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Mudryk regresa al fútbol tras reducción de sanción por dopaje

El largo túnel de Mudryk termina: el ucraniano vuelve al fútbol tras la reducción de su sanción por dopaje

Mykhailo Mudryk vuelve a ver la luz. Ocho meses después de su último partido oficial y tras vivir al borde del abismo deportivo, el atacante ucraniano ha recibido el visto bueno para regresar a los terrenos de juego de forma inmediata, después de que se haya rescindido la sanción de cuatro años que pesaba sobre él por un positivo por meldonium.

El caso estalló en noviembre de 2024, cuando un control detectó en su organismo una concentración de meldonium, una sustancia que aumenta la capacidad respiratoria y figura en la lista de sustancias prohibidas. Seis meses más tarde, la federación le impuso el castigo más duro posible: cuatro años fuera de la competición, hasta diciembre de 2028. Una condena deportiva que, a sus 20 y pocos años, amenazaba con marcarle de por vida.

Mudryk no se resignó. Recurrió la decisión, defendiendo desde el primer día que “nunca había utilizado conscientemente ninguna sustancia prohibida ni roto ninguna norma”. Estos recursos no se hacen públicos, pero este viernes la federación confirmó que el jugador ha aceptado que infringió la normativa antidopaje y, al mismo tiempo, ha quedado habilitado para volver a jugar.

El propio futbolista expresó su alivio con un mensaje cargado de desahogo tras meses de desgaste: “Después de una larga batalla, la sanción de cuatro años que se me impuso ha sido rescindida y soy libre para reanudar mi carrera de inmediato. Estoy agradecido de que este proceso haya llegado a una conclusión, de que se me haya autorizado a volver al fútbol y de que ahora pueda mirar hacia mi futuro.

Este ha sido el periodo más difícil de mi carrera. Como he mantenido desde el inicio de este caso, nunca he tomado de forma consciente o intencionada ninguna sustancia prohibida. Mi compromiso con competir de forma justa y representar a mi club y a mi país con profesionalidad e integridad siempre ha sido importante para mí. Quiero dar las gracias a mi familia y amigos por su apoyo y su confianza durante todo este tiempo”.

Entre líneas se intuye el calvario. Durante estos meses, Mudryk ha trabajado en soledad, apartado de Cobham, sin poder pisar la ciudad deportiva de Chelsea ni utilizar ninguna de las instalaciones del club. Entrenamientos por su cuenta, lejos del vestuario, de la rutina competitiva, del ruido del balón. Un aislamiento que para muchos jugadores pesa más que cualquier crítica pública.

Chelsea, sin embargo, nunca le soltó la mano en lo institucional. El club londinense, que en 2022 apostó por él con un contrato de nueve años, mantuvo su respaldo de puertas afuera. Este viernes, tras conocerse el desenlace, emitió un breve comunicado en el que se declaraba “satisfecho de que el asunto haya llegado a una conclusión que le permite volver al fútbol de forma inmediata”.

La consecuencia deportiva es inmediata: Mudryk se reincorporará al grupo y formará parte de la gira de pretemporada de Chelsea por Australia y Asia. De entrenar solo a subirse de nuevo a un avión con sus compañeros. De la incertidumbre total a la oportunidad de relanzar una carrera que parecía congelada hasta 2028.

Ahora llega el siguiente desafío, quizá el más complejo: transformar estos meses de oscuridad en combustible competitivo y demostrar, sobre el césped, que su historia en Stamford Bridge apenas acaba de empezar.