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Diomande, el chico de 130 millones que agita el mercado europeo

El nombre de Yan Diomande se ha convertido en la palabra prohibida en los despachos de RB Leipzig. No porque no quieran oírla, sino porque cada vez que suena, detrás viene una cifra de nueve dígitos. Y, de momento, ninguna alcanza el listón que el club alemán ha decidido marcar.

Según distintas informaciones, Manchester City ya ha dado el primer paso serio. No hay oferta por escrito, pero el vigente subcampeón inglés ha trasladado verbalmente a Leipzig que está dispuesto a llegar a un paquete de 100 millones de euros, incluyendo variables. Para el tercer clasificado de la última Bundesliga, eso ni se acerca a lo que consideran aceptable.

Real Madrid entra en escena

Real Madrid tampoco se ha quedado mirando. De acuerdo con un informe de The Athletic, el club blanco ya ha contactado con la cúpula de Leipzig para sondear la operación y trabaja activamente en la posibilidad de llevar al joven marfileño al Bernabéu.

Sky, por su parte, habla incluso de una primera propuesta formal del subcampeón español: 90 millones fijos más 10 en bonus, el mismo total que ronda Manchester City. La respuesta desde Sajonia fue clara y cortés: no.

El tablero puede cambiar si Brahim Díaz abandona Madrid. El internacional marroquí figura entre los candidatos a salir, y la llegada de Diomande encajaría como un relevo de máximo nivel para reforzar el ataque.

Un talento caro… y blindado

Convencer a Leipzig este verano es una empresa descomunal. El club no quiere perder a Diomande apenas un año después de su llegada. No es una postura de cara a la galería: ya habrían rechazado también una oferta de Liverpool cercana a los 100 millones de euros en total, en la misma franja que se menciona ahora para Real Madrid y Manchester City.

El mensaje es nítido: quien quiera a Diomande tendrá que acercarse a los 130 millones de euros. Esa es la escala en la que se mueve ya uno de los atacantes más codiciados del continente.

Ni siquiera Paris Saint-Germain, campeón de la Champions League y durante semanas señalado como gran favorito en la carrera por el marfileño, ha dado todavía ese salto económico. El interés de PSG es fuerte y sostenido, pero no ha alcanzado el umbral que Leipzig considera el punto de partida. Si Real decide apretar de verdad y entrar en una puja prolongada, el pulso por el futbolista puede cambiar de manos en cuestión de días.

El ascenso fulgurante de un ‘driblador’ de élite

Leipzig tiene argumentos deportivos y contractuales para plantarse. Diomande está ligado al club hasta 2030 y la entidad alemana quiere ofrecerle una mejora de contrato para reforzar aún más su posición y premiar su impacto inmediato.

Hace apenas un verano, RB pagó 20 millones de euros a CD Leganés por un atacante prometedor. Un año después, ese mismo jugador se ha convertido en un activo de tres cifras. Y no por hype, sino por rendimiento.

En su primera temporada en la Bundesliga, Diomande firmó 15 goles y 11 asistencias en 46 partidos oficiales entre todas las competiciones. Producción de estrella, continuidad de veterano, desborde de calle. Su capacidad para romper líneas en el uno contra uno y decidir partidos ha disparado su cotización.

Su crecimiento no se quedó en Alemania. En el Mundial, se hizo con un puesto de titular en la selección de Costa de Marfil y sumó una asistencia en cuatro encuentros. Los marfileños cayeron en octavos de final ante Noruega, 2-1, en un duelo decidido por Erling Haaland y compañía. Diomande, aun así, salió del torneo consolidado como referencia ofensiva de su país.

Leipzig se aferra a su joya… por ahora

Con contrato largo, un rol central en el proyecto y una progresión que asusta, Leipzig no tiene prisa. Prefiere reforzar el vínculo con Diomande antes que abrirle la puerta, salvo que llegue una propuesta que rompa el mercado.

Mientras tanto, los gigantes europeos mueven fichas, tantean, suben ligeramente la apuesta y se encuentran siempre con el mismo muro. La pregunta ya no es cuántos clubes le quieren, sino quién se atreverá a ser el primero en poner esos 130 millones sobre la mesa. Y, sobre todo, si Leipzig estará dispuesto a decir que sí cuando ese momento llegue.