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Arsenal y PSG se preparan para la final de Champions en Budapest

La temporada no da tregua a Arsenal. Apenas unos días después de levantar la Premier League, el equipo de Mikel Arteta ya está en Budapest, donde el sábado se medirá al vigente campeón de la Champions League, Paris Saint-Germain, en una final que llega con buenas noticias para ambos banquillos.

Arsenal aterriza con un refuerzo inesperado

En la expedición de los londinenses hay un nombre que destaca por encima del resto: Jurrien Timber. El lateral neerlandés, lesionado en la ingle desde marzo, se subió al avión rumbo a Hungría y se entrenó esta semana con el grupo. Su presencia no garantiza minutos, pero sí lanza un mensaje claro: Arteta recupera una pieza que creía perdida para el tramo decisivo.

Timber aporta versatilidad, salida limpia de balón y agresividad en los duelos. En una final de este calibre, un recurso más en la línea defensiva puede marcar la diferencia, aunque solo sea desde el banquillo.

El técnico español viaja con todo lo disponible. En la portería, David Raya, Kepa Arrizabalaga y el joven Tommy Setford pelean por un sitio en la lista definitiva. La defensa llega cargada de variantes: Cristhian Mosquera, Piero Hincapié, William Saliba, Riccardo Calafiori, Gabriel Magalhaes, el propio Timber y Marli Salmon conforman una batería de centrales y laterales capaz de adaptarse a cualquier plan de partido.

En el centro del campo, el peso específico lo asumen Declan Rice y Martin Odegaard, acompañados por Martin Zubimendi, Eberechi Eze, Myles Lewis-Skelly, Mikel Merino y Christian Norgaard. Físico, pausa, llegada y creatividad. Arteta tiene donde elegir para controlar el ritmo de una final que se prevé eléctrica.

Arriba, pólvora de sobra: Gabriel Jesus, Viktor Gyokeres, Noni Madueke, Leandro Trossard, Kai Havertz, Bukayo Saka, Gabriel Martinelli y el joven Max Dowman forman un frente ofensivo que mezcla talento consolidado y descaro. Saka y Martinelli llegan como estandartes del título liguero; Havertz, como especialista en noches grandes europeas.

Arsenal no solo viaja con un título recién conquistado. Viaja con la sensación de estar ante el momento perfecto para asaltar el trono continental.

PSG recupera a dos hombres clave

En el otro vestuario también respiran aliviados. Luis Enrique ha visto cómo dos de sus piezas más determinantes se suben al avión hacia Budapest: Ousmane Dembele y Achraf Hakimi.

Dembele se lesionó en la última jornada de Ligue 1 ante Paris FC y no había participado en los entrenamientos posteriores. Su inclusión en la lista de convocados indica que el cuerpo técnico apura al máximo sus opciones de tener su desborde y cambio de ritmo en la final.

El caso de Hakimi es todavía más simbólico. El lateral marroquí, que ya sabe lo que es marcarle a Arsenal —lo hizo en la semifinal del año pasado—, estaba fuera desde la ida de la semifinal de esta temporada ante Bayern Munich. Su presencia en la expedición apunta a que el PSG podrá contar con uno de sus grandes puñales por banda en una cita donde cada metro ganado cuenta.

La lista parisina se completa con tres porteros: Lucas Chevalier, Matvey Safonov y Renato Marin. En defensa, además de Hakimi, viajan Lucas Beraldo, Marquinhos, Illia Zabarnyi, Lucas Hernandez, Nuno Mendes y Willian Pacho, una línea con experiencia, juventud y suficiente contundencia para resistir el empuje de un Arsenal en plena confianza.

En la medular, Luis Enrique apuesta por un bloque que mezcla técnica y energía: Fabian Ruiz, Vitinha, Senny Mayulu, Dro Fernandez, Warren Zaire-Emery y Joao Neves. Zaire-Emery se ha consolidado como uno de los grandes proyectos del fútbol europeo; Vitinha y Fabian aportan criterio en la circulación y disparo desde la frontal. Es un centro del campo diseñado para tener balón, pero también para sobrevivir cuando no lo tiene.

Una final marcada por los detalles… y por los que vuelven

La presencia de Timber en Arsenal y de Dembele y Hakimi en PSG añade una capa extra de intriga a una final ya de por sí cargada de narrativa. Son tres jugadores capaces de alterar un partido con una sola acción: una carrera, un regate, un centro medido, un disparo inesperado.

Los dos equipos llegan con sus listas cerradas, con el viaje hecho y la mente puesta en 90 minutos —o más— que pueden definir una era. Arsenal busca coronar una temporada de ensueño con el título que siempre se le ha escapado. PSG, defensor de la corona, pretende demostrar que su dominio en Europa no fue un accidente de un solo curso.

Budapest ya tiene a sus protagonistas. Ahora solo falta saber quién convertirá este viaje en el punto culminante de su historia reciente y quién regresará con la sensación de haber dejado escapar la noche más grande del año.