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El catálogo de fiascos del Chelsea en la era BlueCo

En Stamford Bridge se han gastado fortunas en talento, proyección y nombres rutilantes. El problema es lo que vino después: lesiones, decisiones técnicas erráticas, contextos tóxicos y rendimientos que nunca pasaron de borrador. Una década de despilfarro comprimida en unos pocos años.

Este es el retrato de una era en la que el Chelsea fichó mucho… y acertó muy poco.

Carney Chukwuemeka, el proyecto que nunca arrancó

Carney Chukwuemeka llegó desde Aston Villa en 2022 por unos 20 millones de libras envuelto en ilusión: campeón de Europa sub-19 con Inglaterra, centrocampista moderno, energía para una década. Sobre el papel, perfecto para un proyecto joven.

En el césped, casi nada.

Entre lesiones y decisiones técnicas, su etapa en Stamford Bridge fue un vacío competitivo: apenas 32 partidos en dos años y medio. Sin continuidad, sin rol claro, sin impacto. Terminó saliendo rumbo a Borussia Dortmund el verano pasado, después de un préstamo inicial. De promesa estratégica a nota al pie de página.

Christopher Nkunku, del golpe maestro al desencanto

El fichaje de Christopher Nkunku desde RB Leipzig por 52 millones de libras en 2023 parecía una jugada maestra. Goles en Bundesliga, polivalencia, capacidad para liderar un ataque que pedía a gritos un referente.

El destino fue implacable.

Una grave lesión de rodilla en pretemporada, justo después de incorporarse, marcó su historia en Londres. Medio curso 2023-24 fuera de combate. Cuando volvió, ya nada fue igual: ritmo perdido, confianza a medias, papel secundario. Cole Palmer asumió el foco y Nkunku quedó reducido a actor de reparto en 2024-25.

Terminó vendido a AC Milan tras solo 27 partidos de Premier League. De fichaje franquicia a salida discreta en tiempo récord.

Alejandro Garnacho, un experimento que se desinfló

La operación sorprendió a toda la Premier: Chelsea aprovechó una oportunidad de mercado y pagó 40 millones de libras al Manchester United por Alejandro Garnacho, apartado por Ruben Amorim en Old Trafford.

Sonaba a golpe audaz. Acabó siendo un desperdicio de tiempo para casi todos, salvo para United, encantado con el retorno económico.

En Londres, Garnacho perdió la chispa. Nada del descaro que enseñó en Manchester: actuaciones grises, sin desborde, sin influencia. Nunca se consolidó como titular ni con Enzo Maresca ni con Liam Rosenior, encadenando partidos intrascendentes desde la banda izquierda.

El club ya está dispuesto a cortar por lo sano, pero aspira a recaudar entre 43 y 45 millones de libras. A estas alturas, necesitará mucha suerte para acercarse a esa cifra.

Pierre-Emerick Aubameyang, un fichaje condenado desde el día uno

Pierre-Emerick Aubameyang llegó desde Barcelona en el verano de 2022 a petición expresa de Thomas Tuchel. Delantero contrastado, viejo conocido del técnico. Parecía una apuesta muy específica.

Duró un suspiro.

Tuchel fue despedido apenas un día después del debut del gabonés. A partir de ahí, todo se torció. Graham Potter nunca confió realmente en él y Aubameyang fue diluyéndose hasta quedar completamente apartado.

Su paso por el club terminó con una salida gratuita a Marseille tras solo 21 partidos y tres goles. Un año en el que casi nada tuvo sentido.

Kalidou Koulibaly, el líder defensivo que nunca fue

Kalidou Koulibaly aterrizó en 2022 como uno de los grandes estandartes de la nueva etapa BlueCo. Referente en Napoli, central dominante, experiencia para ordenar una defensa inestable.

El plan se vino abajo en meses.

En una temporada caótica, con cambios constantes en el banquillo y un equipo sin identidad, sus errores se hicieron demasiado visibles. Nunca llegó a ser ese pilar que se esperaba. El Chelsea decidió cortar por lo sano al verano siguiente, aceptando su salida a Al-Hilal.

El senegalés fue parte de la primera oleada de grandes nombres rumbo a Arabia Saudí. En Londres, su legado se resume en una sensación: la oportunidad perdida.

