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Enzo Maresca regresa al banquillo del Manchester City

Enzo Maresca ya es, de forma oficial, el nuevo entrenador de Manchester City. Y no llegó hablando de sistemas ni pizarras. Antes de nada, pidió la palabra para otra cosa.

“Antes de empezar, me gustaría enviar un mensaje y un cálido abrazo a la familia de Kevin Keegan en este momento”.

Humanidad antes que táctica. Después, sí, fútbol. Y una frase que define el día: “Siento que he vuelto a casa”.

No era una cortesía vacía. Para Maresca, este es su tercer capítulo en el club: ya dirigió al equipo de élite y trabajó como asistente de Pep Guardiola en la temporada 2022-2023. Conoce los pasillos, las caras, la forma de funcionar. Y esa familiaridad, confesó, pesó más que cualquier otra cosa cuando sonó el teléfono.

“Conozco bien la institución y a la gente dentro del club desde hace años. La estabilidad del club, y el hecho de que solo tres entrenadores se hayan sucedido en casi veinte años, refleja la fuerza de la estructura administrativa y su fe en dar tiempo a los proyectos. Desde el momento en que Manchester City contactó conmigo, no tuve ninguna duda en aceptar este reto”.

De Leicester y Chelsea al desafío más grande

Maresca llega con un currículum reciente que explica por qué el City miró hacia él. Condujo a Leicester City al título del Championship en 2023-2024. Después levantó la UEFA Conference League y el Mundial de Clubes de la FIFA con Chelsea entre 2024 y 2025. Éxitos, identidad clara, crecimiento constante.

Ahora, el salto mayúsculo: tomar el relevo de Guardiola. Uno de los cargos más pesados del fútbol moderno.

“Ante todo, es un gran privilegio que este club me haya elegido. He dicho más de una vez que Pep es quizá el mejor entrenador del mundo en los últimos veinte o veinticinco años. Al mismo tiempo, representa un reto maravilloso”.

No se esconde. Y para explicar la magnitud de lo que tiene delante, tira de historia.

“Si miramos la historia de entrenadores que se quedaron muchos años en sus clubes, como Sir Alex Ferguson y Arsène Wenger, veremos que afrontaron grandes desafíos. Mi objetivo ahora es hacer las cosas bien desde el principio por el bien del club y de los aficionados”.

La clave, insiste, está por encima del banquillo: la estructura.

“Esta institución es el factor más importante. Este club ha tenido solo tres entrenadores en unos 17 años, y eso es extremadamente raro. Eso me da confianza en nuestra capacidad para continuar el camino que comenzó con Roberto Mancini, luego Manuel Pellegrini y finalmente Pep Guardiola”.

La palabra “continuar” no es casual. Maresca no llega a romper nada, sino a prolongar una era con su propio matiz.

Mercado abierto y una pretemporada con mucha sangre joven

El italiano no maquilló la situación: el City aún no ha terminado de moverse en el mercado.

“Creo que siempre hay algo que se puede hacer, porque aspiramos a lograr ciertos objetivos, pero también depende de las dinámicas del mercado. Puede haber cosas que deban completarse, y ya estamos trabajando en ellas”.

Mientras la secretaría técnica ajusta piezas, el día a día de Maresca se construye con otra realidad: muchos canteranos, mucha energía.

“El último grupo de jugadores se incorporará tres o cuatro días antes del partido de la Community Shield, y después estará todo el equipo presente. Hasta entonces, estoy trabajando con un gran número de jugadores jóvenes, tienen una gran energía y algunos están ofreciendo niveles muy impresionantes, estoy contento con lo que estoy viendo”.

El mensaje es claro: la puerta del primer equipo está entreabierta para los que aprietan desde abajo.

Rodri, cirugía y rumores

En un verano de ruido constante, un nombre sobresale: Rodri. Rumores de salida, interés de medio continente. Maresca no se inquieta.

