pasiondecancha full logo

La historia de Baum: De Tanzania a la élite del fútbol femenino

Nacida en Tanzania, criada en Alemania y marcada por una tragedia familiar, la historia de Baum no encaja en el molde habitual de la joven promesa que simplemente “aparece” en la élite. Ella se abrió paso a base de duelo, carácter y una determinación que ahora tiene en vilo a media Europa.

Su padre es alemán, su madre tanzana. La familia se mudó a Alemania cuando ella tenía apenas cuatro años, pero el vínculo con el fútbol ya estaba sellado mucho antes. Su compañero de juego era su hermano mayor, Dennis. Él fue quien la empujó a enamorarse del balón. Él es también la ausencia que la acompaña cada vez que salta al césped: sus iniciales en las botas, cinta en la muñeca con su nombre y una frase. Un ritual. Una promesa. “Así siempre está conmigo”, explicó en su día a Die Welt. Quería que la viera jugar. No pudo ser.

De los campos locales al salto precoz con Hamburg

Instalada en Alemania, Baum empezó en el modesto MTV Ahrensbok y luego pasó a TSV Pansdorf, donde era la única niña del equipo. No desentonaba. Al contrario, destacaba tanto que el club terminó compartiendo sus servicios con Hamburg, que la incorporó a su academia juvenil en la adolescencia.

En agosto de 2022, con solo 15 años, firmó su primer contrato con el primer equipo de HSV, hasta 2025. Un compromiso que, sobre el papel, parecía el inicio de una larga etapa. En la práctica, fue el trampolín perfecto. Cuando el acuerdo expiró, se marchó libre a RB Leipzig, pero dejó una huella enorme: fue pieza clave en el regreso de Hamburg a la Frauen-Bundesliga por primera vez desde 2012.

En tres temporadas ayudó al ascenso a la segunda categoría y, ya en esa dinámica ganadora, empujó al club hasta las semifinales de la DFB-Pokal en el mismo curso en que se certificó la vuelta a la máxima división. No era una comparsa adolescente. Era un factor competitivo.

Ascenso meteórico en las selecciones de Alemania

Mientras se consolidaba en el fútbol de clubes, Baum quemaba etapas a toda velocidad con las selecciones inferiores de Alemania. Con 14 años ya jugaba con la sub-16. Con 15, con la sub-17. A los 17 disputó los cinco partidos de su país en el Mundial sub-20, alcanzando los cuartos de final. Ahora, con 19, se ha convertido en habitual de la sub-23.

No es solo una cuestión de proyección. Es continuidad. Regularidad. La Federación la ha tratado como lo que es: un talento que se adelanta a su edad.

Un verano de ofertas y una decisión valiente: Leipzig

El pasado verano, su nombre ya sonaba en los despachos de los grandes. Según informó kicker, Bayern Munich, el club de su infancia, la tenía en el radar. Parecía la elección natural. No lo fue.

Baum eligió RB Leipzig. Habló de “un nuevo comienzo” que le vendría “bien” tras cuatro años en Hamburg y subrayó la ambición del proyecto. Pero había algo más: Leipzig, recién ascendido a la Bundesliga en 2023, todavía estaba construyéndose en la élite. No era un gigante consolidado, sino un equipo en crecimiento. Eso significaba minutos. Y los tuvo.

Solo tres futbolistas del plantel disputaron más minutos ligueros que ella. Con esa continuidad, terminó la temporada como máxima goleadora liguera de RB Leipzig, compartiendo la cima del registro: seis goles y dos asistencias en 23 titularidades, en un conjunto que acabó décimo en una liga de 14 equipos.

Su impacto no se midió solo en cifras. Su juego abierto, su capacidad para encarar y desbordar por banda, la convirtieron en una de las grandes revelaciones del campeonato y dispararon los rumores de traspaso.

Una atacante directa, imprevisible y madura para su edad

Baum destaca porque no especula. Recibe y va. Siempre hacia delante. Su primera intención es castigar al rival, empujar al equipo metros arriba, atacar el espacio. No duda en correr contra defensas asentadas. Su velocidad sostiene ese estilo agresivo, pero es su técnica la que lo hace dañino: control corto, regate, manejo de las dos piernas.

Ese uso ambidiestro la vuelve difícil de leer. Puede perfilarse hacia dentro para chutar o encontrar un ángulo de pase, o ganar línea de fondo y centrar. Para alguien de 19 años, su toma de decisiones sorprende. Todavía tiene margen de mejora, pero ya terminó la última Bundesliga como séptima empatada en ocasiones creadas. Haciéndolo, además, en un equipo que acabó en la parte baja de la tabla. No es un dato menor.

En el golpeo a puerta, su zurda desde media distancia es un arma evidente. Se mueve bien sin balón, interpreta los espacios y aparece en zonas de remate con tiempo para definir. Cuando el equipo no lo tiene, tampoco se borra: trabaja mucho en la presión, aporta energía y constancia en la primera línea defensiva. Rasgos que entrenadores y analistas valoran tanto como un regate.

