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Al-Ittihad y su futuro: Aouar y En-Nesyri bajo la lupa

Al-Ittihad se asoma a una temporada gigantesca y, al mismo tiempo, a un verano incómodo. La alarma no la ha encendido un aficionado cualquiera, sino una de sus voces más autorizadas: Khamis Al-Zahrani. La leyenda del club ha señalado directamente a dos de sus nombres más rutilantes, Houssem Aouar y Youssef En-Nesyri, y les ha invitado sin rodeos a buscar salida antes de que arranque el próximo curso.

En declaraciones a Al-Arabiya, Al-Zahrani dibujó un diagnóstico crudo del momento que vive “el Tigre”. Para él, el problema ya no es solo de resultados o de adaptación al nuevo técnico alemán, Jens Wissing. Es de estructura. De fondo de armario. De piezas que no encajan en la idea que se quiere implantar.

“Al-Ittihad se dirige a una temporada muy grande, pero sufre un problema de profundidad, especialmente con las ideas del nuevo entrenador alemán Jens Wissing”, advirtió.

El mensaje, lejos de quedarse en lo genérico, apuntó al corazón del proyecto: el centro del campo y la forma de atacar y defender.

Según Al-Zahrani, el equipo necesita mucho más músculo competitivo en la medular. No habla solo de nombres, sino de perfiles. De roles concretos. De un estilo que exige agresividad sin balón y velocidad con él. “Al-Ittihad necesita una gran profundidad en el centro del campo”, explicó. Y ahí llegó el golpe directo a tres pesos pesados del vestuario: “Ni (Houssem) Aouar ni Fabinho ni (Youssef) En-Nesyri pueden desempeñar los roles que se espera que el entrenador les pida, que implican juego directo, presión y transición rápida”.

No es una crítica ligera. Aouar llegó con el cartel de talento creativo, En-Nesyri como referencia ofensiva de nivel internacional y Fabinho como ancla de experiencia en la élite europea. Sin embargo, para el exjugador, el fútbol que quiere Wissing se mueve en otra frecuencia: más vertical, más intenso, más físico. Y esos perfiles, tal y como están rindiendo o se proyectan, no encajarían.

Al-Zahrani reclama decisiones inmediatas. Nada de esperar a mitad de temporada para rectificar. “Al-Ittihad necesita centrocampistas, con Fabinho, Aouar y En-Nesyri bajo la lupa del entrenador, para que pueda tomar la decisión adecuada sobre ellos lo antes posible, especialmente teniendo en cuenta que el contrato de Fabinho ya ha terminado”, remarcó.

El tiempo aprieta. El mercado no espera y el calendario tampoco. Para el ídolo del club, la directiva no solo debe moverse rápido, sino afinar al máximo en cada incorporación: “Estos asuntos requieren rapidez en la toma de decisiones, además de calidad en la elección, especialmente ahora que el entrenador ya ha conocido a los jugadores, ha puesto el dedo en la llaga y debe tapar las grietas con fichajes distinguidos”.

Detrás de sus palabras se dibuja un plan claro: limpiar, ajustar, reforzar. No es un simple retoque de verano, sino una reconfiguración de la columna vertebral. Y en esa hoja de ruta, ya asoman dos llegadas en la zona clave del campo. “Lo que sé es que Al-Ittihad traerá centrocampistas, uno de ellos como sustituto de Fabinho, y otro que juegue de la misma manera que (Mamadou) Doumbia”, desveló.

El futuro de Aouar, en cambio, queda atado a un puzle más complejo: el número de extranjeros y el diseño final de la plantilla. “La situación de Aouar sigue vinculada a la lista del equipo y al número de jugadores extranjeros”, apuntó Al-Zahrani, dejando la sensación de que el argelino vive en un limbo deportivo, pendiente tanto de la pizarra como de los cupos.

En-Nesyri tampoco sale indemne del análisis. Su nombre se incluye en el mismo paquete de dudas que rodea al nuevo proyecto. Para una estrella acostumbrada a ser indiscutible, escuchar a una leyenda del club sugerir que quizá debería marcharse no es un detalle menor. El mensaje es claro: o se adapta al modelo de presión y juego directo que pide Wissing, o la puerta está entreabierta.

Todo esto ocurre, además, en un contexto nada sencillo. Al-Zahrani no esconde los obstáculos estructurales que condicionan el verano de Al-Ittihad: “El club se enfrenta a un asunto espinoso, y el tiempo es extremadamente ajustado, especialmente a la luz de las dificultades financieras, además de la presencia de un nuevo entrenador que no posee una gran experiencia dirigiendo a un equipo grande del tamaño de Al-Ittihad”.

La ecuación es delicada: un gigante exigido por la afición, un técnico joven en un banquillo de máxima presión, una economía que obliga a acertar casi sin margen de error y varias estrellas en entredicho. En medio de todo, la voz de una leyenda que no teme señalar a los nombres propios.

Al-Ittihad necesita decidir rápido quién forma parte del futuro y quién no. La pregunta ya no es solo a quién puede fichar, sino a quién se atreverá a dejar marchar antes de que la temporada más grande que se recuerda llegue sin el equipo realmente preparado.