Raheem Sterling, del fichaje estrella al destierro

Raheem Sterling debía ser el gran golpe de efecto para inaugurar el proyecto con brillo. 47,5 millones de libras al Manchester City por un goleador probado, campeón de la Premier, experiencia y números.

La realidad fue otra.

Dos temporadas planas, lejos de su mejor versión, hasta caer en desgracia. Enzo Maresca lo mandó al famoso “bomb squad”, apartado del grupo principal, antes de una cesión fallida al Arsenal en 2024-25.

Regresó en verano de 2025 y siguió siendo un exiliado interno. No volvió a jugar y su contrato terminó rescindido en enero de 2026, 18 meses después de su última aparición. Un final frío para un fichaje que nació como declaración de intenciones.

Joao Félix, dos intentos, el mismo desenlace

BlueCo quiso tanto a Joao Félix que lo fichó dos veces. En perspectiva, no debió hacerlo ninguna.

La primera llegada, cedido desde Atletico Madrid en enero de 2023, se produjo en pleno invierno de gasto desmedido. Su tarjeta roja en el debut ante Fulham fue un presagio. Dejó detalles, pero nunca continuidad ni liderazgo.

Pese a ello, el club insistió y lo recuperó en 2024 tras un tramo positivo en Barcelona. Bajo Maresca apenas duró medio curso. Sin impacto real, sin encaje claro, terminó saliendo cedido a AC Milan para acabar siendo traspasado definitivamente a Al-Nassr en el verano de 2025.

Dos etapas, mismo sabor: talento innegable, huella mínima.

Facundo Buonanotte, un paso fugaz y casi invisible

Si parpadeaste, quizá ni te enteraste de que Facundo Buonanotte jugó en el Chelsea. El argentino llegó cedido desde Brighton al final del mercado de verano de 2025, supuestamente para dar fondo de armario al plantel de Maresca.

No pasó de nota marginal.

Solo ocho apariciones, una única en Premier League, y ausencias constantes en las convocatorias. En enero se dio por terminado el experimento y se rompió la cesión tras no dejar prácticamente rastro con la camiseta azul.

Su siguiente medio año, en Leeds, fue igual de plano. Otro movimiento que deja la pregunta de fondo: ¿para qué se hizo?

Deivid Washington, el fantasma de un proyecto a largo plazo

Deivid Washington sigue perteneciendo al Chelsea. Cuesta recordarlo. El atacante brasileño llegó desde Santos en 2023-24 por unos 17 millones de libras, dentro de esa estrategia de contratos larguísimos para jóvenes prometedores.

Tres años después, apenas tres partidos con el primer equipo, todos en su primera temporada.

El resto, casi todo, lo ha pasado en el equipo de desarrollo. Volvió cedido a Santos en 2025, pero el préstamo se interrumpió tras no dejar huella. Hoy, con 21 años, su futuro en el club es inexistente. Solo falta que se confirme una salida definitiva que parece inevitable.

Mykhailo Mudryk, del fichaje de 89 millones a la sombra de una sanción

Mykhailo Mudryk simboliza como pocos el vértigo de esta era. El Chelsea pagó 89 millones de libras al Shakhtar Donetsk en enero de 2023 por un extremo joven, eléctrico, llamado a ser bandera del futuro.

Todo se torció.

En lugar de ese futbolista desbordante, apareció un jugador atenazado, sin confianza, alternando titularidades y banquillo con una sucesión de entrenadores. Nunca terminó de asentarse cuando llegó el golpe definitivo: suspensión provisional en noviembre de 2024 por un caso de dopaje.

En abril de 2026 se conoció la sanción máxima: cuatro años de inhabilitación impuesta por la Federación. Mudryk ha recurrido y confía en poder volver en 2026-27, pero su historia con el Chelsea parece sentenciada. No juega desde 2024 y cuesta imaginarlo otra vez con la camiseta blue.

La lista es larga, el coste deportivo y económico, enorme. Entre promesas que no cuajaron, estrellas que se apagaron y apuestas mal calibradas, la era BlueCo ha dejado demasiadas historias de frustración.

La pregunta ya no es cuánto se ha gastado, sino cuántas veces más puede equivocarse un club que, para volver a competir arriba, necesita algo tan simple y tan complejo como esto: empezar, por fin, a fichar bien.