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Andoni Iraola enfrenta grandes desafíos en Liverpool

Un viejo fantasma recibe a Andoni Iraola en Anfield

Andoni Iraola apenas ha tenido tiempo de posar con la bufanda del Liverpool y ya sabe que su primera gran batalla no se librará en la banda, sino en los despachos. El técnico vasco, presentado el jueves con un contrato de dos años tras su notable etapa de tres temporadas en Bournemouth, hereda un vestuario competitivo… y una bomba de relojería contractual.

El punto de partida ya es áspero: Ibrahima Konaté, uno de los defensores de confianza de Arne Slot, se marcha libre este verano. El club confirmó la semana pasada que el central francés no renovaría y abandonaría Anfield al final de su contrato, tras fracasar las conversaciones para un nuevo acuerdo. Un día después, el propio jugador se despidió públicamente y cerró su etapa de rojo.

No es un caso aislado. Es un patrón.

Seis contratos, un año y muchas dudas

Mientras Iraola empieza a trazar su idea futbolística, el calendario marca una fecha inquietante: verano de 2026. Para entonces, seis piezas de primer nivel podrían seguir el mismo camino que Konaté y salir sin dejar un solo euro en caja.

La lista impresiona: el capitán Virgil van Dijk, Curtis Jones, Alisson Becker, Joe Gomez, Wataru Endo y Stefan Bajcetic terminan contrato dentro de un año. Si no firman nuevos acuerdos, todos podrán marcharse gratis.

Para cualquier entrenador es un quebradero de cabeza. Para uno que acaba de aterrizar, aún más. ¿Sobre quién puede construir un proyecto a medio plazo? ¿Quién está de paso y quién está dispuesto a encabezar el nuevo ciclo?

El problema no es solo deportivo. Es también financiero. Según las estimaciones de transfermarkt, el valor de mercado combinado de estos jugadores ronda los 74 millones de libras. Una cifra que, si se agotan sus contratos, se evapora. Sin traspasos, no hay retorno. Solo pérdida de patrimonio deportivo y económico.

Un error que se repite

En Liverpool esta situación ya suena demasiado conocida. En los últimos años, varios futbolistas han ido apurando sus contratos mientras el club dudaba entre renovar o vender. El resultado, una y otra vez, ha sido el mismo: valores que se desploman al acercarse la fecha de expiración o salidas a coste cero.

La pasada temporada dejó una advertencia clara. Los futuros de Virgil van Dijk, Mohamed Salah y Trent Alexander-Arnold se convirtieron en un ruido constante alrededor del equipo. Un foco de distracción tan innecesario como evitable.

El desenlace fue agrio. Alexander-Arnold acabó marchándose en el verano de 2025, con la grada de Anfield encendida. El club, al menos, logró ingresar una cantidad moderada al aceptar su traspaso a Real Madrid antes de que alcanzara la agencia libre. Un consuelo menor para una afición que veía irse a uno de sus símbolos formados en casa.

Salah y Van Dijk, por su parte, firmaron renovaciones de corta duración. Cortas, pero muy reveladoras: el poder en la negociación estaba de su lado. Y ahora la historia amenaza con repetirse con otro grupo clave del vestuario.

El primer gran examen de Iraola

En este contexto, el margen de error para Iraola es mínimo. El nuevo técnico no solo tendrá que decidir quién juega, sino quién se queda y quién debe salir ahora, antes de que sea tarde. Y deberá hacerlo rápido.

Van Dijk es el líder del equipo y el rostro del vestuario. Alisson, uno de los porteros más determinantes del mundo. Gomez, pieza versátil en defensa. Jones y Bajcetic, dos centrocampistas con presente y futuro. Endo, un veterano fiable que ha dado equilibrio en momentos clave.

Vender ahora implica asumir un riesgo deportivo inmediato. Mantenerlos sin renovar, otro distinto: perderlos gratis dentro de un año. Entre esos dos extremos se moverá la primera gran decisión estratégica de la era Iraola.

Anfield ya ha pagado caro su indecisión en el pasado reciente. Ahora, con un nuevo entrenador al mando y una columna vertebral pendiente de firma, el club se asoma de nuevo al mismo precipicio.

La cuestión es sencilla y brutal a la vez: ¿aprenderá el Liverpool esta vez de sus errores o volverá a ver marcharse a sus figuras sin nada a cambio?