Brasil avanza con autoridad en el torneo
Brasil ya está en el cuadro de los 32. Y lo hace con autoridad, pese a la ausencia en el último partido de su gran referencia ofensiva: Raphinha, lesionado ante Haití.
El arranque dejó dudas. Ese 1-1 contra Marruecos abrió interrogantes sobre la solidez del equipo y el verdadero techo de la selección. Pero el grupo reaccionó con la contundencia que se espera de una camiseta de este peso: 3-0 a Haití, 3-0 a Escocia. Dos goleadas consecutivas que borran titubeos y le entregan a Brasil el liderato del grupo con un mensaje claro: cuando se enciende, arrasa.
Brasil se acomoda entre los candidatos
Con el pase sellado como primera de grupo, la selección brasileña se suma al bloque de equipos que ya miran de frente las rondas de eliminación directa. La lista empieza a tomar forma de torneo grande: Sudáfrica, Canadá, Alemania, Estados Unidos, México, Suiza, Argentina, Marruecos y ahora Brasil. Nueve nombres, nueve estilos, un mismo objetivo.
Cada clasificación reduce el margen de error. Ya no hay red de seguridad. A partir de aquí, un mal día te manda a casa.
Un cruce trampa en el horizonte
El premio por acabar líder no es precisamente un paseo. Brasil se medirá en octavos al segundo del Grupo F, un puesto que se disputan tres selecciones de peso: Países Bajos, Japón y Suecia. Tres estilos muy distintos, tres amenazas serias.
Sea cual sea el rival, el mensaje es evidente: el camino de Brasil hacia la gloria no tendrá atajos. Y la gran incógnita es una sola: ¿alcanzará el fútbol que ha mostrado hasta ahora cuando la exigencia suba un peldaño más?





