Alemania ayuda a sus aficionados con transporte gratuito en el Mundial
La polémica por los desorbitados costes de transporte en el Mundial ha encontrado una respuesta inesperada: el vestuario de Alemania. Los jugadores de la Mannschaft pagarán de su propio bolsillo el viaje en autobús de 600 aficionados para el último partido de la fase de grupos, ante Ecuador, en el Met Life Stadium de New Jersey.
No es un gesto menor. Es una reacción directa a un problema que ha encendido a los hinchas: desplazarse a un estadio cercano se ha convertido en un lujo.
De billete asequible a tarifa de lujo
El trayecto en tren desde el centro de New York hasta el Met Life, que en condiciones normales cuesta 12,90 dólares, se disparó hasta los 150 dólares para el torneo. Tras las críticas, el precio se redujo, pero solo hasta los 98. Sigue siendo casi ocho veces más que la tarifa habitual.
Los autobuses lanzadera tampoco se libraron del escándalo. El viaje, inicialmente fijado en 80 dólares, ha tenido que bajar hasta los 20. Aun así, el daño en la percepción pública ya estaba hecho.
El gobernador de New Jersey ha señalado directamente a Fifa: sostiene que la organización se ha negado a subvencionar los costes de transporte, lo que ha empujado los precios hacia arriba y ha dejado a las autoridades locales con poco margen de maniobra.
La respuesta del vestuario alemán
Ahí entran en escena los jugadores de Alemania. Sin grandes alardes, pero con un mensaje claro.
«A la luz del alto coste de los viajes en autobús y tren en New York durante el Mundial, los jugadores de la selección alemana han organizado transporte gratuito al último partido de la fase de grupos para 600 aficionados», comunicó la Federación Alemana.
El capitán Joshua Kimmich y sus compañeros asumirán el coste de los autobuses que llevarán a esos hinchas desde New York hasta el estadio en New Jersey para el duelo decisivo del Grupo E frente a Ecuador. Un gesto de proximidad en un torneo que, para muchos seguidores, se está sintiendo cada vez más lejano en términos económicos.
De Rusia y Qatar a Estados Unidos: una promesa que cambió
El contraste con los últimos Mundiales es evidente. En Rusia y Qatar, los aficionados disponían de transporte gratuito para acudir a los partidos y a las fan zones. Formaba parte del paquete mínimo para quien ya había invertido en entradas, viajes y alojamiento.
Estados Unidos, en su acuerdo de sede de 2018, se había comprometido a ofrecer la misma ventaja. Pero en 2023 llegó un giro decisivo: una modificación del acuerdo estableció que los aficionados pagarían el transporte “a valor de coste”.
El resultado está a la vista: precios disparados, enfado generalizado y selecciones como Alemania intentando, al menos en parte, amortiguar el golpe.
En un Mundial donde cada desplazamiento se siente como una factura más, la iniciativa de Kimmich y su equipo no solo mueve autobuses. Mueve también una pregunta incómoda: ¿hasta dónde se puede estirar la fidelidad del aficionado antes de que el fútbol empiece a vaciar sus gradas?






