De la Fuente y la Selección: Prioridad al Escudo de España
Luis de la Fuente no quiso dejar ni una grieta abierta al debate. Presentó una lista para el Mundial con un marcado aroma a Barcelona, sin rastro de jugadores de Real Madrid por primera vez, y lanzó un mensaje directo: por encima de cualquier club está la selección.
La campeona de Europa viajará al próximo Mundial como una de las grandes candidatas. Lo hará con una convocatoria de 26 jugadores construida alrededor de ocho futbolistas de Barcelona y ninguno del gigante blanco. El eterno pulso del Clásico se cuela inevitablemente en la conversación, pero el seleccionador se encargó de recentrarla.
“Para mí, el mejor equipo que hay –el mejor de todos– es la selección española”, afirmó durante un desayuno con periodistas organizado por RTVE y la agencia EFE. No alzó la voz, no hizo gestos grandilocuentes. No le hizo falta. El contenido del mensaje pesaba más que el tono.
Sin rastro del Madrid y sin complejos
Entre los ausentes, nombres de peso del campeón de Europa a nivel de clubes. Defensas como Dean Huijsen o Dani Carvajal se han quedado fuera de un grupo que sueña con levantar la segunda Copa del Mundo, catorce años después de Sudáfrica 2010.
La decisión, inevitablemente, apunta a una parte de la afición: la del Real Madrid. De la Fuente, sin embargo, no compró el relato del agravio.
“Yo no miro de dónde vienen los jugadores ni su pasado. Lo que importa son futbolistas españoles orgullosos de representar a su país y de formar parte de una nación unida”, subrayó. En su discurso no hay guiños a clubes, solo una jerarquía clara: primero el escudo de España, después todo lo demás.
Un bloque con sello Barça y músculo Premier
El núcleo duro de la lista tiene un color inconfundible. Joan Garcia, Pau Cubarsí, Eric Garcia, Gavi, Pedri, Dani Olmo, Lamine Yamal y Ferran Torres forman la columna vertebral azulgrana de una selección que también mira con fuerza hacia Inglaterra: siete de los convocados militan en la Premier League.
De la Fuente insistió en que la decisión es puramente deportiva. Nada de equilibrios políticos, nada de cuotas invisibles.
“El día que me equivoque, que no haga la elección correcta o actúe buscando solo un resultado, estaré poniendo mi trabajo en juego”, reconoció. Una frase que suena a advertencia, pero también a compromiso: si cae, caerá con sus ideas.
España debutará en el Grupo H ante Cabo Verde, antes de medirse a Arabia Saudí y Uruguay. Un grupo trampa, más incómodo que brillante, en el que la campeona de Europa está obligada a marcar territorio desde el primer día.
Yamal, el chico que sabe que “es su momento”
En medio de tanto debate, un nombre se impone por sí solo: Lamine Yamal. El extremo de Barcelona, con 18 años, está llamado a ser una de las grandes armas ofensivas de España en el torneo.
“Yamal está absolutamente ilusionado y con muchas ganas”, explicó De la Fuente. “Es muy joven, solo 18 años, pero tiene una madurez extraordinaria y sabe que este es su momento. Hay que aprovechar el momento. Y él sabe que es el suyo”.
No es el único que llega entre algodones. Nico Williams y Mikel Merino también arrastran problemas físicos. Tres piezas clave, tres dudas que obligan al cuerpo técnico a hilar fino.
Entre el riesgo y la prudencia
El seleccionador quiso tranquilizar a clubes y aficionados. El diálogo médico es constante.
“Estamos en contacto con todos los clubes. Sabemos que estos jugadores están bien físicamente; cada uno progresa bien en su recuperación. Soy muy optimista, creo que estarán disponibles para el primer partido”, aseguró.
Pero no se trata solo del debut. Y ahí De la Fuente dejó ver su plan a medio plazo.
“Si tenemos que arriesgar, amigo, arriesgaremos en un Mundial”, soltó, con una mezcla de determinación y naturalidad. “Pero nuestra mirada va más allá del primer partido y también del segundo. Si tenemos que esperar un poco más, esperaremos”.
No suena a renuncia. Suena a cálculo frío en un torneo que no perdona errores de gestión.
El Mundial como examen definitivo
La lista ya está sobre la mesa. El debate, también. Un bloque con alma de Barcelona, sin representación del Real Madrid, con jóvenes llamados a liderar y veteranos dispuestos a sostener el peso del vestuario.
De la Fuente ha elegido su camino: priorizar el momento deportivo por encima del escudo de club, asumir el ruido y blindarse detrás de una idea sencilla y contundente. La selección, dice, es el equipo más grande de todos.
El Mundial dictará si esa apuesta se convierte en una nueva era dorada o en un juicio implacable sobre sus decisiones.






