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Robin Gosens: Despedida amarga de Fiorentina y regreso a Schalke 04

Robin Gosens se marchó de Florencia con un nudo en la garganta y un mensaje cargado de reproches. El lateral alemán, hasta hace unas semanas pieza identificada con el proyecto de ACF Fiorentina, ha cerrado su traspaso a Schalke 04 después de ser apartado de manera fulminante de la plantilla y descartado para la pretemporada por el nuevo técnico, Fabio Grosso, pese a tener contrato hasta junio de 2028.

No fue una salida negociada. Fue una expulsión silenciosa.

De hogar deportivo a salida por la puerta trasera

Cuando Gosens aterrizó en Florencia hace dos años, lo hizo con ilusión. Lo cuenta él mismo: la ciudad, el club, el ambiente. Su primer curso fue “increíblemente bueno”. El segundo, “increíblemente malo”. Pero en su relato hay un hilo que no se rompe: su convicción de haber dado todo “cada día”, dentro y fuera del campo, y de haberse comportado “con corrección hacia todos”.

Los hechos, sin embargo, hablan de un giro brusco. El futbolista fue “congelado” por el club, apartado del grupo y avisado de que no se presentara a la pretemporada porque no entraba en los planes. Sin explicaciones públicas. Sin margen para competir por un lugar. Un corte seco.

Gosens, que acaba de cumplir 32 años y ha construido casi toda su carrera en el fútbol italiano, pasó de sentirse en casa a buscar salida a contrarreloj. La encontró rápido, y no en cualquier sitio: Schalke 04, el club de su infancia, el escudo que seguía de niño.

La operación se ha cerrado como una cesión con obligación de compra por unos 2,5 millones de euros más variables. Un precio modesto para un jugador con peso europeo reciente y que hace apenas unos meses celebraba goles decisivos en noches grandes.

Del éxtasis europeo al vacío

La imagen de Gosens celebrando en el Artemio Franchi un gol en una semifinal de UEFA Conference League 2024/25 ante Real Betis Balompié queda ahora como un fotograma casi irónico. De héroe europeo a descarte en cuestión de meses.

También resuena aquella diana en San Siro, ante AC Milan, en un duelo de Serie A, festejada junto a Moise Kean y Hans Nicolussi Caviglia. Eran días en los que el lateral encarnaba el espíritu competitivo de la Fiorentina, un jugador intenso, comprometido, que había encontrado su lugar en el equipo y en la ciudad.

El contraste con la última imagen es brutal: Gosens cabizbajo en el Franchi, en un Fiorentina–Torino, reflejando una temporada torcida y una sensación de final anticipado. Lo que entonces parecía solo un bache se ha revelado como el principio del adiós.

Un mensaje que señala hacia arriba

En su carta de despedida, publicada en redes sociales tras hacerse oficial el acuerdo con Schalke 04, Gosens no se esconde. Habla de “decisión drástica”, de un final que “no merecía esta historia” y de un desenlace “inesperado y doloroso”.

Subraya que acudió a entrenar “sin crear caos”, que pasó días reflexionando para intentar entender qué había ocurrido “en tan poco tiempo” y que la exclusión del grupo le golpeó “profundamente”. No nombra a dirigentes concretos, pero el dardo va dirigido a los despachos de la Fiorentina.

El alemán recuerda que a los jugadores se les exige identidad, gratitud, respeto y esfuerzo. Y añade que eso debe ser recíproco. Asegura haber dado todo eso y lamenta no haber tenido ni siquiera la opción de pelear por su puesto. “No tiene sentido luchar cuando no existe posibilidad de victoria”, resume, dejando al descubierto la sensación de haber sido condenado de antemano.

Agradecido, pero no resignado

Pese al tono dolido, Gosens se marcha sin quemar del todo los puentes. Recalca que se va “solo con gratitud”: hacia el club, hacia una ciudad que convirtió en hogar, hacia los compañeros a los que llama “hermanos”, hacia utilleros, cocineros, camareros, entrenadores y sus cuerpos técnicos.

Mención especial para el departamento médico, muy cuestionado la temporada pasada, del que dice que recibió “demasiadas críticas, muchas de ellas injustas”. Y agradecimiento también para Rocco Commisso y su familia por la oportunidad de vestir la camiseta viola.

La afición ocupa un lugar central en su despedida. Gosens les reconoce haberle hecho sentir que lo que hacía “tenía sentido” y que estaba “en casa desde el primer minuto”. Es el otro gran eje de esta historia: un jugador que se sentía identificado con el escudo y una grada que le correspondía, frente a una dirección deportiva que opta por un corte radical con la llegada de Fabio Grosso.

Vuelta al punto de partida

El giro final de este relato lo firma el propio futbolista. “Mi destino me lleva de vuelta al principio”, escribe. Vuelve a Gelsenkirchen, a Schalke 04, al lugar donde nació su amor por el fútbol y donde empezó el camino hacia el profesionalismo.

No es solo un cambio de club. Es un regreso emocional. Un jugador formado en la exigencia táctica y competitiva del fútbol italiano vuelve a casa con cicatrices, experiencia europea y la sensación de tener todavía cuentas pendientes con el juego.

Fiorentina pierde a un lateral que había dejado corazón y alma en el campo. Schalke 04 recupera a uno de los suyos. La pregunta, ahora, es quién echará más de menos a quién cuando la pelota vuelva a rodar.

Robin Gosens: Despedida amarga de Fiorentina y regreso a Schalke 04