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Carlo Ancelotti y el futuro de Brasil tras la era Neymar

Carlo Ancelotti no se anduvo con rodeos al analizar el papel de Neymar en el último gran torneo con Brasil. El técnico italiano, siempre mesurado en público, esta vez mezcló afecto y reproche en un mismo diagnóstico: liderazgo y actitud, sí; preparación física, no.

Neymar llegó tocado. Una distensión de grado 2 en el gemelo le impidió disputar los dos primeros partidos de la fase de grupos, ante Marruecos y Haití, y condicionó todo su torneo. Ancelotti lo explicó sin adornos: el ’10’ nunca estuvo realmente al nivel físico que exigía la cita.

“Creo que no contribuyó a nivel técnico como se esperaba que pudiera, porque no pudo”, reconoció el entrenador en declaraciones a ESPN.

No fue un dardo, fue una constatación. Pero inmediatamente matizó el tiro: “En cuanto a la actitud, fue muy positiva. Le tengo mucho cariño, le di las gracias por su actitud, por su comportamiento, y creo que fue la decisión correcta incluirlo en la lista de 26”.

El mensaje quedó claro: Neymar sumó más fuera del césped que dentro. Peso en el vestuario, ejemplo en la convivencia, voz de referencia para los más jóvenes. El problema no estuvo en la cabeza, sino en las piernas.

Ahí Ancelotti sí dejó ver su frustración. “Lo único que me molestó es que Neymar podría haberse preparado mejor durante ese período previo”, admitió. Una frase que pesa. “Podría haber estado listo para el primer partido en lugar de para el cuarto. Esa fue la única parte decepcionante”.

La crítica apunta a la gestión del propio jugador en las semanas anteriores al torneo. En la lectura del técnico, Brasil perdió tres partidos de un Neymar verdaderamente competitivo. Y en un escenario de máxima exigencia, regalar tiempo es un lujo que la selección ya no puede permitirse.

Fin de ciclo para los veteranos

Con Neymar fuera del foco inmediato de la selección, Ancelotti ya habla abiertamente de reconstrucción total con la mirada puesta en el Mundial de 2030. No se trata solo de cambiar nombres, sino de romper con una dependencia casi emocional de las grandes figuras de la década de 2010.

“Creo que jugadores como Neymar, que ya habló ayer, y con todo el respeto a su decisión… En la historia, una generación termina y otra tiene que llegar, y tiene que ser mejor que la anterior”, explicó el exentrenador del Real Madrid.

Es una declaración de intenciones: la próxima Brasil deberá superar a la de los ídolos recientes, no vivir de su recuerdo.

Neymar no es el único señalado por el calendario. Ancelotti dejó entrever que otros pilares de los últimos años se acercan también al final de su etapa con la selección. Cuando le preguntaron por los futuros de Casemiro, Danilo y Alex Sandro, respondió con la misma franqueza.

“Creo que sí. Es un periodo que está llegando a su fin. Obviamente, tenemos que agradecerles a todos, y les tengo mucho cariño”, afirmó.

No hay portazo, hay despedida respetuosa. Pero despedida, al fin y al cabo.

El italiano fue más allá y tocó un tema sensible en cualquier vestuario veterano: la edad. “Pero creo que la idea de que un jugador de más de 30 años está acabado significa que tenemos que pensar en el futuro…”. La frase, dura en apariencia, en realidad marca un cambio de paradigma: Brasil ya no construirá su proyecto en torno a quienes ya dieron su mejor versión, sino alrededor de los que están por explotar.

No todos los veteranos saldrán del plano. Ancelotti citó nombres concretos que todavía tienen cuerda para rato. “Algunos de estos jugadores estarán, obviamente. Marquinhos, por ejemplo. Alisson, ya veremos”. El mensaje es quirúrgico: no se trata de barrer de golpe, sino de seleccionar con precisión quién puede sostener el nuevo ciclo.

Brasil entra así en una fase decisiva. La era Neymar se apaga entre elogios a su comportamiento y reproches a su preparación. El banquillo, en manos de un técnico que ha visto pasar generaciones enteras en la élite europea, ya mira hacia 2030. La pregunta, ahora, no es quién fue el líder de los últimos diez años, sino quién se atreverá a ocupar ese lugar en la próxima selección brasileña.