Inglaterra avanza con Kane y Rice listos para el Mundial
La goleada ilusionó, las imágenes preocuparon. Inglaterra abrió su Mundial 2026 con un contundente 4-2 ante Croacia en Texas, pero el ruido tras el pitido final no llegó por los cuatro goles, ni por el doblete de Harry Kane, sino por las dudas físicas de su capitán y de Declan Rice.
En la banda, los aficionados se miraban inquietos. Rice se marchó en el minuto 72, visiblemente tocado, para dejar su sitio a Morgan Rogers. Kane, ya con el trabajo hecho, apareció después con un vendaje llamativo en la pierna izquierda. La pregunta flotaba en el aire: ¿golpe serio o simple susto?
La respuesta, aliviadora para todo un país, ha llegado rápido. Ambos han sido autorizados para jugar ante Ghana. El parte interno es claro: lo de Kane fue una gestión de calambres, no una lesión grave; lo de Rice, una decisión conservadora con el partido ya encarrilado.
Thomas Tuchel lo leyó en directo sobre la línea de cal. Rice le comunicó molestias y el seleccionador no dudó. Con el marcador a favor, no era noche para tentar al destino. “Declan señaló la zona lumbar, la parte alta del isquiotibial y siente algo de molestia. No quería correr riesgos. Era el momento de protegerle. Declan me tranquilizó al final: está bien. No es nada importante de lo que preocuparse”, explicó el técnico tras el encuentro.
El mensaje va directo al corazón de la afición inglesa: la columna vertebral sigue intacta.
Kane, epicentro del plan ofensivo de Tuchel, volverá a ser la referencia innegociable ante Ghana. Su doblete frente a Croacia confirmó que llega afinado al torneo y que su influencia va mucho más allá del área: baja, descarga, fija centrales, manda. Con él en el césped, Inglaterra juega con otra seguridad.
Rice, mientras tanto, fue el metrónomo hasta su sustitución. El centrocampista de Arsenal firmó el saque de esquina que acabó en el segundo gol de Kane y volvió a exhibir por qué se ha convertido en pieza imprescindible en el corazón del mediocampo inglés: ordena, equilibra, limpia balones sucios y da sentido a la posesión.
Mantener a los dos disponibles no es solo una buena noticia médica; es una declaración táctica. Tuchel conserva el eje sobre el que ha construido su Inglaterra y, con ello, la posibilidad de dar continuidad a un arranque de torneo que ha disparado la confianza del vestuario.
La selección ya ha trasladado su cuartel general a Kansas City para la siguiente fase de preparación. Allí se espera que tanto Kane como Rice completen las sesiones al mismo ritmo que el resto del grupo antes del duelo del martes frente a Ghana. El rival cambia, el guion no tanto: las Black Stars prometen un partido muy distinto al intercambio de golpes con Croacia, más físico, más directo, con otra temperatura competitiva.
Inglaterra, sin embargo, aterriza en ese reto con viento de cola. Viene de marcar cuatro, de ver a su nueve enchufado y a su mediocentro dominante. Con Kane y Rice en plenitud, Tuchel sostiene el armazón de su equipo y se permite pensar en algo más que en sobrevivir al próximo partido: en afianzar el liderato del Grupo L y en mandar un mensaje serio al resto del Mundial.






