no perdona. El 19 de mayo espera Chelsea en Stamford Bridge, un desplazamiento que, en otro contexto, sería un clásico de alta gama. Hoy se parece más a una prueba de estrés para un Tottenham que no termina de despegar.

Allí, cualquier punto puede valer oro. Cualquier despiste puede condenar a los Spurs a caer, por primera vez en mucho tiempo, en la zona maldita, dependiendo de otros resultados. La línea es finísima.

Quedan dos partidos para definir una temporada que empezó con ambición y se ha ido encogiendo hasta rozar la pesadilla. Con Maddison recuperado, con un ataque capaz de marcar diferencias, el talento está. Lo que falta es algo mucho más básico: solidez, calma, oficio.

Tottenham ya ha comprobado que un solo gesto imprudente puede cambiarlo todo. La pregunta es si ha aprendido la lección a tiempo o si este punto ante Leeds será recordado como el día en que la salvación se les empezó a escapar entre los dedos.