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Inglaterra brilla en ataque pero preocupa en defensa

La carta de presentación de Inglaterra en este Mundial fue tan brillante en ataque como inquietante atrás. El 4-2 ante Croacia en Arlington dejó goles, ritmo y una sensación clara: el equipo de Thomas Tuchel puede destrozar a cualquiera con balón… pero ofrece demasiadas facilidades sin él.

Dos veces se vio obligado a remontar en la primera parte. Dos veces se expuso más de la cuenta ante una Croacia veterana, con talento pero lejos de su pico físico. El resultado final maquilló un tramo inicial que, para muchos en Inglaterra, sonó a aviso serio.

Un ataque que asusta, una defensa que duda

Sobre el papel, no hay drama. La fase de clasificación fue un paseo: ocho partidos, ni un solo gol encajado. Un registro impecable que, sin embargo, no esconde dos grietas evidentes en la estructura defensiva: poca experiencia acumulada y un historial de lesiones que obliga a mirar cada entrada con el corazón encogido.

Tuchel decidió asumir un riesgo fuerte desde la lista. Dejó fuera a tres hombres con bagaje en grandes torneos: Trent Alexander-Arnold, Luke Shaw y Harry Maguire. Nombres pesados, minutos de élite, liderazgo en noches grandes. Todos en casa.

Antes incluso de arrancar el Mundial, otro golpe: Tino Livramento cayó lesionado y su lugar lo ocupó Trevoh Chalobah, que apenas suma una internacionalidad. Un cambio que ilustra el contexto: fondo de armario corto en cuanto a oficio internacional.

El dato es contundente. Los nueve defensas de la convocatoria reúnen 191 partidos con la selección. De ellos, 90 pertenecen a un solo hombre: John Stones. El resto, aprendizaje acelerado.

Ante Croacia, tres piezas del entramado defensivo debutaban en un Mundial: Reece James, Ezri Konsa y el joven de 21 años Nico O’Reilly. El escenario no les quedó grande con balón, pero los desajustes sin él fueron evidentes en la primera mitad.

El debate en la zaga: jerarquía o físico

La discusión ya está sobre la mesa. ¿Debe mantener Tuchel su confianza en Konsa como acompañante de Stones o ha llegado el momento de apostar por Marc Guehi en el eje?

El seleccionador alemán valora la experiencia y la calma de Stones, a pesar de que el central solo disputó cinco partidos de Premier League la temporada pasada antes de salir de Manchester City. Para Tuchel, su lectura del juego y su capacidad para ordenar al bloque siguen siendo un activo diferencial.

No todos lo ven igual. El exdelantero internacional Chris Sutton defiende un giro más radical: una pareja formada por Konsa y Guehi, dejando a Stones en el banquillo. Su argumento es directo: los dos jóvenes centrales ofrecen más capacidad atlética y mejores prestaciones en el uno contra uno.

En un Mundial donde aguardan delanteros de la talla de los que presentan Francia, España o Argentina, esa cuestión no es menor. Habrá momentos en los que la defensa inglesa quedará emparejada, sin red, ante atacantes de clase mundial. Ahí, cada metro de césped se paga caro.

Tuchel, obligado a ajustar

El propio Gary Neville, exdefensa de la selección y ahora analista televisivo, reconoció que el primer tiempo frente a Croacia habrá removido algo en el cuerpo técnico. La sensación de fragilidad, de equipo partido, contrasta con la autoridad mostrada cuando Inglaterra acelera y junta pases en campo rival.

Neville intuye cambios. No tanto de nombres, quizá, como de estructura y protección. Más ayudas por dentro, laterales menos expuestos, un mediocentro más pendiente de la cobertura que del lucimiento. Tuchel, que ya demostró en clubes su habilidad para blindar equipos, tendrá que decidir hasta qué punto sacrifica libertad ofensiva para tapar grietas atrás.

Porque el calendario no espera. En Boston aparece ya Ghana, un rival con piernas frescas, ritmo alto y delanteros que atacan el espacio con agresividad. El escenario es claro: si Inglaterra gana y Panamá no derrota a Croacia, los de Tuchel sellarán el primer puesto del Grupo L y el pase a los últimos 32.

Confianza arriba, fe interna abajo

Mientras fuera se subrayan los problemas defensivos, dentro del vestuario el discurso es otro. Ollie Watkins, uno de los referentes ofensivos, restó importancia a las dudas sobre la línea de cuatro.

Recordó que muchos de esos defensas ya saben lo que es ganar grandes títulos y competir al máximo nivel. Admitió un inicio nervioso ante Croacia, pero insistió en que, una vez superados los temblores del debut, el equipo “arrasó” a su rival en la segunda parte.

La descripción encaja con lo que se vio sobre el césped. Cuando Inglaterra se soltó, su ataque fue un vendaval. Combinaciones rápidas, movilidad constante, llegadas desde segunda línea. Un fútbol que entusiasma y que, por momentos, desbordó por completo a una Croacia incapaz de contener tantas amenazas al mismo tiempo.

El problema es lo que sucede antes de que la maquinaria ofensiva carbure. Esos minutos iniciales, marcados por la imprecisión y los espacios, son el tipo de ventana que selecciones como Francia, España o Argentina no suelen perdonar.

Ghana, primer examen serio a la madurez

El duelo en Boston servirá para medir algo más que la clasificación. Ghana ofrecerá un contexto distinto: más vértigo, más transiciones, más duelos físicos. Un escenario perfecto para comprobar si Inglaterra ha aprendido la lección de Arlington.

Tuchel sabe que no puede vivir solo de la pegada. No en un torneo donde cada error se amplifica. El seleccionador debe encontrar el equilibrio entre el talento exuberante de su ataque y la serenidad que exige una línea defensiva aún en construcción.

Inglaterra ya ha enseñado que puede golpear con fuerza. Lo que está por ver es si será capaz de resistir cuando el Mundial le devuelva el golpe.

Inglaterra brilla en ataque pero preocupa en defensa