El giro táctico de Tuchel que transformó el partido
El giro táctico que cambió el partido nació en la banda, no en el césped. Y no del hombre con más foco, sino de su mano derecha. Tras el encuentro, Thomas Tuchel no dudó en señalar al autor intelectual del ajuste que inclinó el duelo: su asistente Anthony Barry.
Según explicó el seleccionador inglés, la idea de Barry fue tan simple como audaz: mover a Declan Rice a la derecha para reforzar ese costado y mejorar la calidad de los centros desde las bandas. Un matiz que, en un partido abierto y frenético, terminó marcando diferencias.
“Anthony Barry tuvo una idea brillante para poner a Declan ahí”, admitió Tuchel, citado por The Sun. El plan buscaba explotar “su calidad desde el lado, para meter centros más difíciles, más complicados de defender, más centros y outswingers”, detalló el técnico, satisfecho con el impacto inmediato del cambio.
No se trataba solo de colgar balones. La reubicación de Rice ofreció algo que Inglaterra estaba echando de menos: apoyo y conexiones en la derecha. “También un poco más de apoyo para Bukayo [Saka] y con Ebs [Eze] tuvimos un poco más de conexión en el lado derecho que ayudó y lo abrió”, reconoció Tuchel, que no dudó en repartir méritos: “Todo el crédito para mi asistente”.
Rice, del motor del medio a bombero en el lateral
Sobre el papel, el movimiento tenía lógica. En la práctica, supuso un esfuerzo extremo para Rice. El centrocampista del Arsenal, clave en la jugada que desembocó en el gol del empate, confesó después que esos minutos fuera de su hábitat natural le exigieron al límite.
“Probablemente fueron los 12 minutos más duros del partido teniendo un tramo como lateral derecho”, admitió Rice tras el choque. El contexto no ayudaba: el duelo se había convertido por momentos en un ida y vuelta descontrolado.
“En partidos así fue probablemente demasiado parecido a un partido de baloncesto por momentos, de un lado a otro, y tuvimos que quitarle ritmo porque ellos tienen extremos rápidos”, explicó el internacional inglés, consciente de que el intercambio constante de golpes podía salir caro.
Rice no se escondió a la hora de hacer autocrítica colectiva. “Creo que lo hicimos más difícil de lo que necesitábamos”, señaló. Aun así, dejó claro que el equipo está por encima de cualquier incomodidad personal.
“He jugado ahí dos o tres veces esta temporada, conozco el rol, probablemente no es mi mayor fortaleza, pero haré cualquier cosa por el equipo y por el entrenador”, subrayó. Con 12 minutos por delante y el partido en el alambre, Rice aceptó el reto sin dudar: “Quedaban 12 minutos, dije que haría lo mejor posible y creo que estuve bien ahí”.
El experimento funcionó en el corto plazo, pero el propio futbolista dejó una sonrisa entre líneas al mirar hacia adelante: “Veamos qué pasa en el próximo partido, pero ojalá no tenga que estar de lateral derecho”.
Una frase que resume la noche: la pizarra encontró la solución, el equipo sobrevivió al caos y Rice volvió a demostrar que, cuando se trata de sacrificarse, está dispuesto a ocupar cualquier lugar… aunque rece para no repetirlo.





