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Ecuador pierde en el minuto 90: fin a 19 partidos invicto

La noche pedía otro capítulo de resistencia ecuatoriana. Moisés Caicedo mandaba en el centro del campo, la racha de 19 partidos sin perder sostenía la confianza y el equipo se sentía cómodo en el papel de selección difícil de derribar. Hasta el minuto 90.

Ecuador salió más afilado. Desde el inicio, el equipo sudamericano se instaló en campo rival y encontró pronto la madera como enemiga. Primero John Yeboah, con un disparo que se estrelló en el travesaño. Luego Alan Minda, en la ocasión más clara del primer tiempo, tras una jugada que resumió la esencia de Caicedo: presión alta, robo limpio y salida rápida. El mediocampista barrió arriba, recuperó y encendió una transición que Minda no pudo coronar. El poste volvió a negarlo.

Costa de Marfil no se quedó mirando. Sufrió, pero mordió cuando pudo. Cada pérdida ecuatoriana en salida encontraba respuesta africana con ataques verticales y directos, recordando que el partido nunca estuvo bajo control total de nadie.

Tras el descanso, el guion mantuvo la tensión. Ecuador siguió amenazando, aunque con menos filo, y Costa de Marfil respondió con un aviso que heló a la zaga sudamericana: Elye Wahi recibió, se perfiló y sacó un remate que besó el larguero. Otra vez el sonido del metal, esta vez en el área ecuatoriana, como advertencia de que el encuentro podía romperse en cualquier dirección.

El reloj avanzaba y el empate sin goles empezaba a parecer destino inevitable. Las áreas se llenaban, pero las redes seguían intactas. Caicedo continuaba multiplicándose en el medio, cortando líneas de pase y sosteniendo el bloque, mientras Ecuador buscaba el último pase que nunca terminaba de aparecer.

Hasta que la banda derecha marfileña explotó. En el minuto 90, Wilfried Singo arrancó con potencia por el costado, ganó metros, se impuso en el duelo físico y levantó la cabeza. Su carrera abrió la defensa ecuatoriana, que retrocedió tarde. El balón llegó a Amad Diallo, perfilado para definir de primera. Toque sutil, dirección milimétrica al rincón bajo. Gol. Silencio en un lado, celebración desatada en el otro.

Ese disparo, ajustado al palo, no solo decidió el partido. También cortó de raíz la impresionante serie de 19 encuentros sin derrota de Ecuador, una marca que había alimentado el crecimiento y la confianza del grupo.

Ahora el desafío cambia de forma. Sin racha que proteger, Ecuador tendrá que reaccionar de inmediato cuando se mida a Curacao el próximo fin de semana, rival que llega herido tras caer 7-1 ante Alemania. La pregunta ya no es cuánto puede alargarse la imbatibilidad, sino cómo responde este equipo al primer golpe serio en mucho tiempo.