Marwin Bolz, su técnico en Hamburg, la describió en Hamburger Morgenpost como una jugadora “decidida a mejorar”, no solo en lo futbolístico, también en lo físico y en la fortaleza mental. La etiqueta le encaja.

Debilidades de una joven… que parecen corregibles

Por supuesto, no es un producto terminado. Su intensidad al presionar, a veces, necesita más pausa y lectura: elegir mejor cuándo saltar, cómo orientar al rival, dónde ser más dañina. También debe aprender a alternar la verticalidad con momentos de calma, en los que retener la pelota y ayudar al equipo a construir con más paciencia.

Tiene buen pie para asociarse, así que ese ajuste parece cuestión de tiempo, sobre todo si acaba en un club que domina la mayoría de sus partidos. En un equipo como Leipzig, aún en construcción, es lógico que ella tienda a explotar cada transición.

Otro aspecto: se desconecta por fases. Entra y sale de los encuentros. Algo habitual en delanteras jóvenes. La continuidad de impacto suele llegar con los partidos, con la experiencia, con el choque constante contra defensas más físicas. No hay que olvidar que solo ha disputado una temporada en la máxima categoría.

Ecos de Kerolin y Salma Paralluelo

Al verla jugar, es inevitable pensar en ciertos perfiles. Por su control en espacios reducidos, su regate y su obsesión por encarar, recuerda por momentos a Kerolin, la estrella de Man City. Como la brasileña, puede moverse por varias posiciones del frente de ataque y, esté donde esté, su instinto es atacar al defensor, generar algo para ella o para sus compañeras. Con un matiz: Baum, algo más alta, apunta a ser todavía más imponente físicamente si sigue desarrollándose.

Cuando se perfila hacia dentro y arma el disparo desde la frontal, aparecen destellos de Salma Paralluelo, la atacante de Barcelona. La española lo demostró en la final de la Champions, con ese golazo para el 3-0 antes de firmar el cuarto poco después. Baum empieza a incorporar ese recurso como una constante en su repertorio, aunque conserva más rasgos clásicos de extremo que Paralluelo, utilizada con frecuencia como delantera centro.

Arsenal al frente, pero Europa entera pendiente

Con solo una campaña en la Bundesliga, su siguiente paso se ha convertido en una incógnita de primer nivel. Bayern ha regresado a la puja. Barcelona, vigente campeón de Europa y equipo al que Baum ha señalado como uno de los que más le gusta ver, también está en la lista. Lyon, derrotado por las azulgranas en la última final de Champions, no pierde de vista la operación. Manchester United y London City asoman como alternativas con más minutos inmediatos. El escaparate es enorme.

Según Bild, Arsenal va por delante. El club del norte de Londres ha despedido a varias futbolistas en las últimas semanas, incluida la internacional inglesa Mead, que se ha marchado a Manchester City. Esa salida deja a la entrenadora Renee Slegers con la necesidad de reforzar las bandas. En Baum ha identificado el perfil que quiere: velocidad, desborde, hambre.

El encaje deportivo parece lógico. Slegers rota mucho a sus extremos, tanto de un partido a otro como dentro de los encuentros, cambiando piezas alrededor de la hora de juego. Para una futbolista con poca experiencia en la élite, ese aterrizaje gradual en la Women’s Super League puede ser ideal. Además, la técnica suele elegir a sus jugadoras de banda en función del rival, lo que podría darle a Baum minutos de calidad en contextos muy específicos y exigentes.

Queda la duda que sobrevuela Londres: Arsenal no siempre ha sabido integrar a sus talentos jóvenes. Nombres como Kathrine Kuhl, Rosa Kafaji o Gio Queiroz no han tenido el impacto esperado. El avance de Smilla Holmberg esta temporada, ya con Slegers asentada en el cargo desde enero del año pasado, invita a pensar en un cambio de tendencia. Pero la prueba real está por venir.

Una decisión que marcará una carrera

Nada está cerrado. Barça, Lyon o Bayern pueden aparecer con un proyecto deportivo y un plan de desarrollo tan convincente como el de Arsenal. Todos tienen historial de cuidar a las jóvenes. London City o Manchester United, por su parte, podrían poner sobre la mesa algo que a veces vale más que un gran escudo: la promesa de ser titular desde el primer día.

La elección recae ahora en Baum y en su círculo cercano. No es una decisión menor. Define el entorno en el que va a pulir sus virtudes y corregir sus defectos.

Ella, sin embargo, no parece obsesionada con la fama rápida. “Mi objetivo no es ser una estrella, sobre todo quiero ser feliz con lo que hago”, dijo a Die Welt a comienzos de año. En esa misma entrevista, descartó marcarse como meta inmediata el Mundial absoluto del próximo verano y señaló la Eurocopa de 2029, en casa, como su gran horizonte. Pensamiento a largo plazo, pies en el suelo.

Talento, carácter, ambición contenida y una historia que empezó en Tanzania, se forjó en los campos de Alemania y ahora se juega en los despachos de los gigantes europeos. La pregunta ya no es si Baum llegará a la cima. Es dónde decidirá escribir el siguiente capítulo.

La historia de Baum: De Tanzania a la élite del fútbol femenino