Cristiano Ronaldo y el gol en propia puerta que congela el sueño de Al-Nassr
Cristiano Ronaldo, roto en el banquillo tras un gol en propia puerta en el 98’ que congela el sueño liguero de Al-Nassr
La noche estaba preparada para fiesta en el Al-Awwal Park. Globos amarillos, bufandas en alto, cánticos que sonaban a celebración anticipada. Al-Nassr rozaba con la yema de los dedos su primer título de la Saudi Pro League desde 2019. Y Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, parecía a punto de dar otro bocado a la historia.
En cambio, se quedó sentado, solo, con la mirada perdida y el gesto roto, mientras un gol en propia puerta en el minuto 98 convertía la euforia en un silencio helador.
De la ilusión al golpe
El partido había seguido el guion soñado para el equipo local. Al-Nassr salió mandón, con ritmo, con intención. La presión alta dio resultado y el dominio se tradujo en ventaja: Mohamed Simakan adelantó a los de casa en la primera parte, desatando un rugido que sonó a gol de campeonato.
Con el 1-0, el encuentro se fue inclinando hacia el control. Al-Nassr manejaba los tiempos, Al-Hilal no encontraba claridad y el estadio comenzaba a creer que la noche terminaría con medio título en el bolsillo.
Cristiano, hiperactivo entre líneas y en el área, se vació hasta los últimos minutos. Cuando fue sustituido, ya en la recta final, el estadio se levantó como un solo hombre. Ovación cerrada, teléfonos grabando, banderas ondeando. Parecía una despedida de partido grande y, quizá, el preludio de un festejo por el campeonato casi sentenciado.
Pero el fútbol no firma contratos hasta el pitido final.
El desastre en el 98’
Con el tiempo añadido casi cumplido, Al-Hilal lanzó su última ofensiva. Todos arriba, todos al área, en una jugada más de fe que de claridad. Un saque de banda largo cayó dentro de la zona de castigo y, de pronto, todo se torció.
Bento, el guardameta brasileño de Al-Nassr, salió decidido a despejar de puños. Quiso imponer autoridad, alejar el peligro y cerrar la noche. En lugar de eso, chocó con su compañero Inigo Martinez y el balón tomó una trayectoria cruel: por encima de su propia cabeza, camino de la portería.
Abdulelah Al-Amri corrió desesperado hacia la línea, se estiró para sacar el balón, pero ya era tarde. El esférico había cruzado. 1-1. Gol en propia puerta. Estadio en shock.
En segundos, el ambiente cambió por completo. De los cánticos confiados se pasó a un murmullo de incredulidad. Los jugadores de Al-Hilal celebraban el empate como si fuera un título. Para Al-Nassr, sabía a derrota.
Ronaldo, solo ante la realidad
Cuando el árbitro señaló el final, las cámaras se fueron directas al banquillo local. Allí estaba Cristiano Ronaldo, sentado, casi inmóvil. Mirada fija en el césped, mandíbula apretada. El hombre de los 26 goles en liga esta temporada, el futbolista que ha mantenido vivo el pulso competitivo de Al-Nassr todo el curso, parecía al borde de las lágrimas.
En la grada, Georgina Rodríguez y sus hijos seguían la escena, testigos de un golpe que nadie esperaba a esas alturas de la noche. Uno de los miembros del cuerpo técnico de Al-Nassr se acercó al portugués, le dio un leve toque en el hombro, un gesto de consuelo más que de protocolo.
Cristiano se levantó despacio, negó con la cabeza, y caminó hacia el túnel con la mirada clavada en el suelo. No hubo aspavientos, ni broncas, ni gestos teatrales. Solo una mezcla de frustración y vacío, la de quien sabe que la oportunidad que se acaba de escapar era enorme.
Un título que se resiste
El empate deja a Al-Nassr todavía en cabeza de la Saudi Pro League, con cinco puntos de ventaja sobre Al-Hilal. Sobre el papel, suena a posición cómoda. En la práctica, el panorama es mucho más tenso.
Al-Nassr solo tiene un partido por disputar, ante Damac la próxima semana. Al-Hilal, en cambio, dispone de dos encuentros para recortar esa distancia. La aritmética mantiene vivo a Al-Nassr; la inercia emocional, tras el golpe en el 98’, plantea dudas.
Cristiano ha firmado 127 goles en 146 partidos con la camiseta de Al-Nassr desde su llegada en 2022, tras su salida de Manchester United. Un caudal ofensivo que sostiene la ambición del club y le ha permitido levantar ya un trofeo, la Arab Club Champions Cup. Pero la gran obsesión, la liga saudí, sigue escapándose por detalles, por noches como esta.
En el vestuario conviven estrellas de primer nivel mundial: Kingsley Coman, Joao Felix, Sadio Mané, Marcelo Brozovic, Inigo Martinez… Una plantilla construida para dominar el campeonato local y proyectarse como potencia regional. Sin embargo, a 90 minutos del final, el desenlace sigue abierto.
El título no está perdido, pero ya nadie en Al-Nassr se atreverá a celebrarlo antes de tiempo. Después de un gol en propia puerta en el 98’, cualquier cosa parece posible en la última jornada. Y Cristiano lo sabe mejor que nadie.






