Lionel Messi y su récord histórico en el amistoso contra Islandia
Lionel Messi no salió en el once inicial. Ni falta que hizo para adueñarse de la noche. En el último amistoso de Argentina antes del Mundial 2026, el capitán empezó en el banquillo, pero en cuanto pisó el césped del Jordan-Hare Stadium contra Islandia, el partido cambió de temperatura.
Entró, tocó la pelota… y desató todo.
Un pase, una caída, un penal… y la cuenta pendiente
Su primera intervención fue puro Messi. Recibió, levantó la cabeza y filtró un pase quirúrgico para dejar a Lautaro Martínez mano a mano con el arquero Elías Rafn Ólafsson. El delantero no pudo definir, pero la zaga islandesa lo derribó en el área. Penal claro.
La escena, inevitablemente, llevó la memoria a Rusia 2018. Mismo rival, misma distancia, otra historia por escribir.
Messi tomó la pelota sin dudar. Colocó el balón, respiró y esta vez no hubo titubeos ni fantasmas. Disparó arriba, fuerte, seco, a la derecha del arquero. Imparable. Gol. Un grito que valía mucho más que el 2-0 parcial en un amistoso.
Ocho años después, Islandia volvía a estar frente a él. Esta vez, el argentino no perdonó. La herida de aquel penal fallado en el debut del Mundial de 2018 encontró, por fin, su cierre simbólico.
El más veterano en marcar con Argentina
El tanto tuvo además un peso histórico. Fue el gol número 911 de su carrera profesional y el 117 con la camiseta de la selección. No fue uno más. Con esa definición, Messi se convirtió en el goleador más veterano de la historia de la Albiceleste.
A los 38 años, 11 meses y 16 días, superó el viejo registro de Ángel Labruna y se adueñó de otro rincón del libro de récords argentino. Otro hito, otro número, otra prueba de que su relación con la selección sigue reescribiendo fronteras cuando muchos ya hablarían de retirada.
Y lo hizo en apenas 20 minutos sobre el campo. Sin necesidad de dominar el partido de principio a fin. Le bastó un rato corto para dejar su sello, como si el tiempo ya jugara a su favor y no en su contra.
Argentina manda y avisa
El marcador final, 3-0 ante Islandia, habló de superioridad y control. Argentina dominó, no sufrió y cerró su gira en suelo estadounidense con autoridad, tras el 2-0 a Honduras y este triunfo claro en Jordan-Hare Stadium.
Pero, otra vez, el foco terminó donde casi siempre: en Messi. No solo por el gol, sino por la sensación de que llega a su sexto Mundial con algo más que jerarquía y experiencia. Llega con filo competitivo. Con piernas para decidir partidos. Con hambre.
Con su cumpleaños número 39 a la vuelta de la esquina, el 24 de junio, el nuevo récord de longevidad goleadora puede no durar demasiado. Cada minuto que juegue en el Mundial será una oportunidad para estirarlo, para seguir agrandando una carrera que ya desafía la lógica del calendario.
Camino a Kansas City, con el objetivo claro
El cuerpo técnico tenía una misión prioritaria en estos amistosos: evitar lesiones, llegar sano al Mundial. Objetivo cumplido. Los resultados acompañaron, sí, pero lo central era aterrizar en la Copa del Mundo sin sobresaltos físicos. Y Argentina lo consiguió.
Ahora la campeona del mundo regresa a su base en Kansas City, Missouri, con el tablero en cero y la presión en máximo nivel. El debut será ante Argelia, en Arrowhead Stadium, el 16 de junio a las 21:00 p. m. ET. Un estreno que no admite distracciones.
Islandia, Honduras, las marcas personales y los récords quedarán archivados. Lo que se viene ya no es preparación, es defensa del trono.
Messi, con otro registro histórico en el bolsillo y una vieja deuda saldada, se presenta en la línea de salida de su sexto Mundial con una pregunta flotando sobre todos los demás: cuántas noches más puede seguir cambiando la historia.






