Alemania cae ante Paraguay: Wirtz en el centro de la crítica
Alemania volvió a despertar sobresaltada en un Mundial. Esta vez en Boston, frente a una Paraguay valiente que no se dejó intimidar por los nombres ni por la historia y que acabó firmando una de las mayores sorpresas recientes desde los once metros: 4-3 en la tanda de penaltis, primera derrota germana en esa suerte en una Copa del Mundo.
En medio del naufragio, un señalado: Florian Wirtz. El fichaje estrella de Liverpool, el jugador llamado a liderar una nueva generación alemana, terminó el torneo convertido en símbolo del desencanto.
Un guion que se torció desde el inicio
Paraguay, número 41 del ránking FIFA, no se limitó a esperar. Golpeó primero. Julio Enciso silenció a la grada alemana en la primera parte y encendió a los sudamericanos, que olieron la duda en un rival que ya venía tocado de otros campeonatos.
Alemania reaccionó por talento, no por convicción. Un centro tenso y preciso de Wirtz encontró la cabeza de Kai Havertz, que desvió lo justo para igualar. El guion parecía volver a su cauce lógico: los grandes sobreviven, los modestos se quedan sin aire.
Pero esta Alemania ya no impone como antes.
Jonathan Tah creyó haber firmado la remontada y el pase con un gol que desató la celebración alemana… hasta que el VAR intervino. Los árbitros consideraron que el guardameta Orlando Gill había sido objeto de falta en la acción previa. Gol anulado, bronca, incredulidad. Y más dudas.
El partido se fue a los penaltis con el gigante tambaleándose.
Una tanda histórica… por el motivo equivocado
Desde los once metros, el peso de la historia cayó sobre Alemania como un lastre, no como un escudo. Havertz falló. Nick Woltemade, delantero de Newcastle, también se topó con Gill. Paraguay tuvo dos oportunidades de cerrar la gesta: Antonio Sanabria y Fabián Balbuena desperdiciaron ambas.
Parecía que Alemania, como tantas otras veces, iba a encontrar la forma de salir viva.
No esta vez. Con una tercera vida sobre la mesa, Tah mandó su lanzamiento por encima del larguero. José Canale no perdonó. 4-3. Paraguay alza los brazos. Alemania se hunde.
Es la primera vez en la historia que la selección alemana pierde una tanda de penaltis en un Mundial. La primera derrota desde los doce pasos a nivel internacional desde 1976. No es solo una eliminación: es un golpe directo a uno de los mitos fundacionales del fútbol alemán.
Wirtz, del cartel de estrella a foco de críticas
En este contexto, Florian Wirtz se ha convertido en el rostro de la frustración. Llegó al torneo envuelto en el aura de su millonario traspaso a Liverpool —116 millones— y con la etiqueta de futuro líder. Sale con un Mundial gris y un juicio público implacable.
Alan Shearer, analizando el partido en el programa de Netflix The Rest is Football, no se anduvo con rodeos. Pese a la asistencia a Havertz, el exdelantero inglés señaló directamente al mediapunta alemán por su incapacidad para pesar en los momentos clave. Para él, Wirtz simboliza una generación que no ha estado a la altura de su propio cartel.
“Han tenido los nombres, sobre el papel hay calidad, pero no han cumplido”, analizó el histórico goleador, incluyendo a Wirtz en el grupo de grandes decepciones del torneo. Recordó su “terrible temporada” en Liverpool y remarcó que ese bajo nivel se ha trasladado al Mundial.
El debate se encendió cuando Micah Richards replicó que un traspaso de esa magnitud demuestra la calidad del jugador. Shearer cortó en seco: “¿Qué ha hecho esta temporada?”. Richards defendió la condición de “superestrella” de Wirtz, aunque admitió que todavía no se ha visto su mejor versión.
La discusión refleja el choque entre lo que promete el mercado y lo que dicta el césped. Y, por ahora, el césped no está del lado del alemán.
Talento hay, resultados no
El caso de Wirtz no es aislado. Esta Alemania está llena de nombres rutilantes que, sobre el papel, deberían competir por el título. Havertz, goleador en finales de Champions en 2021 y 2026, llega como flamante campeón de la Premier League. Tah acaba de firmar su gran traspaso a Bayern Múnich. Antonio Rüdiger mantiene un rendimiento sólido en Madrid. El joven Nathaniel Brown se ha consolidado con personalidad.
La nómina impresiona. El rendimiento, no.
Shearer lo resumió con crudeza: golear 7-1 a Curazao sirve de poco si, cuando el torneo se aprieta, el nivel se desploma. Alemania pasó por encima de Curazao en su debut, venció 2-1 a Costa de Marfil, cayó 2-1 ante Ecuador y se estrelló ante Paraguay en el primer cruce directo, en un Mundial ampliado que, en teoría, debía facilitar el camino de las grandes potencias.
Tres Mundiales consecutivos sin alcanzar los octavos de final. Para una selección que se acostumbró a vivir en la élite, la estadística ya no es una alarma: es una condena.
Nagelsmann se aferra al cargo, las leyendas piden cambio
En medio del terremoto, Julian Nagelsmann optó por la resistencia. El seleccionador, de 38 años, dejó claro que no piensa dimitir pese al nuevo batacazo.
“Salir del Mundial después de jugar contra Paraguay es muy amargo. Duele mucho”, admitió. Reconoció que se trata de la tercera eliminación seguida y que Alemania “ya no forma parte de los equipos de primera clase”. Aun así, insistió: no se irá por voluntad propia. Si la DFB quiere que continúe, seguirá.
Nagelsmann agradeció el apoyo de la afición en el estadio y asumió que en Alemania muchos pedirán su cabeza. Pero no contempla dar un paso al lado por iniciativa propia. Sabe cómo funciona la industria, dijo, y que habrá voces exigiendo su salida.
Ese mensaje, sin embargo, choca con la lectura de dos exinternacionales de peso. Thomas Hitzlsperger, en BBC One, calificó de “inaceptable” la forma en que Alemania ha llegado a este torneo y afirmó que “no pinta bien” para el técnico. Apuntó a la mala gestión de situaciones clave en los últimos meses y subrayó que, con el nuevo formato ampliado del Mundial, caer tan pronto es un golpe difícil de justificar para una potencia.
Arne Friedrich, en BBC Radio 5 Live, fue aún más contundente: valorando todo el torneo, la eliminación le parece “merecida” y considera que Nagelsmann “tiene que afrontar las consecuencias”. Para él, el camino de la selección “definitivamente continúa sin Nagelsmann”.
Entre un seleccionador que se niega a soltar el timón y unas leyendas que reclaman un giro de rumbo, Alemania se asoma a otro verano de autocrítica feroz. La pregunta ya no es solo qué hacer con Wirtz o con esta generación, sino algo más incómodo: cuánto tiempo puede vivir una potencia de su pasado sin reescribir su futuro.






