Darwin Núñez: ¿Regreso inesperado a Liverpool?
Un verano de salidas… y un posible regreso inesperado
Liverpool vive un verano de sacudidas. Se fue Mohamed Salah, se fue Andy Robertson, Ibrahima Konaté apunta a vestir de blanco con Real Madrid y la plantilla de Andoni Iraola se llena de agujeros a toda velocidad. En medio de ese paisaje de reconstrucción, asoma un nombre que nadie esperaba volver a ver ligado a Anfield: Darwin Núñez.
Darwin, libre… y ofrecido a Liverpool
Según informa TEAMtalk, Darwin Núñez ha sido ofrecido como agente libre a un pequeño grupo de clubes, y Liverpool está sentado en esa mesa. El delantero, cuya etapa anterior en Anfield se recuerda más por la frustración que por la pegada, acaba de cerrar su capítulo en la Saudi Pro League.
El atacante de 26 años llegó a Al-Hilal al inicio de la temporada 2025/26. Allí firmó 9 goles en 24 partidos antes de quedar fuera de la plantilla por las restricciones de extranjeros en la liga saudí. Su último servicio al gigante de Riad fue en febrero: un doblete en una victoria por 2-1 ante Al-Wahda en la AFC Champions League Elite. Después, punto final. Contrato rescindido de mutuo acuerdo y maletas listas.
Ahora, Núñez estudia opciones para este verano. Benfica, el club que lo catapultó a la élite, aparece como rival directo de Liverpool en la puja por su regreso. Desde España, el mismo informe apunta a que ya habría dado luz verde a volver a Anfield, donde aterrizaría como agente libre, sin un solo euro de traspaso.
Un goleador que genera más de lo que convierte
Los aficionados de Liverpool no se llevarán ninguna sorpresa con los números recientes del uruguayo. Su fama de rematador errático viajó con él a Arabia. En liga, marcó 6 goles… con un xG de 11,48. Ocasiones tuvo. Definición, mucha menos.
No es una anomalía en su carrera. Bajo el mando de Jürgen Klopp, Núñez firmó 11 goles en Premier League 2023/24, pero acompañados por 27 ocasiones claras falladas. En su primera campaña en Inglaterra, 9 tantos y 20 ocasiones claras desperdiciadas. Un imán de oportunidades, un generador constante de peligro, pero un quebradero de cabeza frente a la portería.
Y, aun así, ahí está el matiz que seduce a cualquier analista: es un delantero que vive en el área rival. La pelota le encuentra. O él la persigue hasta que la encuentra.
El rompecabezas de Iraola
Andoni Iraola aterriza en Anfield con una misión incómoda: corregir los errores de la etapa de Arne Slot mientras pierde referentes por el camino. La marcha de Salah y Robertson, la posible salida de Konaté, la falta de profundidad ofensiva… El técnico español tiene más preguntas que respuestas en su primera pretemporada.
En ese contexto, un regreso de Darwin Núñez, sin coste de traspaso, cambia el tablero. No es la solución perfecta. No es el ‘9’ clínico que convierte media ocasión en gol. Pero es volumen. Es presencia. Es un delantero capaz de arrastrar defensas, de vivir a base de desmarques y de generar un caudal de oportunidades que pocos pueden igualar.
Incluso en un rol secundario, como pieza de rotación, su perfil tiene sentido. Un equipo que pierde a su gran goleador necesita, como mínimo, alguien que garantice llegadas constantes al área rival. Aunque el precio sea convivir con fallos que desesperan a la grada.
¿Segunda oportunidad o última bala?
La posible vuelta de Darwin a Anfield se mueve entre la nostalgia y el pragmatismo. Para el club, es una operación de bajo riesgo económico en un verano en el que la reconstrucción ya es obligatoria. Para el jugador, es quizá la última gran oportunidad de demostrar que puede sostener el peso de un escudo como el de Liverpool en la élite europea.
El uruguayo ya sabe lo que le espera: una afición exigente, una lupa permanente sobre cada remate y un nuevo entrenador que necesita soluciones inmediatas. Lo que antes fue una promesa cara y frustrante, hoy podría convertirse en un fichaje oportunista, casi astuto.
Liverpool se vacía por arriba y busca nuevas referencias. Si Darwin Núñez vuelve a cruzar el túnel de Anfield, la pregunta no será si genera ocasiones. Esa parte está garantizada. La verdadera incógnita es si, esta vez, aprenderá a convertirlas.






