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Anfield: Dudas y el mensaje de Salah

Un año atrás, Anfield se vestía para una fiesta histórica: el Liverpool se preparaba para levantar la Premier League ante su gente por primera vez. Doce meses después, el mismo escenario respira otra cosa. Dudas. Cansancio. Y una fractura evidente entre lo que fue y lo que es el equipo.

El Liverpool llega al duelo ante el Brentford, el domingo, sin haber asegurado todavía su presencia en la próxima Champions League y con un dato que golpea: 20 derrotas en todas las competiciones esta temporada. Para un club que se acostumbró a vivir en la élite, la caída ha sido tan brusca como ruidosa.

En medio de ese ruido, una voz ha sonado más fuerte que ninguna: la de Mohamed Salah.

Salah, el adiós con mensaje

El egipcio, que se marchará de Anfield tras el partido frente al Brentford, eligió un momento muy concreto para lanzar su mensaje. No es un jugador dado a los comunicados en redes sociales. Cuando habla, suele ser para despedir a un compañero o para dirigirse a la afición. Esta vez fue distinto.

Salah habló de “desmoronarse” en otra derrota más esta temporada, la sufrida ante el Aston Villa, y fue directo al corazón de la identidad del club: reclamó que el Liverpool vuelva a ser un equipo de ataque “heavy metal”, un conjunto que asuste a los rivales y que viva para ganar títulos, no para encadenar victorias sueltas.

Recordó el viaje “de dudosos a creyentes, y de creyentes a campeones”, subrayó que siempre lo dio todo para llevar al club a la cima y dejó claro que lo que se ve ahora “no es lo que los aficionados merecen”. Para él, la clasificación a la próxima Champions es “el mínimo” y prometió hacer todo lo posible para lograrlo en este último partido.

No es un jugador cualquiera dejando una opinión cualquiera. Son 257 goles desde que llegó procedente de la Roma en 2017, una Champions y dos Premier League. Sus palabras pesan. Y, como se ha visto en las reacciones de compañeros como Curtis Jones o Hugo Ekitike en redes, no parecen ser una opinión aislada dentro del vestuario.

Slot, entre la crítica y la reconstrucción

El mensaje de Salah llega en plena reconstrucción. Arne Slot, que asumió el banquillo para suceder a Jürgen Klopp, no esconde que el Liverpool necesita cambiar. Lo ha dicho con una franqueza que, en otro contexto, sonaría a declaración de intenciones. Hoy suena también a autocrítica.

“Tenemos que encontrar la forma de evolucionar el equipo y jugar un tipo de fútbol que me guste”, ha explicado el técnico. Y añadió algo que sirve como termómetro de la temporada: “Si a mí me gusta, a los aficionados también les gustará, porque no me ha gustado mucho la forma en la que hemos jugado este año”.

Slot no se detuvo en lo que siente respecto al comunicado de Salah. Recalcó que lo importante es preparar al egipcio y al resto del grupo para el domingo y sellar la clasificación a la Champions. Admitió que la derrota ante el Aston Villa le dejó “muy decepcionado” porque una victoria habría cerrado el billete europeo. Ahora todo se juega a una carta.

El entrenador insiste en que tiene “todas las razones para creer” que seguirá en el banquillo la próxima temporada, pese a los malos resultados y al creciente descontento en la grada. Su discurso mira al verano y al curso siguiente: evolucionar, ajustar, recuperar una identidad que encaje con su idea… y que vuelva a conectar con un público que ha pasado de la euforia a la impaciencia.

Rooney y el debate Salah

Las palabras de Salah no solo han abierto un debate interno. También han provocado reacciones fuera del club. Wayne Rooney, leyenda del Manchester United, fue especialmente duro con el egipcio y con el momento elegido para hablar.

Rooney considera “triste” que, tras todo lo que ha hecho en el Liverpool, Salah haya lanzado un nuevo dardo hacia Slot. A su juicio, cuando el egipcio pide “heavy metal football” está reclamando, en esencia, el fútbol de Klopp, un estilo que Rooney duda que Salah pueda seguir manteniendo: cree que ya no tiene piernas para sostener ese ritmo e intensidad.

El exdelantero fue todavía más lejos: si él fuera Slot, no tendría a Salah “ni cerca del estadio” en el último partido. Recordó un episodio propio con Alex Ferguson, cuando una discusión le dejó fuera de la convocatoria en el último encuentro del técnico en Old Trafford. Para Rooney, Salah ha “lanzado la granada”, ha dejado claro que no confía en Slot y ha expuesto a unos compañeros que sí seguirán el próximo año.

Es una visión dura, pero refleja el clima que rodea al Liverpool: cada gesto se amplifica, cada palabra se interpreta como una señal sobre el rumbo del club.

Identidad en disputa y un partido que marca

Entre la petición de Salah de recuperar el “heavy metal” y la voluntad de Slot de imponer un estilo que le represente se juega algo más que un simple ajuste táctico. Se discute el alma del Liverpool que viene.

Salah reclama una identidad innegociable, una forma de jugar que todo el que llegue al club deba asumir sin condiciones. Slot, por su parte, habla de evolución, de encontrar un camino que le convenza a él y, por extensión, a la grada. La tensión entre pasado reciente y futuro inmediato está servida.

Mientras tanto, la realidad es tozuda: el equipo ha perdido 20 partidos, ha ofrecido un fútbol apático por momentos y ha provocado que un sector creciente de Anfield exprese su malestar. El domingo, frente al Brentford, no se juega un título, pero sí algo igual de determinante: el acceso a la Champions y una base emocional sobre la que construir la próxima temporada.

Slot lo ha dejado claro: el encuentro puede dar “una base realmente buena” de cara al futuro. Salah ya ha marcado el listón: la Champions es lo mínimo aceptable.

Anfield, que hace un año se preparaba para levantar un trofeo, hoy se prepara para otra cosa: comprobar si este Liverpool aún sabe responder cuando el margen de error se ha agotado y el ruido alrededor ya no se puede silenciar.

Anfield: Dudas y el mensaje de Salah