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Roberto De Zerbi y la nueva estrategia del Tottenham

Roberto De Zerbi encendió a la afición del Tottenham con una sola palabra. “Bomba”. La lanzó después de un amistoso de pretemporada decidido en los penaltis ante Sydney FC y las redes hicieron el resto: ilusión desatada, rumores disparados, grandes nombres sobre la mesa.

Ahora, el técnico italiano ha tenido que bajar el volumen.

“En el mercado de fichajes, cuando quiero a un jugador, me convierto en un tiburón, no hay opción de decir que no”, proclamó primero, marcando territorio. “El mercado no ha terminado seguro, pero hemos completado el 60 por ciento de nuestro proyecto. ¡Ahora tenemos otra bomba!”.

Ese guiño bastó para que la hinchada empezara a atar cabos. Cody Gakpo, Omar Marmoush, Marcus Rashford… todos ellos ya habían sido vinculados en algún momento con el Tottenham Hotspur Stadium. El contexto invitaba a pensar en un fichaje de impacto inmediato para el ataque.

Pero De Zerbi pisó el freno.

“‘Bomba’ en italiano es diferente que en inglés. Podéis escribir lo que queráis. Yo dije que tenemos que competir en el mercado”, matizó el técnico de 47 años. Nada de prometer un galáctico a corto plazo, sí insistir en la idea de seguir siendo agresivos en las negociaciones. “Tenemos algunos otros jugadores para completar la plantilla”.

Cuando le preguntaron qué sería una verdadera “bomba” en italiano, el entrenador fue claro y puso nombres propios: “Tonali, Fernandes, Senesi, Robertson son bomba. Jugadores top para nosotros”.

No es una declaración gratuita. Son, precisamente, cuatro de los fichajes que ya ha cerrado el club este verano.

Un verano agitado en el norte de Londres

El Tottenham se ha movido como un equipo herido que no quiere volver a mirar abajo. Tras coquetear con el descenso la temporada pasada, la reacción en los despachos ha sido contundente.

En la portería, Martin Dubravka ha llegado para dar competencia y respaldo a Antonin Kinsky, que firmó una renovación a comienzos del verano y parte como titular. Una estructura básica que el club considera imprescindible antes de reforzar líneas más vistosas.

En defensa, dos oportunidades de mercado: Andy Robertson y Marcos Senesi aterrizaron libres tras acabar contrato con Liverpool y Bournemouth. Experiencia Premier, carácter y, sobre todo, coste cero en traspaso. A ellos se ha sumado Jan Paul van Hecke, por quien el Tottenham sí ha pagado fuerte: 52 millones de libras para llevarlo al norte de Londres el mes pasado.

En el centro del campo se han producido los golpes más sonoros. Mateus Fernandes llegó desde West Ham y Sandro Tonali desde Newcastle, ambos en operaciones de gran inversión. Son los nombres que sostienen el discurso de De Zerbi: piezas de nivel alto, fichadas para cambiar el techo competitivo del equipo.

Cuando el técnico habla de “bomba”, se refiere a ese tipo de futbolista. No a un capricho de última hora, sino a jugadores que elevan la columna vertebral del proyecto.

Dos, quizá tres más

Pese a la aclaración semántica, De Zerbi no esconde que el Tottenham sigue abierto al mercado. “Creo que dos, quizá tres, tenemos que verlo”, admitió al ser preguntado por si llegarán más refuerzos. No suena a frase protocolaria: el club ya ha cubierto portería y defensa, ha invertido en el medio y ahora mira hacia arriba.

La atención se centra en la delantera. Savinho figura entre los objetivos de un club que quiere añadir desequilibrio y gol a un frente ofensivo todavía por definir del todo. La etiqueta de vigente campeón de la Europa League 2025 añade presión: el Tottenham ya no puede permitirse un verano tímido.

La “bomba” de De Zerbi, al final, no era una promesa de titular a golpe de talonario en cuestión de horas. Era un mensaje de ambición continua. El mercado sigue abierto, el proyecto ya va por el 60 por ciento… y en el norte de Londres la pregunta es obvia: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar este Tottenham para que la próxima explosión sea en mayo y no en agosto?

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