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Real Madrid acelera por Rodri: un fichaje que puede cambiar Europa

Real Madrid ha activado una operación mayúscula: trabaja ya en un acuerdo para fichar a Rodri, cerebro del Manchester City y reciente Balón de Oro 2024. De momento no hay negociación formal club a club, pero en el Bernabéu se mueven como si el desenlace estuviera escrito: cuentan con que el internacional español vestirá de blanco este verano.

El contexto es delicado. Rodri, de 30 años, entra en el tramo final de su contrato con el City, que se extiende hasta 2027, y el club inglés sigue en conversaciones con él para tratar de asegurar su continuidad más allá de la próxima temporada. En el Etihad confían en que forme parte del proyecto de Enzo Maresca en la campaña 2026-27. La realidad, sin embargo, apunta a otra dirección.

Del “no entra en los planes” al objetivo prioritario

En Valdebebas, durante meses, la respuesta fue tajante: Rodri no estaba en la agenda. Ni Florentino Pérez ni José Ángel Sánchez contemplaban el movimiento. Ese discurso se ha evaporado tras el Mundial.

El torneo lo ha cambiado todo. Rodri regresó de la cita mundialista como campeón con España, capitán indiscutible y ganador del Balón de Oro del campeonato, tras liderar a la selección de Luis de la Fuente hasta el título frente a Argentina en la final. Ocho partidos, todos como titular, todos con galones. Su nivel competitivo y su peso en el éxito español han terminado por derribar las últimas resistencias internas.

Hoy, en el club y en la grada, el diagnóstico es el mismo: es la oportunidad de incorporar al mejor mediocentro del mundo en su posición, en el momento en el que él mismo lleva años soñando con dar este paso.

El matiz es que no es una petición explícita de José Mourinho, pero sí encaja de lleno con lo que el técnico portugués viene reclamando: un refuerzo de jerarquía para el eje del centro del campo. Cuesta no imaginar la estructura del equipo girando alrededor de la pausa, el criterio y la autoridad que Rodri ofrece con y sin balón.

Un fichaje ilusionante… y con letra pequeña

No es una operación sin aristas. El Real Madrid, como norma, evita grandes desembolsos por futbolistas cercanos a la treintena. En este caso, además, pesa el historial reciente del jugador: una grave lesión de ligamento cruzado anterior en 2024 le dejó fuera casi toda la temporada 2024-25 y, ya recuperado, encadenó problemas musculares de isquiotibiales y de la zona inguinal durante la 2025-26.

Su respuesta en el Mundial, no obstante, ha despejado buena parte de las dudas sobre su estado físico. Rodri volvió a competir al máximo nivel, dominando partidos de alta exigencia, y ha recolocado el foco en lo que puede aportar más que en lo que podría perder.

La situación médica no está cerrada. El mediocentro se someterá ahora a una operación en la espalda y no tiene fecha confirmada de regreso. Enzo Maresca lo explicó en su primera comparecencia como técnico del City: Rodri pasará por el quirófano, tendrá vacaciones, descanso y después, en teoría, debería reincorporarse al trabajo con el grupo. Ese “en teoría” es justo el espacio que intenta ocupar el Real Madrid.

El sueño de volver a casa

Rodri nunca ha escondido su mirada hacia España. Lo dijo sin rodeos en marzo, durante un parón de selecciones, ante los medios de su país. Quiere volver a LaLiga. Quiere volver a Madrid.

Su pasado en el Atlético no es, para él, un obstáculo. Lo explicó con naturalidad: otros ya cruzaron esa línea, quizá no con traspasos directos, pero sí cambiando de orilla con el tiempo. Y dejó una frase que resuena hoy con más fuerza que nunca: “No puedes decir que no a uno de los mejores clubes del mundo”.

