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Mundial 2026: Fase de grupos en ebullición con Europa y África en juego

La fase de grupos entra en ebullición: Europa se juega el liderato, África sueña en grande

El Mundial 2026 entra en uno de esos días que marcan torneos. No hay finales sobre el papel, pero el ambiente ya huele a eliminación directa. Se cierran los grupos G, H e I, se decide quién pasa, quién se va a casa y quién se gana el derecho a soñar un poco más.

Francia y Noruega se miran de frente por el primer puesto del Grupo I. España quiere amarrar la cima del H. Egipto, Irán, Bélgica, Cabo Verde y Arabia Saudí caminan por la delgada línea que separa la clasificación del adiós. Trece plazas para octavos siguen libres. No hay margen para el error.

Un viernes de horarios cruzados y calculadora en la mano

El día arranca fuerte en Boston Stadium, Estados Unidos: Noruega vs Francia, a las 15:00 EDT (19:00 GMT). A la misma hora, en Toronto Stadium, Canadá, Senegal se mide a Irak, con medio pie en la siguiente ronda pero sin permiso para relajarse.

La noche en Norteamérica aprieta el calendario. Cabo Verde se juega la vida ante Arabia Saudí en Houston Stadium (19:00 CDT, medianoche GMT), mientras Uruguay y España reeditan un duelo con sabor histórico en el Estadio Guadalajara (18:00 CST, también a medianoche GMT).

Más tarde, la tensión se traslada a Seattle Stadium con un Egipto vs Irán (20:00 PDT, 03:00 GMT) que puede redefinir el Grupo G, y se cierra la jornada en BC Place, Vancouver, con un Nueva Zelanda vs Bélgica (20:00 PDT, 03:00 GMT) en el que los europeos buscan evitar una estadística tan curiosa como incómoda: empatar los tres partidos de grupo.

Francia, favorita… pero con historia en contra para Noruega

Noruega y Francia no se cruzaban desde un amistoso en 2014 que terminó con un contundente 4-0 para Les Bleus. Será el 16º duelo entre ambos, con el peso de los números claramente inclinado hacia el lado francés.

Noruega solo ha ganado dos enfrentamientos oficiales ante Francia, y el último se remonta a una clasificación para la Eurocopa en 1987. El dato duele más si se mira su relación con los europeos en los Mundiales: todavía no han ganado a una selección del Viejo Continente en esta competición. Dos empates, tres derrotas. Nada más.

Francia llega con otro tipo de inercia. Ha ganado sus últimos cinco partidos mundialistas ante rivales europeos. El algoritmo de Opta lo refleja sin rodeos: 59,4 % de probabilidad de victoria para los de Didier Deschamps. El empate, con un 20,6 %, también les sirve para asegurarse el liderato del Grupo I. Noruega se agarra a su 20 % de opciones como a un salvavidas.

Senegal manda en las sensaciones ante una Irak sin margen

Senegal e Irak se estrenan como rivales en un Mundial, pero el cuadro africano ya sabe lo que es medirse a equipos de la AFC en este escenario… y salir indemne. Empate ante Japón en 2018, triunfo frente a Qatar en 2022. Sin derrotas.

Irak, en cambio, pisa terreno desconocido: nunca se ha enfrentado a una selección africana en un Mundial. Y los números no le acompañan. La supercomputadora de Opta coloca a Senegal como claro favorito, con un 77,2 % de opciones de victoria. Irak apenas asoma con un 8,6 %, mientras que el empate se queda en un 14,2 %.

Los africanos ya no pueden ser primeros de grupo, pero aún manejan un 72,2 % de posibilidades de estar en el cuadro de los 32 mejores. Irak, con un 1,1 %, roza el milagro más que la probabilidad.

Cabo Verde–Arabia Saudí: partido nuevo, cuentas viejas

Nunca antes Cabo Verde y Arabia Saudí se habían visto las caras en un Mundial. El choque llega con los saudíes respaldados por la estadística histórica: solo una derrota en cinco duelos mundialistas ante selecciones africanas (dos victorias, dos empates).

Sin embargo, los modelos de predicción miran ligeramente hacia el lado caboverdiano. Opta les concede un 40,8 % de opciones de ganar, por un 33,9 % para Arabia Saudí. El empate, 25,3 %, aparece como ese resultado que puede clasificar a uno… y condenar al otro.

Cabo Verde parte con un 66,7 % de probabilidades de alcanzar los octavos. Arabia Saudí se queda en el 33,3 %. Un auténtico cara o cruz para un país que ha convertido este Mundial en una fiesta de su diáspora repartida por Norteamérica.

Uruguay–España: medio siglo después, algo tiene que romperse

Uruguay y España se cruzan por tercera vez en un Mundial, pero hacía más de tres décadas que no se encontraban en este escenario. Sus dos duelos previos terminaron en tablas: 2-2 en la fase final de 1950 y 0-0 en la fase de grupos de Italia 90. Mucha historia, pocos desenlaces claros.

Esta vez el contexto es distinto. España llega como vigente campeona de Europa y las simulaciones de Opta no dejan lugar a demasiadas dudas: 62,4 % de victorias españolas en 25.000 escenarios previos. Uruguay solo se impone en el 15,7 %, mientras que el empate aparece en el 21,9 %.

