Michael Edwards se marcha de Liverpool: fin de una era en Anfield
La segunda etapa de Michael Edwards en el universo de Fenway Sports Group ya tiene fecha de caducidad. El arquitecto en la sombra de gran parte de la era dorada de Jurgen Klopp dejará su cargo de CEO de fútbol de FSG antes del inicio de la próxima temporada. Su sustituto no llegará desde fuera: el presidente de FSG, Mike Gordon, retomará el control directo de las operaciones futbolísticas.
No es una salida cualquiera. Es el adiós del hombre que, desde los despachos, ayudó a cambiar el rumbo de Liverpool.
Del regreso ilusionante al desencanto
Edwards, con pasado en Tottenham, fue el director deportivo que acompañó el despegue del proyecto Klopp hasta 2022. Se marchó entonces, pero en 2024 regresó a la estructura de FSG con un rol distinto y una promesa clara: liderar un modelo multi-club bajo el paraguas del grupo propietario de Liverpool.
Ese fue el gran gancho. No volver al día a día del fichaje clásico, sino dirigir una red de clubes, expandir el portfolio futbolístico de FSG y construir algo más grande que un solo equipo.
Pero el plan se quedó en papel mojado.
En marzo, el periodista James Pearce, corresponsal de The Athletic en Liverpool, desveló que FSG había “aparentemente aparcado” la compra de un segundo club. El proyecto multi-club se congeló y, con él, la motivación principal de Edwards. La sensación de bloqueo se instaló en los despachos. Frustración, según el propio Pearce.
Desde entonces, su futuro empezó a teñirse de dudas. El contrato de Edwards y del director deportivo Richard Hughes se extendía hasta 2027, pero la estabilidad en la cúpula ya no parecía tan firme. Arne Slot, que compartía ese horizonte temporal, fue despedido tras una pobre campaña 2025/26. El mensaje era claro: nadie tenía el puesto garantizado.
Un adiós con elogios… y un relevo interno
La salida ya es oficial. En su despedida, Edwards eligió un tono sobrio, de cierre de ciclo: “Ha sido un privilegio regresar a Fenway Sports Group y Liverpool Football Club en un momento tan importante. Me voy creyendo que Liverpool está en una posición fuerte, con gente excepcional, una dirección clara y los cimientos colocados para seguir teniendo éxito”.
Desde el lado de la propiedad, Mike Gordon respondió con reconocimiento público al peso de Edwards en uno de los periodos más exitosos del club: “Michael ha hecho una contribución extraordinaria a Liverpool Football Club y a Fenway Sports Group durante todo el tiempo que ha estado con nosotros. Cuando volvió en 2024, lo hizo en un momento crucial para Liverpool, asumiendo un rol de liderazgo más amplio en nuestros intereses futbolísticos. Su regreso coincidió con que el club atravesara con éxito una gran transición antes de asegurar el histórico 20º título de liga inglesa, un logro al que Michael contribuyó de forma importante”.
Gordon, que ya había sido una figura clave en la toma de decisiones deportivas durante años, no solo despide a Edwards. También se prepara para ocupar su espacio. Según Pearce, FSG no tiene intención de fichar a un reemplazo externo. El presidente del grupo retomará el mando directo de las operaciones futbolísticas, cerrando el paréntesis que supuso el retorno de Edwards.
El proyecto que nunca arrancó
¿Por qué se va realmente Edwards? La respuesta apunta siempre al mismo lugar: el modelo multi-club que nunca despegó.
El periodista Ben Jacobs detalló que Edwards comunicó a FSG su decisión de marcharse ya el pasado otoño, cuando quedó claro que el grupo no iba a expandir su cartera de clubes. Aun así, decidió permanecer un tiempo más para apoyar el trabajo de Richard Hughes y acompañar un tramo clave de la planificación deportiva.
El matiz es importante: Edwards no quería volver a un rol centrado en la mera captación de talento para un único club. El atractivo de su regreso estaba en pilotar la compra y desarrollo de un nuevo equipo bajo el paraguas de FSG. Se estudiaron opciones. Bordeaux estuvo sobre la mesa. También Getafe. Pero cuando la operación por el club español se estancó, el desenlace se convirtió en cuestión de tiempo.
“El rol que desempeñó Edwards terminó siendo muy distinto al que le habían prometido”, resumió Jacobs. Esa frase explica más que cualquier comunicado oficial.
Liverpool, FSG y el próximo movimiento
En lo deportivo, Liverpool ha demostrado que puede sobrevivir a salidas de peso en el banquillo y en los despachos. La consecución del 20º título de liga inglesa, ya bajo esta nueva etapa de transición interna, refuerza la idea de una estructura robusta, capaz de sostener el éxito más allá de los nombres propios.
Pero la marcha de Edwards abre otra pregunta: ¿qué quiere ser FSG en el fútbol mundial? De momento, el grupo renuncia a dar el salto definitivo al modelo multi-club que domina el panorama actual con ejemplos como City Football Group o Red Bull. Prefiere replegarse, recentralizar el poder en Mike Gordon y apostar por la continuidad de un solo buque insignia: Liverpool.
Edwards, mientras tanto, queda libre en un mercado que sabe perfectamente quién es y qué ha hecho. No se espera que se tome otro largo descanso del fútbol. Directores deportivos de su perfil, con experiencia probada en la élite y una visión global del negocio, se han convertido en piezas codiciadas.
Su próximo destino aún no se conoce. Lo que sí está claro es que su salida vuelve a mover el tablero en la cúspide del fútbol europeo. Y deja una última incógnita: ¿quién aprovechará ahora la oportunidad de poner a Michael Edwards al mando de su próximo gran proyecto?





