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Viktor Gyökeres brilla en amistoso antes del Mundial

Viktor Gyökeres no ha perdido el ritmo. Ni un milímetro. El delantero sueco trasladó su voracidad de la temporada de clubes al último amistoso de Suecia antes del Mundial 2026, dejando una tarjeta de presentación nítida: gol, personalidad y liderazgo en un partido áspero ante Grecia en Estocolmo.

Golazo de falta y aviso al Mundial

El choque se le torció pronto a Suecia. Enfrente, una Grecia seria, bien plantada, que golpeó primero gracias al lateral de Liverpool, Kostas Tsimikas, autor del 0-1 para los visitantes. Silencio incómodo en la grada, dudas, un guion que amenazaba con agriar la despedida antes de viajar a Estados Unidos, México y Canadá.

Entonces apareció Gyökeres.

El sueco se plantó ante el balón en una falta en la segunda parte y convirtió el balón parado en arte: rosca precisa, trayectoria envenenada y un disparo que se coló con elegancia. Un golpeo que mezcla confianza y técnica. El tipo de gol que anuncia a un delantero listo para un escenario mayor.

El empate devolvió la fe a Suecia y encendió el partido. El impulso lo aprovechó Gustaf Nilsson para firmar el 2-1 y voltear el marcador, pero el amistoso aún guardaba un último giro: en el minuto 95, Giorgos Masouras silenció de nuevo el estadio con el 2-2 definitivo. Un final cruel para los locales, aunque con un mensaje claro: Gyökeres llega al Mundial con el punto de mira afinado.

Merino, brazalete y oficio en La Roja

A varios cientos de kilómetros, en A Coruña, España también se despedía de su público antes del gran torneo con un empate que dejó sensaciones mixtas. La Roja no pasó del 1-1 ante Irak, otra selección con billete para el Mundial, en un partido que sirvió para ajustar piezas y repartir galones.

El inicio fue prometedor. Dani Olmo filtró una asistencia precisa y Ferran Torres definió con la frialdad de los grandes rematadores para abrir el marcador. Control, posesión, ritmo manejado. Parecía una tarde tranquila.

Pero Irak no se rindió. Merchas Doski sorprendió a Joan Garcia con un disparo que pilló al guardameta descolocado y devolvió el equilibrio al marcador. El tanto cambió el tono del encuentro: menos lucidez, más interrupciones, más prueba de resistencia mental que de brillo técnico.

En ese contexto apareció Mikel Merino. El centrocampista entró en el minuto 68, sustituyendo a Alex Baena, y acabó luciendo el brazalete de capitán en el tramo final. No hubo épica ni remontada, pero sí una imagen poderosa: un mediocampista de jerarquía, acostumbrado a mandar en la élite, asumiendo el liderazgo de una selección que busca referentes claros de cara al Mundial.

España ya tiene el siguiente examen marcado en rojo: viaje a México para medirse a Perú en Puebla, último test antes de la gran cita.

Debut soñado de Ceadach O’Neill con Irlanda del Norte

Lejos del ruido del Mundial, pero con una carga emocional enorme, Ceadach O’Neill vivió una noche que no olvidará. El joven extremo, producto de Hale End, debutó con la selección absoluta de Irlanda del Norte en la ajustada victoria por 1-0 ante Guinea.

A sus 18 años, O’Neill ya había llamado la atención durante la temporada 2025/26: presencia en convocatorias del primer equipo, actuaciones destacadas en Premier League 2 y en la UEFA Youth League. Faltaba el siguiente paso. Llegó en Cádiz.

En el Estadio Municipal de la Línea de la Concepción, con un partido trabado y marcador corto, O’Neill saltó al césped en el minuto 64, sustituyendo a Isaac Price. Para entonces, Tom Atcheson ya había marcado el único gol del encuentro, pero el debutante aprovechó cada minuto para mostrar descaro y personalidad en un escenario nuevo.

No fue una noche de estadísticas abultadas ni fuegos artificiales, pero sí de símbolos: un canterano que cruza la puerta de la absoluta y se instala en el mapa internacional.

Y lo que viene ahora no es menor. Irlanda del Norte viaja al Stade Pierre-Mauroy de Lille para enfrentarse a Francia. Si O’Neill vuelve a tener minutos, podría medirse a otra de las grandes figuras del club al que pertenece. Un duelo que, para un chico de 18 años, suena a futuro escrito en mayúsculas.