Los charrúas, sin embargo, conocen bien este papel de “tapado incómodo”. En un grupo donde España aspira a cerrar el liderato del H, el margen de error para ambos es mínimo.

Egipto–Irán: historia mínima, tensión máxima

Egipto e Irán apenas comparten un recuerdo: la LG Cup del año 2000, en Teherán. Aquel día empataron 1-1 y los egipcios se impusieron 8-7 en los penaltis, con gol de Hossam Hassan y respuesta de Ali Daei, dos leyendas hoy retiradas y convertidas en memoria colectiva.

En el Mundial, en cambio, será la primera vez que se miren a los ojos. Irán llega con un dato contundente: nunca ha perdido ante una selección africana en esta competición. Victoria frente a Marruecos en 2018, empates ante Angola en 2006 y Nigeria en 2014.

Opta, sin embargo, inclina ligeramente la balanza hacia Egipto: 42,9 % de opciones de triunfo. El empate se sitúa en un 32,2 %, mientras que Irán dispone de un 24,9 % para dar un golpe sobre la mesa. En un Grupo G tan apretado, cada balón dividido puede valer una clasificación.

Nueva Zelanda–Bélgica: favoritismo europeo, espíritu oceánico

Nueva Zelanda y Bélgica se estrenan como rivales en un Mundial. Los oceánicos llegan con un dato tan modesto como orgulloso: en 2010 no perdieron ninguno de sus dos partidos ante selecciones europeas (empates ante Eslovaquia e Italia).

Bélgica, por su parte, camina sobre una cuerda estadística curiosa: podría convertirse en la primera selección europea desde… la propia Bélgica de 1998 en empatar sus tres partidos de la fase de grupos. Un registro que nadie quiere repetir, por muy invicto que suene.

Las cifras de Opta son contundentes: 80,3 % de probabilidad de victoria belga. El empate se queda en un 11,8 % y la victoria neozelandesa apenas alcanza el 7,9 %. Sobre el papel, desequilibrio total. Sobre el césped, un equipo que no tiene nada que perder y otro que no puede permitirse el ridículo.

El mapa del Mundial: quién está dentro, quién sufre, quién ya mira a octavos

A 26 de junio, seis grupos han cerrado ya su actividad. Del G al L, la batalla sigue abierta.

México lidera el pelotón de candidatos con un dato perfecto: 9 puntos de 9, la única selección con pleno. Junto al Tri, ya tienen billete para octavos Sudáfrica, Suiza, Canadá, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Marruecos, Estados Unidos, Australia, Alemania, Costa de Marfil, Ecuador, Países Bajos, Japón, Suecia, Francia y Noruega.

En los grupos que se deciden hoy, el tablero está así:

  • Grupo G: Egipto manda con 4 puntos. Irán y Bélgica persiguen con 2. Nueva Zelanda, con 1, se agarra a su última oportunidad.
  • Grupo H: España domina con 4 puntos. Uruguay y Cabo Verde suman 2 y se juegan el todo por el todo.
  • Grupo I: Francia y Noruega ya están clasificadas, pero el primer puesto aún no tiene dueño.

Los grupos J, K y L se cerrarán el sábado. Hasta entonces, 13 plazas para el cuadro de 32 siguen sin nombre.

Turquía amarga la fiesta a Estados Unidos en el 98’

En SoFi Stadium se vivió uno de esos partidos que, sobre el papel, no valen nada… y terminan siendo inolvidables. Turquía derrotó 3-2 a Estados Unidos con un gol en el minuto 98, en un cierre de Grupo D que ya estaba decidido: los norteamericanos tenían asegurado el liderato y los turcos llegaban eliminados.

Mauricio Pochettino aprovechó para rotar: nueve cambios en el once y siete debutantes como titulares en un Mundial. El resultado fue un duelo abierto, de ida y vuelta, con casi 70.000 espectadores entregados a un partido que, sin presión clasificatoria, se jugó a un ritmo vertiginoso. Turquía se llevó el triunfo, Estados Unidos la advertencia: en este Mundial, bajar la guardia tiene precio.

África se rebela: hasta ocho selecciones pueden seguir vivas

El continente africano ha llegado al Mundial ampliado de 48 equipos con diez representantes. Y la historia puede escribirse en estos días: hasta ocho de ellos podrían alcanzar la fase de eliminación directa.

Marruecos y Sudáfrica ya están dentro. Costa de Marfil también ha sellado su pase a los octavos. Egipto, Argelia, RD Congo, Ghana y Cabo Verde afrontan sus últimos partidos de grupo con la clasificación en sus propias manos. No dependen de nadie más.

La idea de ver a casi un tercio del cuadro final formado por selecciones africanas deja de ser una quimera y empieza a parecer un escenario real. Si algo ha demostrado este Mundial es que las jerarquías tradicionales se tambalean.