En 2019 salió del Atlético rumbo al City. Desde entonces ha levantado cuatro Premier League, dos FA Cup, tres League Cup y una Champions en 2023, donde además firmó el gol del título en la final. Son 298 partidos, 28 goles y 32 asistencias con la camiseta celeste. Un ciclo ganador que parece acercarse a su desenlace natural.

Un City que se vacía por dentro

Para el Manchester City, el golpe es profundo. No es solo perder a un gran futbolista. Es perder al futbolista que ha dado forma al equipo durante años.

El verano ya era convulso. Pep Guardiola puso fin a una década histórica en el banquillo y dejó su sitio a Enzo Maresca. John Stones y Bernardo Silva, dos pilares del ciclo, se marcharon al acabar contrato; Bernardo, precisamente, con destino al Real Madrid. Ahora, el club se ve obligado a contemplar la salida de su ancla táctica, el hombre que ha hecho mejor a todo lo que le rodeaba.

En el Etihad llevaban más de un año tratando de blindar a Rodri con un nuevo contrato. Querían evitar llegar a este punto, tan cerca del final de su actual vínculo. El hecho de que nunca firmara esa renovación era una señal clara: la idea de un cambio de aires llevaba tiempo rondándole la cabeza. Dentro del club sabían que un adiós este verano era una posibilidad real, aunque confiaban en esquivarla.

La respuesta deportiva sin él ha sido desigual. El City logró una gran racha de resultados en el tramo final de 2025 pese a su ausencia, con Nico González emergiendo como solución inesperada en el mediocentro. Pero incluso tras su grave lesión de rodilla, cuando volvió sin estar en su pico físico, el equipo volvió a mostrar una versión más sólida con Rodri en el once. Su influencia se extiende por todo el campo.

Mientras tanto, la dirección deportiva ha intentado anticiparse. Este verano ha llegado Elliot Anderson desde Nottingham Forest por 116 millones de libras, un movimiento contundente para reforzar la sala de máquinas. El club también empuja para cerrar la incorporación del marroquí Ayyoub Bouaddi, de 18 años, tras su irrupción en el Mundial con la selección de Marruecos. Ninguno de los dos, sin embargo, es un sustituto natural de Rodri. Son apuestas de futuro, no réplicas del presente.

Un vestuario que necesita un líder

En el Bernabéu, el fichaje tiene otra lectura, más íntima. El vestuario lleva dos temporadas señalado por su clima interno, por una atmósfera que el club considera mejorable. Ahí aparece otra de las grandes virtudes de Rodri: su peso como líder silencioso, su ética de trabajo, su capacidad para ordenar tanto el juego como el entorno.

No llega como capricho ni como golpe de efecto. Llega, si la operación se cierra, como pieza estructural. Como referencia para una generación que ha ido renovando el centro del campo con talento, pero que aún busca una figura plenamente consolidada en el rol de mediocentro total.

Entre el orgullo y la herida abierta

En Manchester, la afición se divide. Una parte entiende la decisión. Siente decepción, sí, pero reconoce el derecho del jugador a buscar un nuevo reto en su país y en el club al que siempre aspiró. Otra parte, en cambio, se lo toma como una traición difícil de digerir, con un matiz emocional añadido: el recuerdo de la reacción del Real Madrid tras el Balón de Oro 2024 de Rodri por delante de Vinicius Junior, un episodio que dejó cicatrices en la relación entre aficiones.

Ese debate seguirá vivo en los próximos meses. El City, mientras tanto, no tiene tiempo para lamentos. Debe reconstruirse sin el futbolista que ha sido su brújula y su metrónomo, mientras la maquinaria del Real Madrid avanza para incorporar a un jugador que, por talento, jerarquía y momento de carrera, amenaza con volver a inclinar el poder europeo hacia Chamartín.

La pregunta ya no es si Rodri quiere dar ese paso. La verdadera incógnita es otra: ¿quién se atreverá a discutirle la hegemonía a un Madrid que sume a su centro del campo al mediocentro que acaba de conquistar el mundo?