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Trossard y el VAR mantienen al Arsenal en la lucha

El London Stadium y el City Ground vivieron una tarde que puede quedar marcada en la historia reciente de la Premier. Un golpeo seco de Leandro Trossard, un guante llamado David Raya y un banderín virtual del VAR sostuvieron el pulso por el título del Arsenal… y, de paso, la permanencia del Nottingham Forest.

Mientras tanto, en Newcastle, Elliot Anderson firmaba un gol que vale una temporada entera para el Forest y dejaba a Eddie Howe mascando otra vez la amargura de un final mal defendido.

Arsenal sobrevive a sus propios errores

Mikel Arteta repitió once por tercera vez consecutiva. Señal de confianza. Y de que el plan funciona. El Arsenal salió como un líder: agresivo, vertical, decidido. Trossard, renacido, estrelló un balón en el larguero. Riccardo Calafiori rozó el gol dos veces. Mads Hermansen y Kostas Mavropanos tuvieron que lanzarse al límite para evitar el 0-1. Siete disparos en el primer cuarto de hora. Dominio total.

Y entonces, el golpe. Ben White se echó mano a la rodilla y se marchó cojeando, más tarde visto con una férula en la pierna al abandonar el estadio. El parte médico aún no existe, pero todo huele a final de temporada para el lateral inglés.

Arteta tomó una decisión extraña. En lugar de recurrir a Cristhian Mosquera, tiró de Martin Zubimendi y desplazó a Declan Rice al lateral derecho, una posición que apenas ha pisado este curso. El efecto fue inmediato, y negativo. El Arsenal perdió el centro del campo, el partido se le abrió a un West Ham que hasta entonces solo corría detrás del balón y los líderes se apagaron. Tras la salida de White, apenas un disparo antes del descanso.

El calvario físico no terminó ahí. Calafiori, impecable cada vez que ha estado sano, no salió tras el descanso por otro problema físico aún sin detallar. Esta vez sí entró Mosquera al lateral derecho y Rice volvió al medio, pero el peaje fue otro: Myles Lewis-Skelly tuvo que retrasarse al lateral izquierdo, lejos de la zona donde venía brillando. El Arsenal perdió colmillo.

Arteta vio el agujero y no dudó. Minutos después, cambió el partido con una decisión fría: retiró a Zubimendi, su propio cambio, y dio entrada a Martin Odegaard. Al mismo tiempo, Kai Havertz sustituyó a un Eberechi Eze que nunca terminó de conectar.

El impacto fue inmediato. Con Odegaard y Rice mandando, el Arsenal volvió a encerrar al West Ham. El noruego, fino entre líneas, encontró la grieta decisiva en el minuto 83: pared con Rice, pase al espacio perfecto y Trossard fusilando. Séptimo pase de gol del curso para el capitán y un golpe que puede valer un título.

La actuación de Odegaard abre un debate claro para el último partido en casa ante un Burnley ya descendido. Eze, que puede caer a la izquierda, ve cómo Trossard, en estado de gracia, le cierra también esa puerta.

Saka y Gyokeres, neutralizados; Raya, decisivo

Bukayo Saka y Viktor Gyokeres llegaban como dos de los grandes reclamos de la jornada. Salieron silenciados. El plan de West Ham, con una defensa de cinco muy hundida, los obligó a recibir lejos del área y casi siempre de espaldas. Saka probó suerte con dos disparos lejanos, ambos altos, antes de dejar su sitio a Noni Madueke apenas tres minutos antes del gol de Trossard.

Si el Arsenal mantiene el liderato, mucho tendrá que ver David Raya. El guardameta firmó su decimoctavo partido sin encajar en el campeonato y se aseguró el Guante de Oro. Pero la estadística se queda corta. Poco antes del 0-1, Matheus Fernandes se plantó con una ocasión clarísima, con un valor de xG superior a 0,5. Raya aguantó en pie, no se venció antes de tiempo y sacó una mano que puede valer una liga.

En el añadido, Gabriel Magalhaes se cruzó con un bloqueo providencial para frustrar a Callum Wilson, que ya celebraba el empate. El central brasileño, colosal atrás y con dos remates en área rival, se llevó dos puntos por contribución defensiva y tres de bonus para un botín de 11 puntos que lo empuja por encima de los 200 en la temporada. Le faltan solo 12 para batir el récord histórico de un defensa, los 213 de Andrew Robertson en 2018/19.

