Chelsea se enfrenta a Tottenham con Xabi Alonso como nuevo entrenador
En Stamford Bridge se habla de un derbi, pero se sueña con un proyecto. Chelsea se juega mañana ante Tottenham su penúltimo partido de la Premier League 2025/26, con Europa todavía al alcance de la mano. Sin embargo, el gran ruido no llega desde el césped, sino desde el banquillo que aún está por estrenar: el de Xabi Alonso.
El anuncio del técnico español como nuevo entrenador permanente del club, apenas unas horas después de la durísima derrota en la final de la FA Cup frente a Manchester City, ha cambiado el clima en el oeste de Londres. Del golpe anímico al entusiasmo en cuestión de un día. De la desilusión a la expectativa.
Mientras tanto, Calum McFarlane, técnico interino, sigue al mando de los últimos dos partidos de la temporada. Y lo sabe: cada pregunta que responde mira ya de reojo a julio.
McFarlane, entre el presente y el futuro
McFarlane apareció en la sala de prensa de Cobham con un papel claro: preparar un Chelsea–Spurs decisivo… en medio del huracán Alonso. La oficialización del contrato de cuatro años del español llegó el lunes por la mañana, pero su desembarco efectivo no será hasta el 1 de julio. Hasta entonces, el equipo es cosa suya.
El propio interino reconoció el impacto inmediato del fichaje: el vestuario está “muy emocionado”. No necesitó adornarlo. La trayectoria de Xabi Alonso habla sola: títulos como jugador, prestigio como entrenador, una figura que impone respeto desde el primer día. En un grupo joven y todavía irregular, ese peso específico puede marcar la diferencia.
McFarlane, sin embargo, no se coloca todavía en el futuro organigrama. Cuando le preguntaron si formará parte del cuerpo técnico del español, fue tajante: no lo sabe y, por ahora, ni lo piensa. Tiene dos finales por delante y poco margen para distraerse.
Sí desveló un detalle significativo: ya ha habido contacto directo. Alonso le envió un mensaje el día anterior, centrado sobre todo en la final de la FA Cup. El contenido se lo guarda, pero el gesto marca el tono: el nuevo técnico ya observa, ya toma nota, ya se acerca al día a día del club.
Un derbi con cuentas pendientes y premio europeo
Chelsea recibe a Tottenham en Stamford Bridge con algo más que orgullo en juego. Son los últimos pasos de una temporada irregular, pero todavía hay un objetivo claro: terminar lo más alto posible y asegurar billete europeo.
McFarlane insistió en la seriedad con la que el grupo encara el duelo. No necesita discursos épicos para explicar lo que significa un Chelsea–Spurs. La rivalidad se respira sola. Y, esta vez, se mezcla con la urgencia de los puntos: los dos equipos pelean por sus propias metas en la tabla. No hay espacio para la relajación.
El interino se mostró satisfecho con la respuesta reciente de sus jugadores, subrayando la “lucha y corazón” que han mostrado en los dos últimos encuentros, incluido el exigente escenario de Anfield y la propia final de la FA Cup. La lectura es clara: el equipo compite, no se cae, y eso es lo mínimo exigible en un tramo final con tanto en juego.
Colwill, símbolo de presente y futuro
Entre los nombres propios, uno brilla con luz propia: Levi Colwill. Para McFarlane, recuperar al central ha sido “genial” no solo para el club, sino para el fútbol inglés. Dos actuaciones de peso, en Anfield y en una final en Wembley, han reforzado la sensación de que Chelsea tiene en casa a un defensa de enorme potencial.
El técnico, no obstante, pisa el freno con prudencia. Colwill llega de un periodo complicado y el cuerpo técnico no quiere sobrecargarlo. Su presencia en el once ante Tottenham dependerá de cómo responda en el entrenamiento de esta tarde. Rendimiento sí, pero sin temeridad.
Parte médico y gestión del grupo
En el apartado físico, McFarlane explicó la situación de varias piezas clave. Romeo Lavia sufrió un pequeño golpe en la previa del último encuentro. Nada grave, pero lo suficiente como para que el club se niegue a correr riesgos con un jugador al que quieren cuidar al milímetro tras un curso marcado por problemas físicos.
Benoît Badiashile y Mamadou Sarr se quedaron fuera de la última convocatoria, aunque el técnico dejó la puerta abierta a utilizarlos en estos dos partidos finales. Hay competencia en sus posiciones y el cuerpo técnico maneja alternativas, algo que no siempre ha sido habitual esta temporada.
El entrenamiento de la tarde será decisivo para aclarar el estado de la plantilla. McFarlane lo dejó claro: hasta que no vea a los jugadores sobre el césped, no tomará decisiones definitivas.
El peso del escudo y el efecto Alonso
Preguntado por la capacidad del club para atraer a un entrenador del calibre de Xabi Alonso, McFarlane no se mostró sorprendido. Recordó que Chelsea sigue siendo “un club enorme, con algunos de los mejores jugadores del mundo”. El fichaje del español es, en cierto modo, una reafirmación de esa identidad en un momento de reconstrucción.
En el horizonte inmediato se abre otro frente: el mercado de verano. La figura de Alonso, con su prestigio y su estilo reconocible, puede convertirse en un arma poderosa para convencer objetivos y retener talento. Los jugadores actuales, por lo pronto, ya sienten el cosquilleo de trabajar bajo sus órdenes.
Mientras tanto, el presente no espera. McFarlane tiene dos partidos para dejar al equipo lo más arriba posible y entregar a Alonso una base competitiva, con billete europeo si la reacción llega a tiempo.
El derbi ante Tottenham será la primera gran prueba de ese cierre de curso. Stamford Bridge mirará al banquillo, al futuro y a la tabla. Y la pregunta, inevitable, quedará flotando en el aire: ¿hasta dónde puede llegar este Chelsea cuando el proyecto de Xabi Alonso eche por fin a andar?