“Los grandes jugadores siempre están rodeados de rumores, y esto es natural, especialmente después de que ganara el Mundial y ofreciera actuaciones maravillosas. Cualquier entrenador del mundo querría fichar a Rodri, pero se someterá a una cirugía el lunes y necesita descanso y recuperación, después de lo cual volverá con nosotros”.

No hay dramatismo, solo una hoja de ruta médica y la certeza de que su mediocentro seguirá siendo el eje del proyecto.

Chelsea en el retrovisor

Su adiós a Chelsea vino acompañado de un comunicado del club que generó debate. Maresca, lejos de alimentar la polémica, bajó el volumen.

“Me siento afortunado de haber trabajado en Leicester y Chelsea, y logramos éxitos y una identidad clara en ambos clubes, y estoy agradecido por esas dos experiencias. Pero mi enfoque ahora está completamente en Manchester City, y no tengo nada que añadir”.

Puente quemado, al menos en lo mediático. Toda la atención, en Manchester.

Grealish y Trafford, dentro… por ahora

Entre las carpetas abiertas del verano aparecen dos nombres propios: Jack Grealish y James Trafford.

Sobre el extremo, Maresca fue directo.

“Jack está aquí y es jugador de Manchester City. Mi posición siempre es clara: mientras el jugador pertenezca al club, es mi deber trabajar con él. Tengo una buena relación con él, porque tiene un gran corazón y una personalidad maravillosa, y veremos qué pasa más adelante”.

Compromiso presente, interrogante futuro. El mensaje protege al futbolista y deja margen al mercado.

Con James Trafford, al que conoce de la etapa en el equipo sub-23, la respuesta tuvo el mismo equilibrio.

“Conozco bien a James, era mi portero cuando entrenaba al equipo sub-23. Pero la ventana de fichajes está abierta, cualquier cosa es posible, y veremos qué pasa, pero en este momento es uno de nuestros porteros”.

Nada de promesas vacías. Solo realidad: hoy están, mañana decidirá el mercado.

Una idea reconocible… con matices

Maresca no llega para desmontar la esencia futbolística del City. De hecho, fue precisamente esa sintonía la que acercó posturas.

“Tuve una identidad clara en Leicester y Chelsea, y quizá esa fue una de las razones por las que Manchester City me fichó, porque algunas ideas son similares a las que el anterior entrenador solía aplicar”.

Presión tras pérdida, control del partido, balón como herramienta de dominio. Y una obsesión por encima de todo: ganar.

“Siempre intentamos presionar fuerte cuando perdemos el balón, controlar el partido e imponer nuestro estilo, mientras buscamos lograr lo más importante en el fútbol, que es ganar partidos”.

El juego evoluciona, recuerda, y el entrenador que no se adapta se queda atrás.

“Todo cambia con el tiempo y tienes que adaptarte. Hay evolución en los estilos de juego, como las jugadas a balón parado y la defensa al hombre, y es nuestro deber como entrenadores encontrar las soluciones adecuadas”.

¿Balones largos con Donnarumma y Haaland?

La pregunta que rompió el guion táctico habitual apuntó a un posible giro de estilo: con Gianluigi Donnarumma en portería y Erling Haaland en punta, ¿veremos un City más directo?

Maresca no cerró la puerta.

“Esa podría ser una de las soluciones. A veces necesitas jugar en corto y otras veces necesitas balones largos, dependiendo de lo que te imponga el rival. Tener un portero como Donnarumma y un delantero como Haaland nos da una gran ventaja, pero no será la única solución, debemos encontrar soluciones variadas que se adapten a diferentes partidos”.

El mensaje es revelador. El nuevo City no renunciará al balón, pero tampoco se encadenará a él. Si hay que saltar líneas, se hará. Si el partido pide pausa, la tendrá.

Entre la herencia de Guardiola y la impronta de Maresca se abre un espacio fascinante: el de un equipo obligado a seguir ganando mientras se acostumbra a una nueva voz. La pregunta ya no es si el City puede mantener su era dorada, sino cómo de rápido hará suyo el vestuario el discurso del técnico italiano.