West Ham cae, pero deja señales

El West Ham se marcha de vacío, pero no de vacío de argumentos. Fernandes perdonó una ocasión enorme. Wilson, que vive ya de apariciones finales, rozó el gol dos veces en el descuento: primero se topó con el bloqueo de Gabriel y luego vio cómo el VAR le anulaba un tanto que se discutirá durante años en el este de Londres.

Mavropanos volvió a ofrecer una actuación de central grande. Secó a Gyokeres durante casi todo el partido, se asomó al área rival con un cabezazo y estuvo a punto de rematar el último córner si Rice no lo hubiera abrazado como en un placaje de rugby. De cara a ese cierre de temporada ante Newcastle y Leeds, el griego se asoma como una opción interesante para quien busque algo diferente.

El Forest se agarra a la Premier en el último suspiro

Mientras el Arsenal respiraba aliviado en Londres, el City Ground vivía su propia montaña rusa. El Nottingham Forest, sin Morgan Gibbs-White por una lesión facial, parecía haber perdido su chispa creativa. También faltaban Murillo, Ibrahim Sangaré y Ola Aina. Con ese panorama, Vítor Pereira apostó por una defensa de cinco, calculadora en mano: un punto podía ser suficiente para salvarse.

El plan conservador duró lo justo. El Forest sufría demasiado y el técnico se vio obligado a cambiar a línea de cuatro. El equipo mejoró, pero el gol no llegaba. Y entonces apareció el otro faro del equipo.

A dos minutos del final, James McAtee filtró un pase delicioso y Elliot Anderson, ante su exequipo, definió con sangre fría. Cuarto gol del curso, más su habitual suma en acciones defensivas, y ya se sienta entre los cinco mejores centrocampistas de la temporada en términos de impacto total.

Ese tanto, unido al triunfo del Arsenal, certifica la permanencia del Forest. Un rescate a dos manos: el VAR en Londres, Anderson en Nottingham.

La gran incógnita ahora es el parte médico. Pereira confía en recuperar a Gibbs-White y compañía para la próxima jornada, tras haber tenido que afrontar la vuelta de semifinales de la Europa League sin varios titulares por decisión médica. El técnico fue claro: el especialista impidió que Gibbs-White jugara; no estaba en condiciones.

Newcastle, talento arriba y agujeros atrás

En St James’ Park, Eddie Howe movió fichas. Nick Woltemade volvió al once dos meses después. William Osula, premio a sus tres goles en los cuatro partidos previos, repitió como referencia ofensiva. Lewis Hall reapareció, esta vez en el lateral derecho, para cubrir la ausencia de Tino Livramento y Fabian Schär.

Kieran Trippier, ya con la etiqueta de salida, apenas pisó el césped en el descuento. Anthony Gordon, con la cabeza lejos del club, se quedó en el banquillo y puede haber jugado ya su último partido con la camiseta del Newcastle.

El peso ofensivo recayó en Bruno Guimarães. El capitán asumió todo: cuatro disparos, incluido un libre directo que se fue rozando el palo, tres grandes ocasiones creadas, tres pases clave y cinco faltas recibidas. Matz Sels le negó el gol dos veces, pero su actuación le asegura un buen botín de bonus y lo coloca como referencia clara del equipo en este tramo final.

Osula también probó suerte con cuatro intentos, uno de ellos un libre directo al larguero. Entre ambos concentran ahora mismo el mayor atractivo ofensivo del Newcastle, aunque Bruno ofrece más garantías de minutos.

El muro de Sels aguantó hasta el minuto 74. Entonces, dos suplentes cambiaron el guion. Jacob Ramsey filtró un pase al espacio y Harvey Barnes atacó el hueco con decisión para batir al portero. Dos jornadas seguidas marcando en liga por primera vez desde noviembre. Con Gordon fuera de la ecuación y el Newcastle buscando cerrar la temporada con algo de orgullo, Barnes se coloca con muchas papeletas para ser titular ante el West Ham en la jornada 37.

Howe lo sabe: tiene un jugador con gol, capaz de decidir partidos tanto saliendo de inicio como desde el banquillo.

El problema está detrás. Otra vez. El Newcastle volvió a encajar en el tramo final, otra vez por dar un paso atrás cuando el resultado parecía controlado, otra vez por no defender bien la frontal. La historia se repite y el interés en su defensa se desploma.

La pregunta, tras un domingo que aclaró tanto por arriba y por abajo, es sencilla y brutal: ¿quién llegará con más aire al esprint final, el Arsenal que vive al límite o los perseguidores que esperan el tropiezo que nunca termina de llegar?