PSV y su estrategia de fichajes: tres objetivos clave
PSV apenas hace ruido en el mercado, pero la calma es engañosa. En los despachos de Eindhoven se trabaja con método y paciencia, con tres fichajes marcados en rojo y un plan que depende, sobre todo, de las salidas.
Según Rik Elfrink, del Eindhovens Dagblad, Earnest Stewart tiene la hoja de ruta definida: un lateral izquierdo, un central y un mediocentro defensivo. Tres posiciones, tres nombres.
Geertruida, acuerdo cerrado… pero no el traspaso
El caso más avanzado es el de Lutsharel Geertruida. PSV lleva “varias semanas” negociando por el defensa polivalente y ya tiene un acuerdo personal con el jugador. El futbolista quiere dar el paso, el proyecto deportivo le seduce y en Eindhoven le ven como una pieza capaz de reforzar varias zonas de la zaga.
El problema está en el precio y en la competencia. RB Leipzig pide unos 20 millones de euros por el neerlandés, una cifra importante para las arcas de PSV. Y no están solos: Feyenoord también aprieta para convencer a Geertruida y recuperarlo para la Eredivisie.
La operación está encarrilada en lo deportivo, pero bloqueada en lo económico. Stewart espera el momento adecuado. Y ese momento pasa, casi seguro, por ventas.
Kostic, la banda izquierda soñada… con pretendientes
En la lista de deseos de PSV aparece otro nombre de peso: Filip Kostic. El serbio, libre tras su salida de Juventus, encaja como un guante en la idea de reforzar la banda izquierda con experiencia, centros precisos y balón parado.
Ser agente libre no significa estar al alcance de cualquiera. Kostic tiene ofertas y no le faltan alternativas. AEK Athens ya le ha puesto un contrato sobre la mesa y otros clubes siguen de cerca su situación.
PSV observa, habla, tantea. Sabe que es una oportunidad de mercado, pero también que el jugador tiene margen para elegir destino. La apuesta sería fuerte en salario y rol. Si entra, lo haría para ser titular desde el primer día.
Kodai Sano, el mediocentro deseado pero caro
El tercer objetivo tiene nombre japonés: Kodai Sano. El mediocentro de NEC gusta mucho en Eindhoven. Futbolista dinámico, moderno, con recorrido y personalidad para organizar y morder. En el plano deportivo, es el encaje ideal.
El propio Sano ve con muy buenos ojos el salto a PSV. Su agente, José Fortez Rodriguez, también se muestra abierto a la operación. Todo encaja… salvo un detalle clave: el precio.
NEC pide alrededor de 18 millones de euros. En el Philips Stadion consideran que esa cifra, a día de hoy, es demasiado alta. El interés es real, el encaje táctico también, pero la operación solo avanzará si las cuentas cuadran mejor.
El freno: Veerman, Dest y un capitán que no se mueve
La razón de tanta cautela está en la plantilla actual. No hay urgencia porque las piezas que deberían abrir hueco todavía siguen en el club.
Mauro Júnior, Joey Veerman y Sergiño Dest no han encontrado nuevo destino. Y eso lo condiciona todo.
Mauro fue tajante en rueda de prensa el viernes: se quedará “seguro” en PSV. Mientras Jerdy Schouten se recupera de su lesión de rodilla, el brasileño porta el brazalete de capitán. No actúa como un jugador en el escaparate, sino como un líder consolidado.
Distinto es el caso de Veerman y Dest. Ambos tienen precio de salida: unos 20 millones de euros por el centrocampista y 23 millones por el lateral. Números claros, mensaje claro al mercado. Pero, de momento, sin movimientos.
Son futbolistas con ambición de dar un salto al extranjero. Lo saben ellos, lo sabe el club. Sin embargo, PSV tampoco los ve como un problema si se quedan más tiempo. Siguen siendo importantes, siguen sumando. No estorban el proyecto.
Un mercado en punto muerto… antes del golpe
El plan de Stewart está trazado: Geertruida para reforzar la defensa, Kostic para darle vuelo a la banda izquierda, Sano para blindar el centro del campo. Tres operaciones de nivel, tres fichajes que cambiarían el tono del verano en Eindhoven.
Pero todo pende de un hilo económico. Hasta que no se muevan Veerman, Dest u otro activo importante, PSV seguirá en este silencio tenso, trabajando entre bastidores y esperando la oferta adecuada.
Cuando llegue la primera gran venta, la quietud puede romperse de golpe. La pregunta es sencilla y decisiva: ¿cuánto tiempo más puede permitirse PSV esperar sin perder a sus objetivos principales?