Un solo hincha, miles de gargantas: el gesto de Colombia con RD Congo

En el Grupo K se vivió una de las escenas más emotivas del torneo. Antes del Colombia–RD Congo, los equipos se alinearon para los himnos. En la grada, un único aficionado congoleño se levantó, bandera en mano.

Entonces ocurrió algo inesperado. Miles de colombianos enmudecieron. Le dejaron el espacio, el sonido, el momento. El hincha cantó el himno de RD Congo solo, a capela, mientras el estadio lo escuchaba. Al terminar, la ovación fue unánime. Aplausos, abrazos, una celebración que desbordó colores y escudos.

Colombia ganó 1-0 y aseguró su plaza en octavos. Pero el recuerdo que dio la vuelta al mundo no fue el marcador, sino ese instante en el que un Mundial demostró, otra vez, que el fútbol también se escribe con pequeños gestos.

El “doble” Infantino y una noche de golpes sobre la mesa

En una de las noches más extrañas del torneo, las pantallas gigantes de dos estadios distintos mostraron a Gianni Infantino al mismo tiempo. En el Ecuador–Alemania y en el Curazao–Costa de Marfil, el presidente de la FIFA apareció en los videomarcadores como si hubiera logrado teletransportarse entre ciudades.

Las imágenes corrieron por redes sociales y las bromas no tardaron: el “don de la ubicuidad” en un Mundial repartido entre Estados Unidos, Canadá y México. Mientras los aficionados se preguntaban cómo era posible, el césped se encargó de añadir drama deportivo: Ecuador sorprendió 2-1 a Alemania y Costa de Marfil venció 2-0 a Curazao para asegurar su presencia en octavos.

La anécdota tecnológica quedó como telón de fondo de una noche que cambió el tablero de favoritos.

México firma un grupo perfecto y enciende el Azteca

En el Estadio Azteca, México cerró su fase de grupos con la autoridad que se espera de un anfitrión. 3-0 ante Chequia, tres victorias en tres partidos, clasificación como líder de grupo y un mensaje al resto del torneo.

El primer tiempo fue prudente. El segundo, un vendaval. Mateo Chávez abrió el marcador, Julián Quiñones firmó su segundo tanto del Mundial para ampliar la ventaja y Álvaro Fidalgo, desde el banquillo, puso el tercero para sellar una noche redonda.

La victoria dejó fuera a Chequia y confirmó que México llegará a octavos con pleno de puntos y el impulso emocional de un país que vuelve a creer. El siguiente rival saldrá de las mejores terceras. Nadie querrá cruzarse con un anfitrión que empieza a sentirse cómodo bajo la presión.

Kansas City, teñida de naranja

En Kansas City, la fiesta no la marcó un resultado, sino una marea humana. Más de 35.000 aficionados de Países Bajos, según la prensa local, convirtieron el centro de la ciudad en una ola naranja antes del duelo ante Túnez.

El ya famoso Oranje Fanwalk arrancó en el Power & Light District y avanzó detrás del icónico autobús naranja. Cánticos, banderas, tambores, un desfile que terminó en el FIFA Fan Fest y que arrastró a locales y curiosos de todo el mundo. Una de las marchas de hinchas más multitudinarias del torneo hasta ahora.

El Mundial 2026 no solo se juega en los estadios. También en esas calles teñidas de color, donde las ciudades anfitrionas descubren, por unas horas, cómo su identidad se mezcla con la de miles de visitantes.

Un Mundial entre fronteras físicas y puentes emocionales

Más allá de los goles, el torneo está dejando al descubierto una tensión incómoda: la del discurso de unidad global del fútbol frente a políticas migratorias cada vez más restrictivas.

El periodista Boima Tucker, en el programa The Take, ha recorrido ciudades sede y barrios de inmigrantes que viven el Mundial como una reivindicación silenciosa. Ha visto a marroquíes y senegaleses celebrando en Nueva York, a caboverdianos en Massachusetts, a miles de ghaneses abarrotando una pantalla gigante en Toronto. Comunidades que encuentran en sus selecciones un hilo que las conecta con casa.

Al mismo tiempo, Tucker ha relatado las trabas para entrar en Estados Unidos. La selección de Irán, por ejemplo, ha fijado su base en Tijuana y cruza la frontera solo para disputar partidos. Directivos, familiares de jugadores y aficionados han tenido que superar un laberinto de visados.

Esas dificultades, recuerda, no son ajenas al juego. Un deportista que pasa más tiempo pendiente de trámites que del balón llega condicionado al césped. Y, por encima de los casos mediáticos, queda una realidad más amplia: un sistema global que restringe el movimiento de personas mientras el fútbol presume de derribar fronteras.

Pese a todo, Tucker insiste en el poder único de este torneo para juntar a gente que, en cualquier otro contexto, jamás compartiría espacio. Hinchas de orígenes, idiomas y clases sociales distintas celebrando codo con codo, aunque solo sea durante 90 minutos.

Quizá, cuando este Mundial baje el telón, la pregunta no sea quién levantó el trofeo, sino si ese pequeño derrumbe de fronteras emocionales habrá dejado alguna huella en un mundo que, fuera de los estadios, sigue levantando muros.

Mundial 2026: Fase de grupos en ebullición con Europa y África en juego