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El Barça presiona por Rashford: fichaje prioritario en 30 millones

El plan del FC Barcelona para su ataque tiene un nombre subrayado en rojo: Marcus Rashford. Tras un curso cedido en el que ha firmado 14 goles y 14 asistencias en 49 partidos, el delantero inglés ha convencido por completo a Hansi Flick, que lo ve como pieza fija de su proyecto a largo plazo. Ahora llega la parte más áspera: negociar con Manchester United.

Un sí del jugador, un muro en Old Trafford

En los despachos del Barça hay una certeza: Rashford quiere seguir en España. Según las informaciones, el club ya tiene un acuerdo en lo personal con el jugador, dispuesto incluso a aceptar una estructura contractual distinta y un salario total rebajado para facilitar la operación. Un gesto potente en un mercado donde casi nadie renuncia a nada.

El problema no está en el vestuario, está en Old Trafford. Manchester United se mantiene firme. No quiere más cesiones, no quiere fórmulas creativas. Exige que el Barça active la opción de compra de 30 millones de euros incluida en el acuerdo original de préstamo. Nada por debajo. Nada a plazos sin garantías claras.

Para el club inglés, este verano debe significar una ruptura definitiva con Rashford. La intención es clara: cerrar el capítulo y liberar su masa salarial para acelerar la reconstrucción de la plantilla. La reciente subida de sueldo del delantero tras la clasificación para la Champions ha añadido aún más urgencia a la venta. Cada semana que pasa, pesa más en las cuentas de United.

Deco busca fórmulas, United cierra puertas

En Barcelona, Deco se ha movido por todos los márgenes posibles. Sobre la mesa han aparecido ideas como una nueva cesión con obligación de compra condicionada, o pagos más flexibles a medio plazo. Desde Manchester, la respuesta ha sido un “no” constante.

El Barça, limitado por su situación económica, intenta estirar cada euro. La prioridad es Rashford, pero el margen para maniobrar es mínimo. De ahí que la dirección deportiva haya explorado estructuras con plazos diferidos, incluso con una obligación de compra que se active en 2027. Una forma de encajar el traspaso en varios ejercicios contables sin dinamitar el presupuesto inmediato.

La resistencia del United, sin embargo, marca el ritmo. El club inglés sabe que tiene la sartén por el mango en lo contractual, pero se enfrenta a un escenario incómodo: un jugador que no quiere regresar y que ha enfriado el interés de otros pretendientes.

Rashford aprieta… a su propio club

La postura del delantero juega a favor del Barça. Rashford, según las mismas informaciones, no contempla volver a vestir la camiseta del United y ha desanimado a otros clubes que preguntaron por su situación. Al limitarse prácticamente a una única vía de salida, reduce el abanico de opciones de su club de origen.

Ese detalle refuerza la sensación en Barcelona de que el tiempo corre, poco a poco, a su favor. Si no hay puja, no hay subasta. Y si no hay subasta, el precio fijo de 30 millones empieza a verse de otra manera en los pasillos del Camp Nou.

Aun así, en la cúpula azulgrana nadie se engaña: asumir íntegramente esos 30 millones puede ser, al final, inevitable. La alternativa es renunciar a un futbolista que ya ha demostrado encajar en el equipo, en el sistema y en la ciudad.

Un mercado con pocas salidas mejores

El contexto del mercado tampoco ayuda a rebajar tensiones. El Barça ha monitorizado otros perfiles ofensivos, pero el panorama es aún más caro. Nombres como Julián Álvarez, en el radar a través de Atlético de Madrid, o Joao Pedro, en Chelsea, figuran en la lista, aunque sus clubes se muestran reacios a negociar a la baja.

El mensaje es claro: cualquier plan B costará más que Rashford. Y no ofrecerá las mismas garantías de adaptación inmediata que un jugador que ya conoce el vestuario, el estilo y las exigencias del club.

Por eso Flick insiste. El técnico alemán quiere estabilidad en su frente de ataque y ve en el inglés un socio ideal para el resto de piezas ofensivas. Menos experimentos, más certezas.

La partida entra ahora en su fase decisiva. Entre la necesidad de vender del United y la obligación de cuadrar números del Barça, el destino de Rashford se juega en una cifra: 30 millones. ¿Acabará siendo un peaje asumible para un fichaje que puede marcar el rumbo del proyecto azulgrana en los próximos años?