Andreas Schjelderup: Tottenham lo sigue tras el Mundial
Tottenham Hotspur se ha sumado a la lista de clubes que estudian seriamente un movimiento por Andreas Schjelderup este verano. El extremo de Benfica, de 22 años, se ha instalado de golpe en el escaparate europeo tras una irrupción fulgurante con Noruega en el Mundial. Liverpool también sigue sus pasos de cerca.
El domingo, ante Brasil, terminó de encender todas las alarmas.
Medio tiempo, partido roto… y entra Schjelderup
Noruega se marchó al descanso contra Brasil con el partido abierto, pero sin filo. Stale Solbakken necesitaba algo distinto. Señaló el banquillo, retiró a Antonio Nusa, que había dejado detalles pero sin colmillo, y dio entrada a Schjelderup.
El encuentro cambió de tono.
El extremo zurdo pidió la pelota desde su primera acción, encaró, condujo siempre hacia adelante y, sobre todo, encontró a Erling Haaland donde más duele. Dos asistencias suyas sostuvieron la histórica victoria noruega por 2-1 en los octavos de final del Mundial, con Brasil reducido a un gol tardío de Neymar que solo maquilló el marcador.
Antes de abrir el grifo de los pases de gol, ya había avisado. Un disparo seco dentro del área obligó a Alisson a una parada de reflejos, preludio de lo que se venía. Poco después, Schjelderup desbordó por banda, voló literalmente ante su marcador y dibujó un centro perfecto, bombeado, que cayó en la cabeza de Haaland. El delantero no perdonó.
El segundo servicio fue menos espectacular, pero igual de letal. Un pase sencillo, al pie, y Haaland se encargó del resto con un disparo raso y preciso desde 23 metros. Eficacia pura: cada intervención del noruego del Benfica olía a peligro.
Un perfil que encaja en la Premier
Los números de su cameo ante Brasil explican por qué media Europa ha tomado nota. Completó 25 de sus 27 pases, se apuntó un regate exitoso, cinco recuperaciones, un tackle y una intercepción. No se limitó a adornarse en ataque: trabajó hacia atrás, cerró líneas y se implicó en la presión.
No es un destello aislado. En su único partido como titular en este Mundial ya había dejado huella, con una asistencia y una actuación destacada en la derrota por 4-1 ante Francia. Cada oportunidad que le ha dado Solbakken la ha exprimido.
Su crecimiento reciente en Benfica sigue la misma línea. Tras pasar buena parte de la primera mitad de la temporada en el banquillo, el extremo se ganó un puesto en el once en el tramo final de la Liga Portugal. En sus últimos 14 encuentros ligueros firmó seis goles y cuatro asistencias, consolidándose como una amenaza constante desde la izquierda.
Le quedan solo dos años de contrato con el club lisboeta y su situación contractual abre una ventana clara para la Premier League. Las informaciones apuntan a que podría salir este verano por una cifra en torno a las 35 millones de libras, un precio que, en el mercado actual, empieza a sonar a oportunidad más que a apuesta arriesgada.
De Nordsjaelland al escaparate mundial
Schjelderup no es un desconocido en los círculos de ojeadores. Su irrupción en enero, cuando marcó dos goles contra Real Madrid, ya había despertado el interés de varios gigantes. Pero su proyección se viene cocinando desde antes.
En Nordsjaelland, donde inició su carrera profesional, dejó una impresión tan fuerte que una leyenda como Michael Essien, que coincidió con él allí, no ha dudado en elogiarlo públicamente. El excentrocampista de Chelsea lo describió como un futbolista capaz de llegar a los clubes más grandes del mundo, subrayando una virtud clave: con la pelota en los pies parece aún más rápido que sin ella, un rasgo reservado a muy pocos.
Esa aceleración, unida a su cambio de ritmo y a su capacidad para decidir en el último tercio, lo convierten en un perfil muy reconocible para el fútbol inglés: extremo agresivo, vertical, con gol y último pase.
Tottenham y la necesidad de renovar el frente de ataque
En este contexto aparece Tottenham. El equipo londinense necesita refrescar su ataque este verano, abrir el abanico de recursos por fuera y sumar desequilibrio en el uno contra uno. Schjelderup encaja en ese retrato.
Para un club que busca rejuvenecer y dinamizar sus bandas, un zurdo que llega de firmar números sólidos en Portugal y de impactar en un Mundial con Noruega representa algo más que un simple nombre en una lista. Ofrece proyección, margen de mejora y, sobre todo, la sensación de que aún no ha tocado techo.
Liverpool también observa, atento a cualquier oportunidad de añadir profundidad a su línea ofensiva. La competencia entre clubes ingleses puede empujar la operación, pero también subraya la percepción común: el noruego está listo para dar un salto.
Con el Mundial como escaparate y Benfica sabiendo que su valor difícilmente será más alto que ahora, la pregunta ya no es si Andreas Schjelderup saldrá este verano, sino quién se atreverá a apostar primero por el hombre que acaba de tumbar a Brasil.





