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Gavi brilla en la Liga: del sufrimiento a la gloria con Barcelona

En el último capítulo del gran clásico, el ruido no engañó a nadie: el duelo fue áspero, intenso, cargado de orgullo. Y al final, el marcador del Spotify Camp Nou fue rotundo: 2-0 para Barcelona, segunda Liga consecutiva y una grada desatada.

En medio de la fiesta, Gavi no escondió que el partido también se jugó con la lengua afilada. El andaluz tuvo un cruce duro con el líder emocional del eterno rival, Vinicius. Y lo explicó sin rodeos: para él, forma parte del juego.

«Es solo fútbol con Vinicius. Lo que pasa en el campo se queda en el campo. Es un jugador caliente, igual que yo», reconoció en declaraciones recogidas por Marca. «Vinicius es un jugador fantástico. Solo le dije que se callara, nada más. Lo que pasa en el campo es una cosa y lo que pasa fuera es otra. En el campo defiendo mis colores y lo doy todo. Fuera soy completamente diferente, aunque no lo parezca».

Mientras Gavi elegía la palabra como arma, el brasileño respondió a su manera: con gestos. Con el partido escapándose para Real Madrid y la grada azulgrana disfrutando, Vinicius miró a los aficionados y les recordó, con las manos, el peso de las vitrinas europeas de su club. Un recordatorio de las Copas de Europa de los blancos en pleno territorio enemigo. Gasolina para un fuego que nunca se apaga.

Un título con cicatrices

Para Gavi, este título tiene un sabor especial. No es solo una Liga más. Es la Liga que llega después de dos años de golpes físicos y dudas externas. Dos lesiones graves de rodilla, mucha rehabilitación, muchos días sin balón. Y una pelea diaria para volver a ser el corazón del medio campo del Barça.

«Por desgracia he sufrido mucho en los dos últimos años. Son lesiones serias y tienes que ser fuerte mentalmente, y yo lo he sido. Es una de mis virtudes», explicó. «Estoy a este nivel por mi mentalidad. No es fácil jugar a este ritmo después de dos lesiones graves. Lo he hecho y estoy orgulloso».

No habla desde la vanidad, sino desde la trinchera. Gavi ha regresado al once como si nunca se hubiera ido, tirando de presión, duelos, ida y vuelta. El tipo de futbolista que contagia al resto, que marca el tono del equipo desde el primer minuto.

El peso de la confianza de Hansi Flick

Desde que Hansi Flick tomó el mando del banquillo azulgrana, el alemán no ha dudado en construir su centro del campo con Gavi como pieza esencial. Trabajo, intensidad, capacidad para abarcar metros. El técnico lo ha elogiado con frecuencia. El jugador, por su parte, siente esa confianza como un blindaje.

«Por suerte, el míster confía mucho en mí. Estoy muy agradecido», aseguró. «No es fácil devolverme al juego después de esta lesión. Él conoce mi talento y mi mentalidad y sabe que soy importante para el equipo. Confía plenamente en mí. Sé que mi mentalidad y mi talento son importantes para el equipo».

Esa conexión entrenador-jugador se nota en el campo. Flick le da galones, le exige, le suelta. Gavi responde con lo que mejor sabe hacer: morder, correr, aparecer en todos los sitios donde el partido se decide.

De la Liga a La Roja

Con la medalla de campeón ya asegurada, el horizonte cambia de color. Llega el turno de la selección, de La Roja, de la pelea por un lugar en el once de Luis de la Fuente de cara al Mundial de 2026.

La paradoja es cruel: una de sus grandes lesiones llegó precisamente con España, en un partido en el que, como casi siempre con De la Fuente, había salido de inicio. Aun así, su compromiso con la selección no se ha movido un milímetro.

«De la Fuente siempre ha confiado en mí. Lo sé», recordó. «Me lesioné jugando con España en ese partido y había sido titular en todos los partidos con él. Estaba volviendo la temporada pasada y me llamó. Si estoy en mi mejor nivel, el seleccionador decide, y él decidirá qué es lo mejor para España. Estoy más que preparado y me siento mejor que nunca».

El mensaje es claro: Gavi se ve listo para volver a mandar también con la camiseta roja. Viene de levantar una Liga tras dos años de sufrimiento, se siente fuerte, respalda un proyecto en el que cree y espera su momento.

En una rivalidad que no entiende de pausas, en un club que exige victorias constantes y en una selección que busca recuperar el trono mundial, el centrocampista del Barça se planta en el centro del escenario con la misma energía de siempre. Ya ha demostrado que puede volver desde el abismo. Ahora quiere algo más difícil: no bajarse nunca de la cima.

Gavi brilla en la Liga: del sufrimiento a la gloria con Barcelona