Hibernian busca remontar ante Malisheva en la Conference League
La noche en Easter Road no admite medias tintas. Hibernian llega con un 0-2 en contra ante Malisheva en la segunda ronda clasificatoria de la Conference League y, para Joelle Murray, el camino está claro: o el equipo sale a morder desde el primer segundo, o la aventura europea se acaba demasiado pronto.
La entrenadora del equipo femenino de Hibs conoce bien el peso del estadio y de su gente. Sabe lo que puede impulsar… y lo que puede hundir.
«Sé que la afición de Easter Road puede ser implacable a veces», recordó en el Scottish Football Podcast de la BBC.
De ahí su receta: pases hacia delante, balones que rompan líneas, intención ofensiva desde el primer silbato. Nada de especular. Nada de contemporizar.
Porque el margen de error ya no existe.
La memoria de las grandes remontadas
Murray se agarra a algo más que al discurso motivacional: a la historia reciente del club. Hibernian ha construido parte de su identidad europea sobre segundas partes de eliminatoria en las que ha sido capaz de darle la vuelta a un mal primer partido. Ese pasado pesa. Y hoy se le exige que vuelva a hacerlo.
«Con un gol temprano, eso debería, con suerte, permitirles progresar», subrayó.
No lo dice como un tópico, sino como un plan de partido. Gol rápido, estadio encendido, rival incómodo. A partir de ahí, que la presión haga el resto.
La entrenadora no esconde que el 0-2 de la ida ante el conjunto kosovar obliga a un ejercicio de fe y de carácter. Pero insiste en que Hibs ya ha estado aquí antes. Y ha salido vivo.
«Tienen historial de darle la vuelta a una mala ida en la vuelta», recordó.
Esa frase, en Leith, no suena a consuelo. Suena a exigencia.
Bajas sensibles, ataque obligado
El escenario, sin embargo, no es ideal. Murray lamenta que Nicky Cadden, el nuevo fichaje Callum Wright y el centrocampista Jamie McGrath sigan fuera por lesión. Tres ausencias que recortan variantes y creatividad en tres zonas clave del campo.
Son piezas que, en un contexto de remontada, se echan especialmente de menos: amplitud con Cadden, energía y llegada con Wright, criterio y pausa con McGrath. Hibernian tendrá que encontrar soluciones distintas para generar ese fútbol vertical que reclama su entrenadora.
Hay, al menos, una pequeña luz en el frente ofensivo: el posible regreso del delantero Ante Suto. Un nombre que, esta noche, puede significar mucho más que un simple recurso más en la plantilla.
«Otro jugador de ataque es bueno porque es lo que necesitamos desde el inicio: salir al frente, ponernos en ventaja pronto», apuntó Murray.
Es la idea que repite una y otra vez: gol temprano o sufrimiento prolongado.
Un estadio que no perdona… pero que también empuja
Easter Road puede ser duro. Murray lo sabe y lo dice sin rodeos. La grada no suele tener paciencia con los arranques tibios, con los pases hacia atrás, con los equipos que parecen dudar. Pero cuando huele sangre, se convierte en un aliado feroz.
De ahí la insistencia en esos «pases penetrantes», en ese juego directo, con intención clara de hacer daño. No se trata de colgar balones sin sentido, sino de marcar el tono emocional del partido desde el primer minuto. Que Malisheva entienda pronto que el 2-0 de la ida no es un colchón, sino un desafío.
Si Hibernian logra conectar pronto con su público, el ambiente puede mutar en algo muy distinto: de la exigencia al empuje, del murmullo a la presión ensordecedora. Y en noches europeas, ese cambio suele decidir eliminatorias.
Hibs llega herido, con bajas y con la obligación de remontar. Pero también llega con memoria, con un estadio exigente y con una idea muy clara en la cabeza: salir a por el partido desde el primer suspiro.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿tendrá este equipo otro giro de guion europeo en las botas?






